ALMERÍA

Chico Flores: "Tomaba apuntes del Barça B de Guardiola"

El gaditano ha debutado esta temporada en los banquillos al frente del cadete B del Almería, además de ser asistente de Óscar Fernández en el filial. "Para mí Almería es mi segunda casa".

0
Chico Flores.
Carlos Barba / Diario As

Sólo tiene 34 años, pero habla como un veterano. Si viajar es la mejor manera de abrir la mente y madurar, José Manuel Flores Moreno, Chico (1987, Cádiz), tiene un doctorado en ello. Desde Gales hasta Catar, pasando por Italia y Rusia, ha estado once clubs diferentes y ocho ligas diversas tan diferentes entre sí. De ahí que ahora quiera transmitir todo ese conocimiento desde el banquillo. Y qué mejor manera que en Almería, de donde es su mujer, su y su hijo (tres y cuatro años). "Para mí Almería es mi segunda casa. La gente me trata con muchísimo cariño. Esta será mi residencia", explica el gaditano, que ya tiene en mente construirse su propia casa en el sudeste español.

"Fueron muy buenos años en Primera División, ahora voy a intentar devolvérselo como entrenador", dice tras colgar las botas en 2020 en Fuenlabrada, a donde fue para empezar a formarse como entrenador, en concreto, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Finalizando el UEFA Pro, Chico es asistente del Almería B y entrenador del cadete B (Primera Andaluza), buscando plasmar todo lo adquirido en estos tres lustros. Ese chaval que comenzó a tomar apuntes en el Barcelona B de Guardiola y Tito Vilanova quiere ponerlos en práctica en el club con el que debutó en Primera División.

- ¿Qué valoración hace de su debut como técnico?

Muy buena, bastante positiva tanto en el filial como en el cadete. Es un reto nuevo, una experiencia bastante bonita e ilusionante. Es diferente, muy diferente a la etapa de jugador, donde tomas decisiones por tu cuenta dentro del campo. Como entrenador es más difícil en todos los aspectos, pero también es algo bonito. Desde hace mucho tiempo tenía pensado entrenar a niños para que pudiesen ver mi experiencia a lo largo de mi trayectoria futbolística. Me llena de orgullo.

- ¿Cómo se produjo la vuelta a Almería?

Por ambas partes, ya que tenía relación con el míster del filial, Óscar Fernández, y entre los dos nos pusimos de acuerdo. Él venía de nuevo para acá y yo también porque mi mujer y mis hijos son de aquí. Él quería que formase parte de su cuerpo técnico y yo lo veía con buenos ojos. Desde muy pequeño tenía claro que cuando terminase mi trayectoria futbolística como jugador quería ser entrenador, no en otros caminos, como dirección deportiva, algo que han hecho otros compañeros. Siempre he tenido claro que me gustaba muchísimo estar cerca de los jugadores en el verde. El club me ofreció tener las riendas del cadete B y acepté muy ilusionado.

- En su primera temporada como técnico, el club puede regresar a Primera División.

El equipo está muy bien, lo veo muy sólido colectivamente. Esperemos que este año sea el definitivo para poder ascender a Primera División. Los dos anteriores nos quedamos a las puertas y ojalá este año podamos disfrutarlo todos.

- Si ya es difícil hacerse cargo de un equipo, ¿cómo lo es compaginar dos, máxime de un club profesional?

Es difícil. No por los conocimientos en los entrenamientos, sino por la gestión grupal y la organización. Como es lógico, te ven como la figura de líder y tú tienes que crear un ambiente de liderazgo, competitivo, ilusionante y de carácter. A los chavales les transmito las características, valga la redundancia, que me han caracterizado en mi trayectoria futbolística. Siempre he sido una persona muy organizada, muy meticulosa con todo. Me gusta llevarlo todo organizado.

- ¿Es más fácil ascender escalones como entrenador si se ha sido futbolista profesional?

Lo primero que siempre digo es que es totalmente diferente, no tiene nada que ver que tú hayas jugado 20 años en la élite y luego quieras ser entrenador. Puedes ser un jugador muy bueno, pero después no tanto como técnico. Son dos mundos aparte. Para ser entrenador hay que estar muy bien preparado, con conocimientos de personalidad y de todo. De un jugador se valora mucho los aspectos técnicos y tácticos, además del físico, pero hay algunos que van, entrenan, se vuelven a casa y desconectan. Al entrenador se le quedan cortas 24 horas, está todo el día pensando en fútbol. Pero sí que es cierto que todos los entrenadores que han sido exfutbolistas tienen ese plus de saber lo que se vive dentro de un vestuario. Tienen mucho ganado porque lo han vivido durante mucho tiempo. Ese plus beneficia. Todo el mundo tendrá su opinión, pero los mejores entrenadores que he tenido a lo largo de mi carrera han sido exfutbolistas: Pep Guardiola o Michael Laudrup. También hay otros que han sido grandes entrenadores y no han sido jugadores.

- ¿Como jugador se fijaba en otros aspectos a los que no llegaban sus compañeros?

Desde que me fui al Barcelona B me dio por empezar a apuntar entrenamientos, también lo de los preparadores físicos. Tenía a Guardiola de entrenador y a Tito Vilanova de segundo. No sabía si el día de mañana iba a seguir un camino u otro, pero me llamaban la atención los banquillos, más que caminos como el de la representación. El fútbol ha sido mi vida, conociendo diferentes clubs, países e idiomas. Me llena de orgullo e ilusión transmitirles esa experiencia y enseñanzas a jugadores.

- ¿Conserva esos apuntes?

Sí, sí, claro que sí. Siempre he sido, soy y seré de papel y lápiz. Siempre me ha gustado llevar el papel y el lápiz, apuntando entrenamientos, no sólo al principio. Lo he hecho con diferentes entrenadores. Como soy muy organizado, lo tengo bien guardado. De hecho, una de mis aficiones era cambiarme camisetas tras los partidos. Las tengo organizadas por temporadas, una camiseta de cada equipo, tanto de casa como de fuera. Si la liga era de 20 equipos, tengo la local y la visitante de cada uno de ellos. Está bien guardado para exponerlo y enseñarlo, sobre todo, el día de mañana a mi hijo, aún es muy pequeño. Hay entre 600 y 1.000, debo contarlas. Están organizadas en baúles, divididas en países y temporadas. Me las traje a Almería y cuando tenga mi nueva casa, haré un espacio especial para ello.

- ¿Es más difícil ser futbolista o entrenador?

Ambas partes tienen su dificultad. Ser futbolista no es sencillo. Hay que tener bastante templanza. También hace falta mucho sacrificio y estar al cien por cien cada día, cada minuto y cada segundo. Como entrenador es más complicado incluso porque no se depende de uno mismo y de tus tomas de decisiones, sino que no sólo se depende de lo de antes, sino también de cómo ejecuten lo que buscas enseñar en diferentes contextos. No tomas las decisiones dentro del terreno de juego. Es clave también la gestión grupal al ser la figura de líder ante los jugadores y el cuerpo técnico. Como he dicho, 24 horas se te quedan cortas; como futbolista sí hay más de tiempo para disfrutar de la familia y de uno mismo.

- ¿Cómo es el modelo de juego de Chico y su gestión del vestuario?

Ahora mismo tampoco me quiero encasillar. Nunca me ha gustado referirme a mí. Pero sí me gusta aprender, moriremos aprendiendo. Siempre he tenido mi personalidad y lo que intento transmitir es carácter ganador, ilusión, ganas, compromiso y actitud. Eso no se puede negociar. Son conceptos básicos. Cuando jugaba era lo que quería en mis compañeros. No quería diez compañeros con calidad, sino diez guerreros que luchasen. De hecho, cuando más he ganado en mi carrera ha sido al estar rodeado de jugadores así. Les transmito eso y luego intento ser flexible en algunos aspectos. Soy cariñoso. Quiero que, aparte de líder, me vean como una figura cercana. Los mejores entrenadores que he tenido han sido así. Pero a la hora de la verdad si hace falta un poco de firmeza en diferentes conceptos, hay que ponerla. Los jugadores tienen que coger responsabilidades.

- ¿Cómo es tácticamente?

Hace falta tener diversos conceptos dependiendo de la competición y del partido. No es lo mismo en chavales que en Tercera o en Primera. A mí me gusta que el equipo juegue, pero a veces hay rivales, contextos o dimensiones que no te lo permiten. Uno mismo debe buscar otras alternativas si cree que son más beneficiosas. Quiero que mi equipo juegue, pero, sobre todo, que tenga actitud, compromiso y responsabilidad. Eso es lo primordial y no se puede negociar. Siempre se lo comento. Pueden fallar en aspectos técnicos, en un pase o en un control. ¡Hasta en la élite se falla! Pero no en la actitud. En cada persona va correr, hacer lo que te dice el entrenador, ver que el compañero repliega y tú no... Si eso no se tiene, no se puede jugar en la élite.

- ¿Echa de menos jugar?

Sí. En cuanto lo dejé, ya lo echaba de menos y me sigue pasando.

¿Le sigue pesando el marcaje a Xavi? Ha estado en once clubs, de seís países diferentes, y al oír su nombre, lo primero que les viene a muchos es la actuación de ese día en Barcelona. Parece que sólo jugó ese partido...

Es una pregunta que siempre he llevado conmigo porque se me ha preguntado sobre ello en todos los clubs y países en los que he estado. Soy una persona cercana con los aficionados, jugadores, entrenadores y, sobre todo, con la prensa. Me lo he tomado de la mejor manera, pero no he tenido sólo una trayectoria de 90 minutos. Después de jugar en tantos equipos, países y ligas, tengo una trayectoria más extensa. Pero me lo tomo siempre a bien, como algo anecdótico.