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ALMERÍA

Robles: “No voy a ser el eterno niño recogepelotas”

El único almeriense de la plantilla destaca el calor que le ha profesado la afición, destacando la comunión con la grada. Fan de Robertone, quiere seguir haciéndose un nombre propio en el fútbol profesional

Actualizado a
JAVI ROBLES, JUGADOR DE LA UD ALMERÍA
Carlos Barba

Es un tipo completamente normal, alejado del estereotipo del futbolista que no sabe cuánto cuesta un café. Durante la fiesta del ascenso José Javier Robles Belmonte (Almería, 2000) compartió con su madre la alegría sobre el césped del Estadio de los Juegos Mediterráneos, el mismo en el que soñó siempre con jugar mientras hacía de recogepelotas. Con apenas 20 primaveras habla con la firmeza y sobriedad de un veterano. Tras marcharse de vacaciones con sus amigos a Méjico, el único almeriense de la plantilla ahora se pone a tono en las instalaciones del Club Natación Almería, donde respira ese deporte que tanto le gusta. De hecho, le encanta el baloncesto, “casi a la par que el fútbol”, pasión que le viene de casa (su padre, José, jugó de manera profesional en el Oximesa). Este estudiante de Derecho -en el futuro le gustaría especializarse en derecho deportivo- atiende a ‘AS’ tras su entrenamiento matutino en una charla que tenía prevista desde hace mes y medio y que no había olvidado porque es un tipo de palabra.

Sólo tres almerienses han ascendido con el Almería a Primera División: José Ortiz, Francisco y Javi Robles.

Ortiz es un referente para mí. El otro día me lo encontré, es un privilegio y un honor poder conocerlo y compartir experiencias u opiniones con él porque es una leyenda tanto en el club como en la ciudad. Imagínese estar en esa pequeña lista. Es un sueño.

¿Podía imaginárselo hace no ya diez años, sino apenas un par?

Realmente imaginarlo como tal no. Pero siempre conforme he ido avanzando tenía un objetivo. Soy ambicioso y mi intención era llegar al fútbol profesional, no sé si con el Almería u otro equipo. No me imaginaba que ocurriese tal y como ha transcurrido. Ha salido todo a pedir de boca.

¿Le cansa que se le vea como “aquel chico que era recogepelotas”?

No, no me cansa porque sé que a la gente le transmite un sentimiento. El otro día estaba viendo varias imágenes de los anteriores ascensos y cada dos por tres se me ve botando. La gente sabe que he estado ahí con ellos y que siento exactamente lo mismo. La afición tiene un cariño especial, lo he notado durante toda la temporada y estoy muy agradecido. Pero también siempre digo que eso es muy bonito, pero yo soy un futbolista al que nadie le ha regalado nada y no voy a ser el eterno niño recogepelotas. Para mí es una alegría inmensa eso que dices de recogepelotas.

Ahora tiene la responsabilidad de ser el espejo para los chavales de las bases y todos aquellos almerienses que sueñan en llegar a Primera División con el Almería. ¿Cómo lleva esa presión y qué les diría?

Para mí no es ninguna presión. Ya te digo que este año he notado el cariño de todo el mundo, niños incluidos. Hace poco he tenido la oportunidad de ir a mi antiguo colegio y a un instituto y he sentido una barbaridad ese apoyo. No es una presión, sí una responsabilidad. Todavía no soy nadie, pero les diría los consejos que me han dado a mí durante mi carrera. Hay que intentar ser uno mismo, no hay más. Reitero que no es ninguna presión.

Hubo dos momentos críticos en el tramo final de temporada: tras perder ante el Alcorcón y en el descanso en Leganés con el Almería fuera del ascenso directo. ¿Qué les dijo Rubi en ambos?

Siempre, en los momentos complicados de la temporada, Rubi nos transmitió tranquilidad. Todos los equipos tienen esos momentos difíciles todos los años y él nos pidió confiar en el modelo que teníamos. Era lo que nos había llevado hasta ahí. Esa tranquilidad y confianza en el trabajo hecho ha sido clave en esos momentos tan difíciles.

¿Cómo se tomó el ser uno de los dos descartes para el duelo en Leganés?

No le voy a engañar: tenía muchísima ilusión y ganar en estar en la lista porque estaba convencido de que iba a ser un día histórico. No sienta bien, pero me duró hasta que empezó el partido. Estuve al lado del equipo junto al banquillo, tenía que aportar en lo que pudiese desde fuera. Todos somos una piña. Tenían que quedarse dos fuera y me tocó a mí. Tampoco le di demasiadas vueltas porque sabía que nos íbamos a llevar una gran alegría.

¿Dudó en algún momento al no ir ganando en Leganés y sin acompañar los otros resultados?

Siempre te entran dudas, pero realmente confiaba en el trabajo realizado durante el año. Nos lo merecíamos. Veía a tanta gente que se había desplazado desde Almería y la ilusión que había tanto en el club como en la ciudad. Confié hasta el final, mis compañeros también. Se lo merecía la gerencia, afición y plantilla.

¿Cambiaron algún hábito para la última jornada respecto a la anteriores?

Nada, nada. En toda la temporada hemos intentado hacer las cosas como las teníamos previstas porque nos habían dado buenos resultados. Cuando hubo momentos complicados, como aquel enero con tantos problemas, mantuvimos la calma e intentamos hacer lo mismo. Las dos últimas semanas son un reflejo de eso. Todo el mundo decía que estábamos hablando [de los festejos], pero fueron dos semanas totalmente normales, centrados en el trabajo y en los rivales, viendo vídeos...

Cuando mete Zarfino al Eibar el Almería está en Primera División. ¿Habían hablado de si llegado esa situación buscar un gol en Leganés con el que sentenciar el ascenso o perder tiempo para amarrar el empate aun teniendo el riesgo de que el Eibar empatase su partido?

Durante la semana ensayamos todo tipo de situaciones, todo lo que podía pasar. Como cualquier otra semana, pero con el matiz de que era jornada unificada y podían pasar varias cosas. Ensayamos todos los escenarios posibles. Pero como fue al final y todo un poco locura... El míster intentó transmitir que nosotros fuésemos a por el gol porque así no dependíamos de otros equipos.

Sus lágrimas tras consumarse el ascenso ya son historia del deporte de la provincia.

Son palabras mayores. Me da mucha alegría que me lo diga. Realmente no sabía cómo iba a reaccionar, fue algo totalmente natural tras la presión del partido y de la temporada. Me salió así, pero son palabras mayores lo de imagen histórica.

¿Cuáles han sido las claves del ascenso?

Mantener la calma en los momentos complicados, seguir confiando en el trabajo que veníamos haciendo e ir todos a una y ser una piña, remando juntos tanto el cuerpo técnico como los jugadores, utilleros, fisios, cuerpo médico... Teníamos claro el objetivo y cada uno ha hecho su trabajo en su parcela. Esa unión y ser un equipo de verdad con todas las letras han sido claves para lograr lo que nos propusimos.

Usted conoce mejor que nadie a Fran Fernández. ¿Se fue injusto con él?

No me quiero mojar mucho. Hay diversas opiniones. Yo conozco a Fran y sé que es un almeriense de primera, es un pedazo de profesional. Se debe al club que le paga e hizo lo que tenía que hacer y lo que haría cualquier profesional. Entiendo que por la situación de nerviosismo y tensión gente hiciese comentarios o se pasasen de la raya. A Fran lo conozco y no hizo absolutamente nada malo. No sé si lo ha pasado mal. Se hicieron cosas mal por la situación, fruto del nerviosismo.

De Fran a Rubi: ¿qué ha aprendido de él?

Muchas cosas. Es el entrenador que me ha dado la oportunidad de estar en el fútbol profesional, le estoy muy agradecido. He aprendido muchísimas cosas. Es un entrenador cercano, un grandísimo técnico con muchísimos conceptos. Yo no me doy cuenta, pero me dicen que he crecido mucho jugador y también como persona.

Fuera tópicos: ¿qué centrocampista de la plantilla le ha marcado más?

Me gusta nombrar a Robertone porque me llevo muy, muy bien con él. Me ha ayudado mucho esta temporada, es un excelente chico. También por mis gustos personales, me gusta mucho como futbolista. Es muy técnico, con esa garra y furia argentina a la hora de defender. Tiene muchísima calidad y buen golpeo de balón.

¿Por dónde pasa su futuro?

No lo sé. No depende de mí. Tengo contrato con el Almería. Todo el mundo sabe que mi sueño es hacer trayectoria y por qué no triunfar aquí, en el club de mi tierra. Pero son cosas que no dependen de mí. Pase lo que pase, estoy tranquilo y ya se verá.

¿Cierra las puertas a una posible cesión en Primera RFEF?

Estoy de vacaciones todavía y no he hablado nada de ese tema con mi agente ni con el club. Estoy abierto a todo. Primero tengo que hablar con el club y con mi agente. No te sé decir.

Una vez cumplido el sueño del ascenso con su Almería, ¿cuál es el siguiente?

Seguir creciendo en el fútbol profesional, continuar mirando para arriba. Ojalá pueda ser en el Almería. Como colectivo que el club siga creciendo y la ciudad apoyando. Ha dado un paso adelante, estoy muy contento con esa comunión. Y que el Almería se quede muchos años en Primera División.

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