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MIGRANTES DEL BALÓN

Milla: “Acceder a un banquillo en España es muy complicado”

El entrenador turolense atiende a AS desde Indonesia, donde se encuentra a los mandos del Persib: “Es uno de los clubes más seguidos de Asia y eso conlleva mucha exigencia y una gran responsabilidad”.

Actualizado a
El entrenador español Luis Milla celebra una de sus victorias con el Persib de Indonesia.

Con más de 10 millones de seguidores en Facebook, seis en Instagram y cuatro en Twitter, el Persatuan Sepakbola Indonesia Bandung, más conocido como Persib, es una de las instituciones asiáticas que más aficionados tiene repartidos por todo el mundo. El club con sede en Bandung, capital de la provincia Java Occidental, comenzó mal la temporada y para revertir la situación fichó al entrenador español Luis Milla (Teruel, 1966), que regresó a un país, Indonesia, en el que ya dirigió a las selecciones absoluta y Sub-23 entre 2017 y 2018. “Me lo tuve que pensar mucho, pero hablé con el presidente y la gente del club y me convencieron. Me contaron cuál es el proyecto y la ilusión que tenían por que fuera yo el entrenador. Persib es un club grande, está muy bien organizado y tiene una grandísima afición. Es una gran responsabilidad porque es uno de los clubes más grandes de Asia, pero estoy muy a gusto”, desvela Milla desde Bandung.

Luis Milla aterrizó en Indonesia hace ya un mes. Durante las dos primeras semanas no pudo entrenar porque aún no tenía los papeles en regla, por lo que se dedicó “a recabar información sobre el club, sobre cómo funcionaban las cosas y sobre los motivos por los que habían destituido al anterior entrenador”. “No es fácil aclimatarse a la velocidad que requiere la competición”, descubre Milla, que ha podido observar como “el equipo ha ido creciendo poco a poco”. Desde que el técnico turolense y sus dos ayudantes -el asistente Manuel Cascallana y el preparador físico Carlos Grande- se sientan en el banquillo del Persib, el club indonesio ha logrado tres victorias de manera consecutiva. “Cuando llegué había desapego entre los locales y los foráneos. Hablé con todos y les dije que debíamos estar unidos, que para que llegaran los resultados debíamos ser una familia. Por suerte, los jugadores creen en mi idea y estamos ganando. Empezar una etapa así genera mejores expectativas”, descubre un Milla tan ilusionado como prudente.

“Estoy ilusionado, pero tengo los pies en el suelo. Sé que puedo tener un traspiés, pero eso no me puede desviar de mi objetivo, que es seguir trabajando. El Persib es uno de los clubes más seguidos de Asia y eso conlleva mucha exigencia y una gran responsabilidad”, añade Luis Milla, que ya ha instaurado el ‘partido a partido’ en el vestuario: “La temporada no empezó bien y lo que tenemos que hacer es llenar de gasolina al equipo y enfocarnos solo en el siguiente partido. El club es exigente, pero no estamos en condiciones de mirar más hacia allá”. El técnico turolense dirige en un país de mayoría musulmana, por lo que entre sus obligaciones está la de amoldar los entrenamientos a la religión: “El respeto es total. Ellos tienen sus horarios para el rezo, por lo que buscamos el mejor momento para trabajar teniendo en cuenta sus costumbres”.

“Entre todos ayudaremos a que el fútbol indonesio crezca”

A pesar de no ser su primera experiencia en Indonesia, Luis Milla tuvo que superar un breve periodo de adaptación. “Estuve tres días fastidiado”, desvela. “Fueron dos semanas de muchos viajes, cambios en la alimentación, ‘jet lag’... Los primeros días no son nada fáciles, pero te tienes que adaptar”, añade el técnico español, de nuevo en el extranjero porque, entre otras cosas, “acceder a un banquillo en España es muy complicado”. “Los entrenadores y jugadores españoles estamos muy bien valorados en el extranjero, aunque luego tenemos que demostrar nuestra profesionalidad”, agrega Luis Milla. “A mí, por ejemplo, me gusta ayudar también en la formación. Es muy reconfortante ver la evolución de los futbolistas y otros entrenadores. Ahora estoy en un club y se me exigen resultados, pero también intento enseñar a los más jóvenes y ayudar a los entrenadores locales que tengo alrededor. Así es como, entre todos, ayudaremos a que el fútbol indonesio crezca”, sentencia.

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