CHAMPIONS

La Champions desencaja a Pep

Guardiola acumula diez años de sinsabores en Europa desde que se fue del Barça. El técnico más laureado del mundo sufre ante un fútbol más directo y sin red.

Oporto

La Champions se le resiste a Guardiola desde que dejara el Barça. El técnico más laureado del mundo con 31 títulos, dos de ellos obtenidos esta misma temporada -Premier y Carabao Cup-, sigue teniendo problemas para trasladar su dominio en ligas nacionales a la máxima competición continental. Ante el Chelsea, en Oporto, saboreó las mieles de la derrota por primera vez en una final, después de haber ganado las dos anteriores. El City deberá esperar para estrenarse en el palmarés como campeón de Europa.

¿Qué le ocurre a Guardiola en Europa? ¿Se puede explicar el motivo por el que el considerado como mejor técnico del mundo lleve diez años sin ganar la Champions? Hay uno principal y destacado: el cambio de rumbo del fútbol. En esta última década se ha vivido una transformación hacia un juego más físico y directo. La conquista del Chelsea es un nuevo ejemplo. Jugadores portentosos en lo físico que eclipsan a los más técnicos.

Aún así, Guardiola optó por el puro talento en un planteamiento para la final que ha levantado muchas ampollas. No blindarse con un mediocentro defensivo ante la velocidad del Chelsea a la contra fue una temeridad. A nivel defensivo el equipo sufrió en cada transición y, lo que es peor, tampoco en ataque tuvo armas como para hacer daño.

Las estadísticas del partido que muestra BeSoccer son contundentes. El City sólo disparó una vez a portería en todo el encuentro. En la segunda parte, cuando iba por detrás en el marcador, ni tiró. Volvió a ser el City ese equipo que con Guardiola adolece de mordiente y termina por empalagar con el balón. El 65% de posesión fue estéril para el peligro que crearon sobre la portería de Mendy; con un 35%, de hecho, el Chelsea supuso una mayor amenaza.

Según las estadísticas de la UEFA, el City dio 617 pases de los cuales 538 fueron correctos. El resto, las pérdidas, fueron un peligro permanente ante los contragolpes del Chelsea. Eso es algo que no ha corregido Guardiola en todas estas temporadas en la Champions. Le ocurrió también ante el Lyon la pasada camapaña o ante Tottenham, Mónaco o incluso Real Madrid en los años anteriores. Los equipos rápidos al espacio le han hecho polvo en esta década. El fútbol cambio. Aquel dominio de balón exagerado que exhibía con el Barça, el que le llevó a ganar dos Champions, tiene ahora respuesta por parte de los rivales. Y eso hace daño a Pep...