REAL MADRID - OSASUNA

Un renacido, Chimy Ávila, y otro todavía por renacer, Eden Hazard

El delantero argentino vive su mejor momento tras superar sus graves lesiones. El belga inicia su decimotercer intento de resurreción. Ambos tendrán minutos en el partido de esta noche.

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Hazard, durante un entrenamiento del Real Madrid.
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Ezequiel Ávila, Chimy en la jerga del fútbol, se rompió dos veces el ligamento cruzado anterior en el plazo de nueve meses cuando su vida profesional comenzaba a ser estable. Hijo de padres separados en una familia de nueve hermanos residente Empalme Granero, una de las zonas más deprimidas de Rosario, le hizo su primer regate a la delincuencia que abundaba en el barrio; pasó dos años sin cobrar en Tiro Federal al ser acusado de robo por el club; estuvo a punto de perder una hija por una enfermedad respiratoria, y tuvo que trabajar de albañil (el oficio de su padre) y recoger cartones antes de que San Lorenzo reparara en él y cambiara su vida. Allí coincidió con Leo Franco que lo fichó para el Huesca y no dejó pasar ese tren, que acabaría llevándole a Pamplona.

Las dos lesiones que sufrió le han tenido más de 400 días de baja y todavía no ha jugado un partido completo en casi 22 meses, pero viene de marcar en sus dos últimos partidos, argumento sólido para hacerse perdonar por los radicales de Indar Gorri tras enfundarse una foto de Santiago Abascal, que juega en otra Liga. Él es el renacido.

"Llegará su momento"

Hazard ya había debutado como profesional con 16 años, fue jugador del año en Francia, trofeo Bravo, tres veces aspirante a Balón de Oro, mejor jugador de la Premier, Balón de Plata en el Mundial 2018 y futbolista del año en la Europa League. Por esa vitrina pagó el Madrid más de 100 millones de euros en lo que parecía una inversión segura. No ha salido. En algo más de dos temporadas sólo ha podido jugar el 27% de los minutos tras sufrir trece lesiones y padecer el coronavirus. En ese periodo sólo ha marcado cinco goles y dado nueve asistencias. No tuvo ni un minuto en el último Clásico ni en los cuatro anteriores. Hoy se encuentra en un volver a empezar, decimotercer episodio. Aún está por renacer. "El entrenador ahora prefiere a otro; llegará su momento", explicó ayer Ancelotti en una respuesta sin aditivos.

Jagoba Arrasate, en un entrenamiento de Osasuna.

En cualquier caso, tanto él como Chimy Ávila parecen futbolistas de segunda instancia en una semana con tres partidos de Liga. Es el segundo maratón del curso, una invitación a rotar, más en el caso de Osasuna, que está al pie del Himalaya. Su secuencia inmediata es Madrid, Sevilla, Real Sociedad y Atlético, los cuatro primeros del campeonato. Así que Arrasate tendrá que decidir cuándo releva a la guardia. En el anterior triplete de partidos semanales, en septiembre, repitió once en los dos primeros partidos y cambió a tres futbolistas en el tercero. Hoy tendrá que hacer al menos un relevo, el de Manu Sánchez por Cote, expulsado ante el Granada. Tampoco parece que vaya a repetir Ávila. Su puesto será para Kike García, ex del Eibar y una de las cuatro incorporaciones del equipo.

Invicto a domicilio

Osasuna comparece en el Bernabéu abrazado al dato de cuatro victorias en sus cuatro salidas y a la peculiar religión de Jagoba Arrasate, que fue capaz de mimetizarse con el espíritu del equipo desde su llegada. Lo tomó en Segunda hace tres años, lo ascendió y lo ha mantenido con holgura en primera las dos últimas campañas. En la pasada el equipo pasó doce jornadas sin ganar y llegó a verse penúltimo, pero nadie cuestionó su continuidad. Es parte del paisaje. "Si en algún sitio se vive el sentimiento de pertenencia a unos colores y al arraigo es aquí", ha dicho en alguna ocasión. Luis Sabalza, el presidente, ha anunciado que se presentará a la reelección, ya ha llegado a un acuerdo por cuatro años con el director deportivo, Braulio Vázquez, si sale vencedor y su prioridad es renovar al técnico. "Mi único objetivo es que Osasuna llegue lo más alto posible", le dijo recientemente en ETB Arrasate a Manix Mandiola, su técnico de referencia.

El Madrid se enfrentará a uno de los equipos más peculiares de LaLiga. Ha heredado el trono del Eibar en faltas cometidas y en balones recuperados y perdidos, indicativos de agresividad y presión alta sobre el rival, respectivamente: "Hay que ser valientes, apretar arriba y ahogar al rival. Yo creo en eso y estoy en el sitio ideal para hacerlo. Aquí la gente prefiere una buena presión a un pase o un regate. Es una forma de vida".

Carvajal, Nacho y Camavinga pueden ser titulares hoy.

Ancelotti también tocará cosas. Carvajal volverá a ser titular. El minuto que tuvo en el Clásico fue el primero en mes y medio. Ante Osasuna jugará al menos una hora. También se espera a Camavinga, quizá por Modric, que ha disputado siete partidos en el último mes. Y no es descartable Nacho, que ha perdido el paso con el regreso de Mendy. Arriba repetirán Benzema y Vinicius, la pareja que aterroriza en el campeonato.