ESPANYOL

Camacho marca otra vez el camino del Espanyol

El Espanyol sufrió en sus primeros tres regresos a la máxima categoría, pero en el cuarto se quedó a un punto de jugar competición europea y se consolidó.

Quizás porque el lunes se cumplieron 24 años del último partido del añorado Sarrià ante el Valencia, un recuerdo amargo para varias generaciones, la huella de José Antonio Camacho, quien curiosamente aquella campaña 1996-97 la pasó en el Sevilla, sigue presente en cualquier estadística triunfadora de la historia del Espanyol. Si su temporada 1992-93, la del ascenso, sirvió de faro para el conjunto de Vicente Moreno, también lo es la del regreso a Primera, una excepción en los cuatro ascensos blanquiazules.

Aquel Espanyol no solo se consolidó rápidamente en la máxima categoría, sino que finalizó el campeonato en sexta posición, con 43 puntos, empatado con el quinto y fuera de las plazas de UEFA por goles. En la última jornada igualaron ante la Real Sociedad (0-0) y dejaron escapar el tren europeo, que lo cogió precisamente el Sevilla, club futuro de Camacho. Con la base de Segunda y algunos refuerzos de lujo, como Mauricio Pochettino, Branko Brnovic o Florin Raducioiu, el equipo blanquiazul superó las expectativas.

El mensaje de Chen Yansheng en la junta, como el que había vertido anteriormente Josep Maria Durán, consejero delegado, y Francisco Rufete, director deportivo, invitan a la prudencia y a conseguir el objetivo de la salvación como piedra angular del primer año, pese a mantener uno límite salarial de media tabla. Dejando los números a un lado, a lo largo de la historia el Espanyol siempre ha sufrido después de regresar a Primera salvo el año de Camacho.

En la temporada 1963-64 el Espanyol se levantó después de su primer descenso superado por la vía rápida aunque con una promoción de por medio. Y también vivió así su regreso, en un año convulso que se resolvió con la victoria ante el Sporting de Gijón en la promoción por mantener la categoría. El 3-0 en Sarrià fue definitivo.

En las siguientes campañas, la 1970-71 y la 1990-91, el Espanyol se salvó por los pelos, especialmente esta segunda temporada. En la primera, con un ataque formado por todavía algunos miembros de los famosos Cinco Delfines, el conjunto perico finalizó en undécima posición en una liga de solo 16 equipos. Peor le fue en su regreso con Luis Aragonés en el banquillo. El equipo acabó deximosexto y evitó la promoción de descenso ante el Atlético de Madrid en la última jornada por 3-1 con dos goles de Xavi Escaich.