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ATLÉTICO

Morata, frente al espejo

El delantero se enfrenta al Getafe, club en el que arribó tras dejar la cantera del Atlético y en el que, ha reconocido, le gustaría acabar su carrera.

Actualizado a
Morata, como canterano del Atlético.

Morata (29 años) vuelve al pasado en su primer día oficial de su regreso al Atlético. El Getafe, los caprichos del calendario. Los del Cholo comienzan la temporada 2021-22 en el Coliséum Alfonso Pérez (19:30 horas, lunes), ante el equipo en el que, Álvaro mismo dixit, le gustaría retirarse. También le dio una de las oportunidades de su vida. Esa que el delantero español nunca olvidará. Así lo cuenta siempre también. La última camiseta que me gustaría vestir es la del Getafe. Gracias a ellos hoy soy lo que soy”, desveló en una entrevista en El Partidazo de Cope hace dos años, en noviembre de 2020.

Entonces era jugador del Atlético pero cedido en la Juventus, adonde había vuelto tras año y medio como rojiblanco sin que las cosas le hubieran salido del todo como deseaba. La elección del Cholo por Costa en los partidos importantes le empujó a hacer la maleta y regresar a Italia en septiembre de 2020. La primera fue en 2007, era un crío de 15 años. Se había quedado sin hueco en esa cantera a la que había llegado muy niño, en los campus con Milinko Pantic con la Fundación del Atlético, cosa de abuela, ferviente rojiblanca que le enfundó su primera camiseta de fútbol, la que nunca se olvida. Como Torres, recogepelotas en el Calderón, llegó a pedirle unos guantes a Kameni después de un partido. Pero Morata se quedó sin sitio cuando era cadete y estuvo obligado a hacer por primera vez esa maleta que a tantos lugares distintos le ha llevado, Madrid (club con el que debutó en Primera), Chelsea, Juve...

“Tenía estrés siendo un niño”

Empecé mi carrera en el Atlético... hasta que ya dejé de disfrutar, no jugaba mucho y no tenía una buena relación con mis compañeros de equipo a excepción de Koke y otro chico. Le dije a Amorrortu que me quería marchar y él me dijo que era el primero que no quería jugar en el Atleti. Tenía estrés siendo un niño, y hasta juvenil, lo primordial es disfrutar. Pensaba que, si con 14 o 15 años no jugaba en el Atleti, a lo mejor no valía para esto”, ha esgrimido el propio Morata en alguna entrevista. Pero cuando se cierra una puerta se abre una ventana que dice el refranero. Y ese resquicio se llamó Getafe, el equipo que no sólo le devolvió el sitio en el fútbol en un año y medio, fue el cimiento del futbolista que hoy es, delantero de España en el próximo Mundial, el delantero que ha vuelto al Atleti y que en cuatro partidos de pretemporada ha dejado atrás cualquier duda y se ha ganado el sitio como mejor sabe, con trabajo, esfuerzo y lucha. Apunta a titular en el Coliséum. “Era un chaval que andaba perdido por la vida, salí del Atlético de Madrid y estuve a punto de irme a jugar al Zona Norte”, ha confesado con esa ambición en la cabeza. Retirarse en aquel club que le tendió la mano y provocó que comenzara a disfrutar del fútbol. Y también vivir.

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