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Bruce, tras su despido: "Se hizo duro que me llamasen inepto cabeza de repollo"

El exentrenador del Newcastle ha asegurado en una entrevista exclusiva para The Telegraph que le ha costado mucho soportar las feroces críticas.

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Bruce, tras su despido: "Se hizo duro que me llamasen inepto cabeza de repollo"

Steve Bruce ha terminado tan harto del Newcastle que, una vez ha sido despedido, seguramente se retire. Al menos por un tiempo. El entrenador, que cumplió su partido número 1.000 en los banquillos el fin de semana pasado ante el Tottenham, ha asegurado en una entrevista exclusiva para The Telegraph que le ha costado mucho soportar las feroces críticas de los aficionados de los Magpies, pese a que él mismo fue uno de ellos de pequeño.

"Si ganaba me decían que había tenido suerte o que mi estilo futbolístico era una basura. Intenté disfrutarlo, siempre me ha gustado la pelea, todo eso de demostrarle a la gente que se equivoca. Pero al final no fue nada más que eso, una pelea. Ni siquiera ganar me daba la sensación de estar consiguiendo el apoyo de los aficionados", lamenta el ya exentrenador del Newcastle, que será sustituido temporalmente por Graeme Jones.

"Puede que sea mi último trabajo"

Steve Bruce, exentrenador del Newcastle

Las críticas contra él, según Bruce, fueron implacables desde el primer momento, y eso que llegaba mentalizado para lo peor: "Cuando llegué pensaba que podía con todo, pero ha sido muy, muy duro. Nunca me han querido, siempre he sentido que la gente quería que fracasase y he tenido que leer que era un inútil, una gorda forma de malgastar el espacio, un estúpido y un inepto cabeza col. Y todo eso desde el día uno".

Por el momento, dice, no quiere volver a oír hablar de un banquillo, pues no quiere que su familia siga sufriendo por su vinculación con el fútbol. "Puede que sea mi último trabajo. No se trata solo de mí, sino de mi familia. Todos ellos son de por aquí y no puedo ignorar eso. Han estado preocupados por mí, especialmente Jan, mi mujer, que es una mujer increíble. No puedo dar por hecho que seguirá siempre conmigo, y eso que sé que si mañana le digo que me han ofrecido un trabajo en China me dirá que cuento con todo su apoyo. Tengo 60 años y no sé si puedo volver a hacerle pasar por todo esto. Seguramente no vuelva a entrenar, aunque nunca digas nunca. Quién sabe lo que haré si me llama otro presidente".