Las Palmas

El fútbol que sale del armario

Las colecciones privadas de Mariano Rupérez y Chemy Díaz, dos jóvenes aficionados grancanarios, suman más de 500 camisetas, desde la UD al Dream Team.

El fútbol que sale del armario
Mariano Rupérez

De tan grande como es, del fútbol se dicen tantas cosas como tantas quedarían por decir. Y otras tantas maneras de vivirlo existen. Lo mismo da que sea en el estadio, en un bar o en casa. Cada equipo tiene un lugar de culto en su propia ciudad, como cada aficionado tiene su propio escenario de culto, acaso altares privados donde venerar con pasión a sus ídolos.

Esa pasión es la que ha llevado a Mariano Rupérez y Chemy Díaz, dos jóvenes grancanarios, a tener que vaciar sus respectivos armarios para poder juntar todas las camisetas de fútbol inscritas, cada una con una bonita historia detrás, en sus inabarcables colecciones. “Actualmente tengo 219 y en ellas tienen lugar 86 equipos y 114 jugadores”, confiesa Rupérez, profesor de Literatura y culé confeso. Díaz, por su parte, siente a la UD Las Palmas con infinita pasión, tantas como para acumular 146 solo de su equipo favorito. Y añade: “De futbolistas canarios que han jugado por todo el mundo tengo 87. Además, hay otro armario de distintos equipos y jugadores, que han cambiado y me han dado, y suman 38”.

Colección privada de camisetas de Las Palmas de Chemy Díaz.

La pasión que despierta el fútbol brotó en ellos a través de la ropa. Todo comenzó con la nostalgia y la pasión como principales motivos. “Las camisetas, con sus escudos, sus diseños, los nombres de los jugadores... te transportan a momentos y emociones concretos que, de pronto, se vuelven tangibles, y eso es sumamente adictivo”, confiesa Mariano. Entre esos “momentos” destacó un día, en su propia mente, las cabalgadas de Rivaldo por la banda izquierda del Camp Nou con una camiseta muy especial del Barça. Así empezó su desenfrenada pasión: “De niño tenía muchas camisetas de fútbol, del Barça especialmente, pero cuando crecí mi madre las regaló. Un día recordé, por ejemplo, aquella camiseta de la marca Kappa con el 11 de Rivaldo a la espalda, y la sentí como un tesoro perdido, como un pedazo de mi infancia que ya no tenía. En un principio me propuse simplemente recuperar las camisetas que tenía cuando era niño. Lo que pasa es que después la cosa se me fue de las manos...”. Y tanto que se le fue. Sobre todo con el Barça: "Tengo 88 camisetas del Barça, y del jugador que más tengo es, cómo no, de Leo Messi: un total de 12 (10 del Barça y 2 de la Selección Argentina)".

Ocurre además que no solo las camisetas unen a Chemy y Mariano, que de no haber mediado pandemia hubieran podido verse las caras en el aula donde el segundo le da clase al hijo del primero, nacido hace 16 años. Y es precisamente en 2005 donde Díaz empieza a tejer su propia colección. “Mi primera camiseta fue pedida a Alberto Hernández el día del bautizo de mi hijo en 2005”, recuerda. En su caso, todo se desmadró tres años más tarde: “Empecé la colección más en serio a partir del año 2008. La empecé porque desde pequeño siempre me gustaron las camisetas y no podía acceder a ellas, pero vi la oportunidad con los jugadores canarios de la UD. A partir de ahí, y gracias a ellos, empecé”. La de Mariano comenzó “hace unos 10 años”.

De tantas como tiene, no recuerda “exactamente” Rupérez cuál fue la primera de tan distinguida colección. En cambio, sí tiene clara la que le prendió la mecha de las más de 200 que ya tiene reunidas. El Barça, 14 años después volvía a reinar en Europa. “La que me desató definitivamente al coleccionismo fue la camiseta local del Barça 2005/2006”, recuerda. Aquella prenda estaba rodeada de una “mística” inolvidable para todo culé de pro: “Fue un regalo que me hizo mucha ilusión. No solo me parece una de las primeras equipaciones más bonitas que ha tenido el Barça, sino que además tiene la mística de que con ella se ganó la Champions de París ante el Arsenal”.

Especiales.

En toda colección que se precie siempre hay objetos por los que su propietario siente una gran predilección. En el caso de Díaz tiene que ver con Valerón, leyenda entre leyendas del fútbol canario, icono talentoso del balompié patrio al alba del presente siglo. Sú último día como futbolista tiene un lugar privilegiado en casa de uno de nuestros protagonistas. “La que más valoro con la última que jugó Valerón, un partido contra el Athletic en el Estadio Gran Canaria el día de su despedida. Fue la de la primera parte, pues la de la segunda se la llevó Nauzet Alemán”, desvela.

Camiseta de Valerón dedicada a Chemy Díaz.

Si por estrellas fuera, Mariano tiene su propia constelación. “Pienso en las que tengo firmadas por leyendas canarias como Valerón, Silva o Jonathan Viera, en la que tengo del Dream Team firmada por el gran Eusebio Sacristán...”, rememora. Aunque quizás, por aquella de que tal vez fuera de los menos esperados, su héroe particular es otro. “Como la más significativa pienso también en una muy especial para mí: la de Javi García del Manchester City 2013/14”, cuenta. A grito pelado, como buen aficionado, consiguió una de sus joyas más preciadas: “Aquella temporada tuve la fortuna de ir a ver un partido de Champions al Etihad Stadium y, al término del encuentro, cuando los jugadores se dirigían a los vestuarios, le pedí a gritos la camiseta a Javi García. Me escuchó, se dirigió a mí, se la quitó y me la dio. Fue un momentazo inolvidable”.

Deseadas.

“Mi lista es enorme”, asegura Rupérez. En cualquier caso, tiene claras sus preferencias: “La camiseta especial con la que jugó el Barça el Gamper 2009 y la camiseta con la que la UD Las Palmas conmemoró el Centenario de Galdós”. Por su parte, Chemy piensa en las de dos grancanarios de tronío. “Me gustaría tener una de Pedri del Barca o de David Silva de la selección”, insiste.

Durante la temporada recientemente finalizada tocó engordar la lista y abrir más los armarios. “Le he dado la bienvenida 18 nuevas camisetas, algunas de equipos que aún no tenía como el St. Pauli o el Mallorca”, enumera nuestro profesor. “Y otras de jugadores míticos que tenían que estar en mi colección como Fran, del Depor, u otras conmemorativas como las que utilizó el Barça para las despedidas de Xavi primero e Iniesta después”, añadió. Mientras, Díaz se hizo con la trilogía de la UD durante el curso pasado. “Esta temporada he conseguido los tres modelos de juego de jugador. Me falta la de portero de este año”, asegura.

De las que no le falta ninguna es de su “gran amigo” Vicente Gómez, ex de Las Palmas, como tampoco le faltan decenas de enseres y prendas usados por futbolistas, amigos o no: “Tengo 27 pares de botas, meibas, sudaderas…”. Entre sus cuatro paredes hay tanto que bien pareciera imposible de contar.

Chemy Díaz con Javi Castellano.

Igualmente, la ambición expansionista de Mariano va mucho más allá de las camisetas. “Coleccionar, solo colecciono camisetas”, advierte. Pero ser el del Barça y un viajero emperdernido, le traen consigo ciertos gastos extra. “Ahora bien, guardo cualquier objeto que tenga que ver con el Barça y, cuando viajo, también me gusta comprar bufandas de los equipos de las ciudades adonde voy”, terció también. Su pasión, claro está, ya la heredó su pequeña.

Rupérez con su hija.

Buena parte del tiempo de Mariano Rupérez y Chemy Díaz transita entre costuras. Las perchas van y vienen, la comprensión de sus respectivas familias se agradece, cómplices a veces sus respectivas parejas; cualquier día aparecen con una camiseta bajo el brazo o una bufanda anudada al cuello. También, por qué no, con unos pantalones o calzando botas de último modelo. Predestinados sus caminos a cruzarse, nunca saben donde pueda estar la siguiente presa. Cazadores de sueños, víctimas de su propia emoción contagiosa. Va ser verdad que el fútbol también anida lejos de los estadios, mucho más que 22 personas persiguiendo a una pelota de cuero.