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REAL SOCIEDAD

Girona devuelve la pólvora a la Real

El equipo txuri-urdin vio cómo en Montilivi sus jugadores recuperaban la finura en ataque y, sobre todo, de cara a la portería contraria

Actualizado a
GIRONA, SPAIN - OCTOBER 02: Alexander Sorloth of Real Sociedad  celebrates after scoring  Real Sociedad second side goal during the LaLiga Santander match between Girona FC and Real Sociedad at Montilivi Stadium on October 02, 2022 in Girona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)
Alex CaparrosGetty

¡Menuda ruleta rusa tuvo lugar en Montilivi! Real Sociedad y Girona jugaron un partido descontrolado y en el descontrol reinó un chaval donostiarra llamado Martín Zubimendi para desnivelar la balanza del lado txuri-urdin. Una locura que el equipo donostiarra se llevó ganando 3-5, pero después de una montaña rusa de emociones en la que se vio todo ganado, luego perdido, parecía bueno el empate y terminó con tres valiosos puntos. La Real jugó a algo que no nos tenía acostumbrados, perdió todo el control que le gusta a Imanol Alguacil, y aún así ganó, superando las muchas bajas que tenía, tanto defensa como en ataque. El entramado defensivo se vio mermado, pero la parte ofensiva parecía indemne, porque Sorloth anda desatado, y porque los jugones tapan cualquier carencia.

El equipo txuri-urdin sale indemne (3-5) de un partido descontrolado en el que empezó ganando y se dejó remontar por el Girona por culpa de errores defensivos, pero acabó marcando cinco goles por primera vez desde 2018. Doblete de Alexander Sorloth, otro gol más de Brais Méndez, Martín Zubimendi coronó su actuación con un tanto de cazagoles, y Takefusa Kubo cerró el festival goleador. Porque esta victoria en Montilivi sirve para poner en valor varios aspectos, asociaciones y jugadores de la Real Sociedad. El primero es Martín Zubimendi. Conocida se tremenda calidad, demostró una personalidad a prueba de balas completando una actuación de matrícula de honor en medio de todo el terremoto que circula en torno a él por el supuesto interés del Barcelona y la tardanza en anunciarse una renovación que parece que está condenada a cerrarse más pronto que tarde. La presión sobre su figura parece importarle un comino, porque en Girona fue el jugador total: un centrocampista de 10 con y sin balón, un inesperado delantero para marcar el gol de la remontada de la Real, y un central férreo y sobrio para achicar balones en los últimos minutos. Otro paso más en el crecimiento futbolístico del donostiarra.

Y a partir de ahí, se puede decir que el otro nombre propio es Alexander Sorloth. Mucho no creían que pudiera hacer olvidar a Umar Sadiq, lesionado, y Alexander Isak, en el Newcastle. Se entendía que su figura era insuficiente como para cubrir ese tremendo hueco en la delantera. Pues de un plumazo ha borrado todo atisbo de duda. El noruego apuró el mercado esperando la oportunidad de que la puerta de la Real se volviera a abrir, porque quería regresar. Estaba encantado con el ecosistema de Zubieta, y creía que era lo mejor para su crecimiento. No se equivocaba. En sólo tres partidos desde su vuelta, ya ha marcado cuatro goles. Tres en liga y uno en Europa. En Girona hizo su primer doblete como txuri-urdin, y estuvo muy cerca del hat-trick, sólo el palo le privó de la gloria.

Y al hilo de Sorloth ha surgido una nueva sociedad que puede dar muchas alegrías a la Real. Es la que forma el noruego con Take Kubo. Entre los dos ya han generado cuatro goles para el cuadro donostiarra. Uno contra el Omonia, otro contra el Espanyol, y dos frente al Girona, donde Kubo asistió a Sorloth en el 0-1, y Sorloth asistió a Kubo en el definitivo 3-5. Y lo último destacable de Girona es el entramado ofensivo de la Real. Decían que faltaba gol por las muchas bajas de delanteros, pero la realidad es que la Real es un equipo que cada partido genera más ocasiones que los rivales. Volvió a quedar patente en la locura de Montilivi. Y eso es gracias a los tres jugadores que juegan detrás de los puntas: David Silva, Brais Méndez y Mikel Merino. Con ellos la Real palia la supuesta falta de gol, porque su dominio y control del juego hace que a la fuerza sus delanteros tengan más ocasiones, y al final alguna tiene que entrar. Por cierto, mención especial tiene Brais Méndez, que ya ha marcado cinco goles en sus primeros partidos en San Sebastián. Su aportación ofensiva es soberbia.

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