ATLÉTICO

"Si el Atleti sale a morir en el Camp Nou será invencible"

El torero Gonzalo Caballero, que reaparece en Madrid el 29 de mayo tras su gravísima cogida en 2019, habla de la Liga, el Camp Nou y su pasión rojiblanca.

Madrid
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Gonzalo Caballero, en el Metropolitano, a días de su reaparición tras su grave cogida en 2019.
EDUARDO CANDEL DIARIO AS

"No empieces por ahí", ríe Gonzalo Caballero antes de sentarse en el taburete, echarse el flejillo hacia atrás y mirar de reojo a su espalda. La inmensidad del Metropolitano le abraza, lugar del que el Atlético 2020-21 partirá el viernes hacia Barcelona para jugarse LaLiga. Sobre el mapa, 5,2 kilómetros lo separan de aquel en el que Gonzalo hace año y medio casi pierde la vida, ante el toro Claverito. Todo estará unido en su conversación, esa que habla de valores compartidos, como si estuvieran cosidos en oro, como en ese capote de paseo que le presentó al mundo en Las Ventas, 2014, como el torero del Atlético, sentimiento que ha forjado su manera de ser, en la vida y sobre la arena.

"Aquella temporada tuve la suerte de poder ir con el Atlético a un montón de partidos fuera de casa. Lo vi en el campo del Villarreal, en Málaga, ante el Betis, Sevilla, en el del Barcelona ganar la Liga, en Londres. A Lisboa no pude ir porque era un sábado y yo toreaba el lunes en Las Ventas. Y me acuerdo que vi la final con mi padre y al día siguiente, entrenando, me sentía muy orgulloso de lo que había hecho mi equipo, me sentía más orgulloso que nunca de ser del Atleti, y le pedí a Miguel Ángel (Gil) ese capote de paseo del Atlético que yo había visto en el museo para ponérmelo en Las Ventas". Le llamaron loco, hubo quien no lo entendió ("porque el toreo es una profesión muy litúrgica y, de pronto, salir ahí con ese peazo escudo del Atleti pues impactó mucho..."). Pero no podía evitarlo, contar al mundo esa pasión que le corre por las venas desde niño, desde que su padre le llevó por primera vez de la mano al Calderón. De ahí esa risa que tampoco puede evitar cuando escucha la primera pregunta y su pasado como canterano del Real Madrid

FUTBOL 20/21Gonzalo Caballero, en el Metropolitano.

-Y es que su madre le intentó apuntar a todos los equipos de fútbol posibles para quitarle de la cabeza lo del toro…

-Sí (vuelve a reír). Yo de pequeño con tres o cuatro años decía que quería ser torero. De hecho tenía el traje corto, mi capote y mi muleta y mi madre me apuntó a todos los equipos de fútbol que pudo. Y la verdad es que se me dio muy bien y terminé jugando en el segundo equipo de la ciudad.

-Pero...

-De hecho, cada vez que salía a jugar un partido en la antigua ciudad deportiva hacía una ‘A’ del Atleti al saltar al campo. Me acuerdo de una discusión en casa de mis abuelos, que eran del Atlético, le decían a mi madre que cómo era posible que estuviera jugando en el Madrid. “Da igual, él cada vez que sale hace una ‘A’ de Atleti”, decía mi padre. Y mi madre: “Que no, que no, que hace la cruz como los toreros”. Mi padre: “Que no, que no, que hace la ‘A’ de Atleti”. Y me acuerdo que me llamaron corriendo para preguntarme. "Que no, mamá, que hago una 'A' de Atleti para pedir perdón por lo que estoy haciendo", ríe. Na, es broma. Mis padres me apuntaron a hacer las pruebas con el Madrid y la verdad es que se dio muy bien. Fue un partido que ganamos 4-1 y metí yo los cuatro goles. Jugué dos o tres años.

-Y pasó por la cantera del Inter Movistar, fútbol sala. Hasta que, a los 15 años, vio a José Tomás.

-Fue una corrida en Linares. El toro le cogió y le pegó una cornada muy fuerte. Le hicieron un torniquete y aguantó en la plaza sin poner una cara de dolor, un gesto. Me impactó. Yo creía que era un súper héroe y las sensaciones que yo recibí ese día, me dije: "Yo quiero algún día ser capaz de transmitir esto". Y ese fue el día que yo decidí que quería ser torero y dejé el fútbol y todo para embarcarme en ese sueño.

Un torniquete con el 'Nunca dejes de creer' en la cabeza

Un sueño lleno de orejas, puertas grandes y también cornadas, seis de extrema gravedad, como esas últimas dos en Las Ventas, la de hace año y medio, en la que estuvo nueve minutos muerto; la de 2017 en la que resistió en pie con el 'Nunca dejes de creer' en la cabeza. "Decidí hacerme un torniquete, mis banderilleros me intentaban meter para adentro, a la enfermería, porque la sangre era mi oscura y la sangre muy oscura es de una arteria importante. Pero yo tenía ese umbral del dolor muy alto porque encima del dolor estaba la dignidad y el honor y eso es lo que me hacía luchar". Algo que explica, también, por qué hay tantos toreros confesos rojiblancos. Miguel Abellán, El Juli, López Simón, José Tomás... "Los valores del toreo están un poco encarnados en lo que es ser del Atleti, en ese punto de entrega máximo. Yo he visto partidos del Atlético en el Calderón o aquí, en el Metropolitano, que el equipo ha perdido y la gente salió feliz porque su equipo lo ha dado todo. Y eso es lo que nos hace distintos. Lo que queremos es entrega. Y el toreo va un poco por esa vía: tú consigues dejar huella cuando eres capaz de entregarte, cuando pones tu vida en juego y eres capaz de darle al toro lo más grande que tenemos, nuestro propio ser. Y un torero le entrega a toro su vida para ser capaz de conectar y generar emociones en el aficionado. Y yo creo que de esa manera están muy vinculados el sentimiento Atleti con el toreo".

FUTBOL 13/14Gonzalo Caballero en el museo del Atlético, con el capote de paseo que lució en Las Ventas en 2014.

-¿Lleva algún amuleto del Atlético cuando torea?

-Sí, siempre, desde que empecé. En mi capill. Suelo llevarme una camiseta o un chándal del Atlético.

-Como cuando era pequeño y el Atleti bajó a Segunda, que le pidió a su madre ponerse la rojiblanca para ir al colegio.

-Sí. Claro, hoy en día es más fácil ser del Atleti. Pero entonces era más complicado. El primer partido del que tengo recuerdo, fue no sé si el año del doblete, un partido que ganamos 3-0, ante el Compostela o ante el Tenerife, me acuerdo de ver debutar a Quinton Fortune. Tenía cuatro o cinco años. Luego el año que más recuerdo sentir ese sentimiento del Atleti es el año que bajamos a Segunda, el año de Hasselbaink. Después del partido en Oviedo, me tiré llorando sin consuelo hasta el día siguiente, que me levanté y le dije a mi madre: “Dame la camiseta del Atleti que yo me voy al colegio con ella”.

-En casa guarda una de Tiago, para el que, en cierto modo, fue inspiración, como para usted José Tomás.

-(Sonríe) Sí. En 2017 me mandó un mensaje, súper bonito, estando yo en el hospital, y me dijo: “Que sepas que esta tarde voy a volver. Esta mañana el Cholo me preguntó si quería jugar y yo al principio le iba a decir que no, que era mejor esperar, pero me acordé de todo lo que hiciste tú el otro día en la plaza, cómo aguantaste, con un torniquete, y le he dicho que sí, que voy a jugar. Así que quiero que alguien te ponga el partido en el hospital, porque quiero que me veas que es gracias a ti. Te guardo la camiseta porque quiero que la guardes tú”. Es uno de los mensajes que más ilusión me ha hecho nunca.

Como aquel gesto de Godín, aquel año también, con su padre, enfermo de cáncer. "Él me preguntaba cómo iba y me dijo: “Traételo al campo y cuando termine el partido voy a mandar a que te bajen y le damos la camiseta". Y cuando acabó el partido, uno de los útimos del Calderón, y mi padre emocionado… Fue un detalle que lo he recordado varias veces y que no hay manera de agradecer, que se te quedan en un hueco en el corazón. Mi padre, que me había llevado de la mano al campo. Y eso es lo que nos hace distintos. Y el día que el atleti no haga eso nos parecemos al otro equipo de la capital que va de blanco. El Atleti el día que pierda eso, podrá ganar muchos títulos pero dejará de ser el Atleti".

Nueve minutos muerto

Lo dice sereno, como cuando habla de esa cornada hace año y medio del toro Claverito, en Las Ventas, a 5,2 del Metropolitano, en la que estuvo nueve minutos muerto. "Cuando iba para adentro porque me metí el puño dentro de la herida, me provoqué una hemostasia (capacidad del organismo de hacer que la sangre en estado líquido permanezca en los vasos sanguíneos), que el doctor de la plaza de Las Ventas, me dijo que me había salvado por ello. Desde la cornada a la enfermería perdí tres litros de sangre. Yo notaba un manantial de sangre caliente cayendo por mi puño y yo en ese momento empecé a sentir que me ahogaba, cuando me empezaron a intervenir en la enfermería me desvanecí, me reanimaron para luego sedarme y, en ese momento, dije: “Dile a mi madre que la quiero”. Por desgracia mi padre ya no estaba, falleció hace cuatro años", explica. "En ese momento la última sensación que tenía era de felicidad por haber entregado mi vida en la plaza en la que me había criado, la plaza de mis sueños, la plaza de Las Ventas y dignificando la palabra torero. Es la mayor gloria y la mayor dignidad que puede haber en esta vida. Morir entregado a tu profesión, a tu sueño, y ese sentimiento de honor y de orgullo es, salvando las distancias, un poco el sentimiento que los atléticos han tenido en derrotas tan duras como los finales de Champions".

-Lo dice siempre Fernando Torres. El Atlético es saber levantarse. Una vez. Y otra, y otra, y otra...

-Sí que es verdad que mentalmente he pasado momentos delicados. Más duro que esto no hay nada. Es que eso que igual a otros les podía hacer abandonar, a nosotros nos hace ser más del Atleti todavía. Yo después que estuve en la UCI tanto tiempo, 13 días, después otros 13 en planta, todo lo que había ocurrido, estar nueve minutos muerto, me inyectó en mí mismo algo de mi propio ser que me hacía ser más torero todavía.

-De hecho su reaparición ya tiene vuelta. Navalcarnero, 29 de mayo. En el hospital ya pensaba en cuál sería su traje para este día.

-Sí, aunque si te soy sincero, en la UCI sí que pensé en abandonar. Estar conectado a una máquina de diálisis, sesiones de 35 horas... Ahí sí que lo pensé. Pensaba, ya no como torero sino como persona, no era capaz de superar todo aquello. Ver mi sangre por un aparato, verla entrar otra vez… Aquello fue muy duro. Mentalmente ha sido un trabajo mental muy grande. Volver es un poco como volver a nacer, volver a la vida. La final, hay una frase que dijo José Tomás: “Vivir es una circunstancia, pero torear es una necesidad”. Y un torero necesita torear, aunque lo hagas en el campo, ese contacto con el público, es un poco como dicen los futbolistas también, que jugando a puerta vacía sienten un vacío muy grande. El toreo a puerta vacía no tiene sentido.

-Tampoco el fútbol, pero usted en su reaparición va a poder tener público y al fútbol, en estas últimas jornadas, se le ha vuelto a negar. ¿Lo entiende?

-A nosotros nos ha costado mucho trabajo conseguirlo. El primer día fue el 2 de mayo en Madrid. En el tenis hay gente, en el fútbol de Segunda B, Femenino, no entiendo por qué en los partidos del equipo en Primera no hay gente, no tiene mucho sentido. Me consta que Miguel Ángel (Gil) está luchando mucho por ello. La gente realmente no sabe lo que él sufre por el Atleti. Yo que tengo la oportunidad de conocerle bien, algún día se valorará lo que ha hecho por el Atleti. Y ahora está matando y peleando porque la afición del Atleti pueda estar con su equipo.

-Usted ha estado esta temporada en un partido, ante el Celta, en el Metropolitano. ¿Cómo se vive como espectador un lugar tan lleno que esté tan vacío?

-Sí, fui por una película que estaba rodando con Telemadrid de cara a mi regreso, Nueve minutos, y la verdad es que me fui con un sabor que preferiría no haber venido porque el Atleti es su gente. Si hay un equipo que está sufriendo el jugar a puerta vacía es el Atleti. Ver esa imagen del estadio vacío no tenía sentido, es como torear a puerta cerrada.

-También grabó con Koke en el Metropolitano para esa película. ¿Hay algún consejo que usted, desde su experiencia como torero, que le haya dado a los jugadores del Atleti de cara a este final de Liga?

-Mira, hace no mucho estuve con el equipo toreando para ellos, con Miguel Ángel (Gil) en una jornada. Y traté de transmitirles un poco ese sentimiento de ser torero. En esta profesión el artista sale de un hotel y no sabe si va a volver a él porque se juega su vida. Les dije: “¿Vosotros seriáis capaces de ir a jugar un partido y salir del hotel sin saber si vais a volver a él? Pues ese es el compromiso que tiene el torero”. Un torero jamás tiene una muestra de dolor, jamás se queja ni se revuelca. Es un sentimiento de orgullo, lealtad y amor propio que es lo que ha definido al Atlético siempre. Yo creo que estos últimos años nos ha costado un poco trabajo porque ha entrado mucha gente nueva y, siendo el mismo entrenador, la misma idea, filosofía, hay jugadores que no han sido capaces de entender lo que es jugar en el Atlético. Aquí no basta con ser muy bueno ni con costar muchos millones, aquí el que triunfa es el que tiene entrega.

-Eso vale para el partido del sábado, en el Camp Nou...

-El día del Camp Nou hay que salir a morir en el campo, no hay otra opción. Si el equipo es capaz de salir y entregarse y de jugar con ese compromiso, ellos puesto por puesto en muchas posiciones pueden ser mejores, pero el Atleti le puede ganar en el compromiso y la entrega. Un Atleti entregado que sale a morir al campo es casi imposible de vencer. Lo hemos vivido aquí, en el Calderón, que ganaba solo los partidos, aquellos cuartos de final con el Barcelona que la grada temblaba, o con el Bayern de Múnich, o aquí con el Liverpool que ese partido lo dijo el Cholo, se empezó a ganar en la rotonda con las bengalas. Si el equipo es capaz de salir ese día con ese nivel de entrega no le puede ganar nadie.

Y el 29 de mayo, en su reparición, volver a pedir ese capote de paseo que ya mostró al mundo en 2014. "Bueno, podríamos pensarlo. Sería una bonita manera de homenajearlo. Me gustaría hacerlo en una situación favorable, no sólo en la derrota", dice justo después de que uno de los empleados que trabajan en el césped del estadio le pregunte cuándo vuelve, dónde, después de esa cornada que le arrebató la vida y a la vez le hizo más fuerte, a 5,2 kilómetros de la hierba del Metropolitano.