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BETIS

“Si no fuera por mi mujer no sería jugador profesional”

El extremo brasileño Luiz Henrique, de 21 años, se incorporará al Betis en unos días y desvela: “Mi esposa me ayudó mucho en los malos momentos a tener la cabeza en su lugar”.

Actualizado a
Luiz Henrique, tras anotar un gol con Fluminense.
SERGIO MORAESREUTERS

El extremo brasileño Luiz Henrique aterrizará en Sevilla en los próximos días para para comenzar su andadura en el Betis, que lo ha fichado del Fluminense. El jugador se ha ido despidiendo de los lugares que le vieron crecer, entre ellos la escuela en la que comenzó a jugar al fútbol. Y allí hizo unas interesantes declaraciones sobre su todavía joven carrera: “Hay mucha gente, que ha pasado muchas dificultades y que ha trabajado mucho para superarlas, que me apoya y se alegra por mí. Mi mujer me ayudó mucho en los malos momentos a tener la cabeza en su lugar. Si no fuera por ella, no sería profesional hoy. Le agradezco mucho su apoyo”.

“Todo lo que me propuse, lo logré conquistar. Mucha gente a mi alrededor me ayuda a estar tranquilo y centrado. Ha pasado todo muy rápido para mí; pensaba que tardaría más en llegarme esto, pero afortunadamente fue pronto. Lo tengo todo preparado para viajar a Sevilla y afrontar lo que tenga que llegar”, añade Luiz Henrique.

El extremo también da las gracias a Fluminense y sus aficionados: “A la hinchada Tricolor os mando un abrazo y os doy las gracias por lo mucho que me habéis ayudado dentro del campo. Estoy muy feliz de teneros a mi lado y, si Dios quiere, algún día volveré. Este ha sido mi primer club, mi primera casa, el que me abrió las puertas y me ayudó en todo. Siempre tendré un cariño enorme por el Fluminense”.

Por último, habla de su familia: “Mi inspiración fue mi hermano, que también quería ser jugador de fútbol. Él fue el que me enseñó a dar los primeros toques al balón. Tuve la suerte de que un empresario me viera jugando en mi comunidad, Petrópolis, y me ayudara mucho a llegar al Fluminense. Fueron pasando los días y me hice profesional. Al principio, fue duro pasar de Petrópolis a Río de Janeiro; no sabía de nada, pero tenía claro que quería llegar lejos para ayudar a mi familia, a mis padres y mis hermanos, que dependían de mí. Tenía que dar lo máximo por ellos”.

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