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LEGANÉS

La crisis del Leganés busca líderes

La descapitalización de capitanes en el vestuario ha dejado un vacío que no ha cubierto el brazalete mancomunado actual. Se echa de menos una voz firme y rotunda.

Actualizado a
02/10/22 PARTIDO ENTRE EL CLUB DEPORTIVO LEGANES Y EL ALBACETE CELEBRADO EN EL ESTADIO MUNICIPAL DE BUTARQUE
DURMISI
Juan AguadoDIARIO AS

La crisis del Leganés busca líderes en el vestuario. Futbolistas que den un paso al frente para catalizar las emociones del resto del grupo y mostrar el camino de la esperanza ahora que los blanquiazules están “en la mierda. Peor no podemos ir”, como definió el pasado domingo José Arnáiz, uno de los cinco capitanes de un equipo que ha sufrido un proceso paulatino de descapitalización de brazalates hasta renovar el puesto y dejar en el aire quién asume los galones para situaciones como la actual.

Con el descenso pepinero de Primera a Segunda, el Leganés mantuvo a todos sus capitanes. A saber: Bustinza, Rubén Pérez y Cuéllar siguieron. Sin embargo, los dos últimos dijeron adiós un curso después y Bustinza lo hizo el pasado verano después de haber compartido el rol de capitán con Recio, Eraso y Tarín como reemplazos a sus antecesores en el cargo. Hoy ninguno de ellos forma parte de la plantilla, algo que ha dejado un boquete considerable en los valores y carácter que la mayoría representaba.

El club siempre había dado hasta la fecha mucha importancia al liderazgo a la hora de tomar decisiones de fichajes o renovaciones. Sin ir más lejos, cuando anunció la ampliación de contrato de Bustinza hasta 2023 (se marchó un año antes) lo hizo no sólo pensando en lo deportivo, sino también con el objetivo de mantener uno de esos tres capitanes originarios tras el descenso. Esto es, con el deseo de dotar un liderazgo claro al vestuario.

Bustinza, ya con el brazalete de capitán, en un Real Madrid - Leganés de 2018.
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Bustinza, ya con el brazalete de capitán, en un Real Madrid - Leganés de 2018.Rodrigo JiménezEFE

Brazalete mancomunado y suplente

Tras estas ausencias, el Leganés decidió este verano en consenso con cuerpo técnico, club y plantilla repartir el brazalete entre cinco jugadores siguiendo criterios primero de veteranía y luego de liderazgo. Una suerte de capitanía mancomunada entre cinco jugadores, lo nunca visto en Leganés. A saber: Arnáiz, Juan Muñoz, Sergio González, Riesgo y Kenneth Omeruo.

Sucede que, de todos ellos, ahora mismo sólo el primero juega con regularidad. Juan Muñoz ha pasado de titular habitual a suplente. Sergio González apenas ha tenido minutos. Riesgo convive a la sombra de Dani Jiménez y Omeruo también se ha caído en el proceso de rotaciones de Idiakez. Pérdida de protagonismo que hace más difícil que puedan hacer valer su brazalete en el verde.

Además, sus perfiles son distintos al de los anteriores capitanes, de un tono más tranquilo y menos agitado que explica el porqué de ese brazalete mancomunado. Ese rol más efervescente es el que ahora se echa de menos al sur de la capital por parte de estamentos cercanos al club que reclaman una voz preponderante para gestionar y reconducir desde dentro la situación, algo que sí hicieron algunos de los capitanes el curso pasado y también Mehdi Nafti, figura clave fichada no sólo por sus habilidades deportivas, sino también por su capacidad para liderar grupos.

Recio, otro de los capitanes salientes del Leganés.
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Recio, otro de los capitanes salientes del Leganés.Juan AguadoDIARIO AS

Herencias y señales

No será fácil encontrar, con todo, encontrar a alguien que dé un vuelco a todo ese estatus de pesimismo que rodea al club. Primero, por la inercia negativa de cursos anteriores. “Tenemos que buscar líderes en el vestuario, en el club… hay que revertir esto. Sabíamos que desde que llegamos que había una losa en ese vestuario. Ese vestuario tiene un peso encima. Buscar líderes en los momentos complicados es nuestra obligación”, admitió Idiakez, al que la herencia recibida le pesa también en este apartado.

Además, esa ausencia de liderazgos claros se escenificó después del partido ante el Albacete, cuando un sector de la grada de animación reclamó a los jugadores. El grueso del grupo, dubitativo, no supo muy bien qué hacer. Nadie tampoco le indicó los pasos a seguir. Finalmente se acercaron hasta el fondo norte y fueron espontáneamente Qasmi y Durmisi los que se ocuparon de hablar con los hinchas. Ninguno es capitán.

Qasmi dialoga con los hinchas del Leganés después de caer ante el Albacete.
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Qasmi dialoga con los hinchas del Leganés después de caer ante el Albacete. Juan AguadoDIARIO AS

La imagen recuerda a la de la pasada temporada tras el 4-0 encajado en Burgos, sólo que entonces Bustinza y Recio mandaron al vestuario a sus compañeros para ser ellos, capitanes, los que dieran la cara. Nafti, les frenó para convertirse él en escudo de los comentarios de los pepineros desplazados a El Plantío. Hoy ninguno de los tres continúa al sur de la capital.

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