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Aprobados y suspensos del Celta: Siniestro total

La Chachoneta se estrelló contra la muralla del Cádiz y los palos. Coudet 'se cargó' en el descanso a Fontán, Denis y Cervi. Incomprensible suplencia de Brais.

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Jeison Murillo se lamenta tras disponer de una ocasión en el descuento para empatar el partido entre el Celta y el Cádiz.
Lalo R. Villar DIARIO AS

Dituro: Víctima de sus compañeros, una vez más. Su única intervención en todo el partido con las manos la realizó despejando el penalti ejecutado por Salvi y que Espino envió al fondo de la red. En el primer tanto quizás se puede discutir si no debería haber ordenado a sus compañeros que defendieran más lejos de la portería una acción a balón parado.

Hugo Mallo: El único que generó peligro en ataque durante el primer tiempo. Percutió varias veces por la banda y se atrevió a disparar con la zurda. Impreciso con el balón tras el descanso, primero adaptándose al puesto de central y después regresando al carril diestro.

Murillo: Sus mejores minutos los cuajó como delantero en el descuento. Rondó el gol en dos ocasiones, en una de ellas estrellando un cabezazo en la madera. Ocupando el puesto de central diestro asumió la salida de balón en la primera parte. Empezó metiendo un buen envío a la espalda de la defensa, pero fue perdiendo lucidez y confianza.

Fontán: Señalado. Lozano le hizo un traje en la acción del penalti que dio origen al 0-2. Coudet lo sustituyó al descanso.

Galán: Irreconocible. Sin incidencia en el juego ofensivo céltico. Sufrió con la velocidad de Salvi las pocas veces que el Cádiz se desplegó a la contra.

Tapia: Uno de sus peores encuentros con el Celta. Un pase suyo en horizontal, el primer mandamiento de lo que no debe hacer un mediocentro defensivo, dio lugar a la primera oportunidad del Cádiz. Desde ese fallo no transmitió seguridad en el pivote. La última media hora la jugó como central.

Denis: Anulado por Fali. El defensa del Cádiz se centró en maniatar al centrocampista celeste en la primera parte y el ‘6’ no supo cómo desembarazarse de su sombra. Dubitativo en algunos pases, siguió todo el segundo tiempo desde el banquillo.

Solari: De los pocos que se salvaron durante la horrorosa primera hora de partido del Celta. Intenso y con buenos movimientos sin balón. En el arranque de la segunda mitad ejerció de lateral diestro.

Aspas: Sigue estando a años luz de su nivel habitual. Se le nota en cada control. Aun así, apareció en las tres jugadas más peligrosas del Celta: remata contra Ledesma en la antesala del gol de Mina, se topó con el larguero en un espectacular cabezazo y le puso un centro de oro a Murillo en la última ocasión del partido.

Mina: Derroche de orgullo e instinto en la segunda mitad. Marcó gracias a un remate que poco tenía de sencillo. Rozó el segundo tanto con otras dos definiciones, la primera de cabeza y la segunda en escorzo, que se sacó de la chistera.

Cervi: Su partido se acabó en el minuto 4. En la única ocasión del Celta en los primeros 45 minutos, al argentino se le marchó alto un remate con todo a favor. A partir de esa ocasión desperdiciada no hubo ninguna noticia del ex del Benfica por la banda izquierda. Intentó entrar en juego cayendo al centro, pero el Chacho lo incluyó en el triple cambio del entretiempo.

Brais (entró por Denis): El Celta no se puede permitir el lujo de prescindir de inicio de un jugador de su calidad. Aportó atrevimiento y juego entre líneas. El resto de los atacantes se activaron tras la aparición del mosense sobre el terreno de juego al regreso de los vestuarios.

Nolito (entró por Cervi): Agitó el partido desde la izquierda. Se atrevió a encarar, lo que no intentó ningún céltico en la primera parte. Tiró de clase combinando con Mina en la jugada del gol local.

Galhardo (entró por Fontán): No encontró su sitio. Sin opciones de remate, únicamente contribuyó a la mejoría del Celta después del descanso con alguna combinación, muy esporádica. Se cargó con una tarjeta cuando llevaba 3 minutos jugando por querer dejarle un ‘recado’ a Haroyan.

Beltrán (entró por Solari): Sus compañeros agradecieron la aparición del pivote. Su agresividad en las disputas le permitió recuperar varios balones. Dio más ritmo que precisión a la circulación del balón.