OSASUNA B 2 | RACING 0

Al Racing le sobran estos partidos

En un partido gris e igualado, el filial osasunista tuvo más puntería. Solabarrieta usó el partido para repartir minutos entre todos sus futbolistas

Santander
Al Racing le sobran estos partidos
MIKEL SAIZ DIARIO AS

Lo único que no necesita el Racing es afear todavía más el final de temporada y los dos partidos que ha disputado una vez que se ha asegurado la presencia en Primera división RFEF para la próxima temporada lo han hecho. No solo ha perdido, que ya es triste para un equipo que solo se justificaba con el balance numérico de la segunda vuelta, sino que ha dado sensación de abatimiento. De falta de espíritu. De fin de ciclo. Exactamente, de lo que se trata. El marcador final, 2-0, no refleja lo que sucedió en el partido ya que Osasuna B y Racing estuvieron igualados y repartiéndose el control del juego e, incluso, los cántabros tiraron más a puerta y parecieron durante muchos minutos más cerca del gol (dentro de un orden).

Solabarrieta eligió para empezar un equipo bastante clásico, en 4-2-3-1, con los titulares que le quedan sanos, más Matic, Nana y Camus. Se puede discutir si hubiera sido mejor Martín Solar que Nana o si Bustos, que jugó por la derecha, hubiera debido seguir en la izquierda..., pero el once parecía razonable. Y de hecho, el duelo empezó con mando verdiblanco y acercamientos en los no acababan de afinar con el punto de mira. Cuando no fallaban el último pase, chutaban flojo. Cedric, Bustos en un par de ocasiones, Isma López..., pero nada. Osasuna B, que había perdonado un cabezazo solo de Herrado en el remate de un córner (seguro que les suena a los seguidores racinguistas), se adelantó a la media hora en una inusitadamente fácil combinación: del portero a dejar solo a su delantero centro frente a Lucas Díaz, con un solo pase intermedio. Lo hizo bien Jony, pero pareció demasiado sencillo. Algo hicieron mal los defensores verdiblancos, demasiado relajados y con Matic saltando línea cuando no tocaba.

Jony celebra en primer gol del partido, mientras se lamentan Óscar Gil y Lucas Díaz.

La segunda mitad arrancó con la misma dinámica, igualdad, control repartido y acercamientos racinguistas, que asustaron en el primer cuarto de hora con otro tiro de Bustos y uno de Pablo Torre que salió pegado al poste. A los 17' de la reanudación la cosa cambió, Aritz Solabarrieta hizo lo que ya tenía previsto, dar minutos a tutiplén, y para ello modificó el sistema. Metió a Nana de tercer central y con la entrada de golpe de Dani González (que debutó en el primer equipo), Cejudo y Jon Ander pasó a jugar 3-5-2. O mejor dicho, a no jugar. Desde ese instante el equipo perdió el sitio, se le vio incómodo, se alejó a Bustos del área rival y generó muy poco. Casi nada. Un par de tiritos de Cedric, si acaso.

No es que Osasuna B diera un recital, pero se le vio más cómodo en la última media hora y supo aprovechar los desajustes entre las líneas racinguistas. Así puso Hualde la sentencia con un tiro desde la frontal y así estuvo a punto el mismo jugador de subir el tercero en el 82', aunque fue bien respondido por Lucas Díaz. Y así, con muerte dulce, se llegó al final del partido. Ya queda menos.

El partido no hizo merecimientos para quedar en el recuerdo más que de Dani González y de los miles de racinguistas de Campoo, que ven de nuevo a uno de los suyos de verdiblanco, pero haría bien los dirigentes federativos, los de la ya famosa RFEF, en echarle un ojo. No por lo que se vio dentro del terreno de juego, sino fuera. Un campo de hierba artificial, pequeño y sin una sola grada, ni una, y con un marcador de Coca-Cola en una esquina es indigno de una competición nacional del primer deporte del país. Si de verdad quieren prestigiar las neonatas Primera y Segunda RFEF, y conseguir que alguna plataforma televisiva pague algo por ellas, no pueden permitir recintos, como este, que alejan al espectador y desprestigian el espectáculo. Si es que lo hay, que esta vez no fue el caso.

Camus estuvo muy participativo por la banda izquierda en el primer tiempo.