SUPERLIGA

Ceferin exige a la Premier que repudie a la Superliga

El presidente de la UEFA llama personalmente a la FA para que legisle contra el Club de los 12. Su objetivo es aislar al Real Madrid y al Barcelona y reducir el proyecto a la nada.

Ceferin exige a la Premier que repudie a la Superliga
Clive Rose Getty Images

Ceferin se ha involucrado personalmente en la batalla contra la Superliga y ha llamado a los presidentes de las Federaciones y de las Ligas inglesas e italianas para que legislen contra el proyecto inconcluso aún a riesgo de incumplir la directiva comunitaria sobre competencia. El presidente de la UEFA exige que los clubes ingleses e italianos firmen un compromiso de no concurrencia. La cláusula, que ya ha aplicado la Federcalcio italiana, es taxativa: "A los efectos de inscribirse en la liga nacional, el club se compromete a no participar en competiciones organizadas por asociaciones privadas no reconocidas por la FIFA, la UEFA o la FIGC. La participación en estas competiciones organizadas por asociaciones privadas no reconocidas conducirá a la pérdida de la afiliación".

Mientras tanto, la Superliga sigue en modo espera. Agnelli, presidente de la Juventus, ha reconocido que "sin los equipos ingleses, el proyecto está varado". Pero también ha advertido que "tarde o temprano, con un nombre u otro, con una fórmula u otra, el plan renacerá".

Por su parte, Aleksander Ceferin ha aplicado la vieja táctica del 'divide y vencerás'. De los 12 clubes que iniciaron la aventura de la Superliga se han echado atrás públicamente el Arsenal, Atlético, Chelsea, Liverpool, City, Manchester United y Tottenham. Resisten las presiones el Milán y, en menor medida también el Inter, y se muestran firmes el Barcelona y el Real Madrid. Mientras su presidente sigue socavando el Club de los 12 con el fin de aislar a los dos gigantes de España, según la 'ESPN' los rebeldes podrían ser sancionados con dos años sin participar en competiciones europeas. La Superliga recuerda que hay una sentencia cautelar que avisa sobre la prohibición de tomar represalias contra los clubes, y están dispuestos a iniciar una batalla legal en defensa de sus derechos. Por otro lado, es seguro que el valor de los derechos de la Champions serían mucho menores sin la presencia del Madrid y del Barça.

La Superliga es consciente de sus errores. Fueron tres: de forma, de fondo y de cálculo. El de forma ya está manido y se refiere a la pobre manera en la que se presentó el proyecto. El de fondo tiene que ver con el formato de la competición, que será reformulado para contemplar méritos deportivos, ascensos y descensos. El de cálculo fue no medir la reacción de los políticos, singularmente la de Boris Johnson, que, en víspera de elecciones, rápidamente se alineó con el único fin de no perder un sólo voto.

Ninguno de los seis equipos ingleses que formaron parte del Club de los 12 tiene patrón inglés, pero todos los propietarios tienen intereses económicos en Inglaterra más allá del fútbol. La Superliga les ha dejado descolocados, y cedieron a las presiones políticas y populares. Los más afectados han sido los norteamericanos, dueños del Manchester City, el Arsenal y el Liverpool. Los hermanos Glazer, que controlan la mayoría del ManU, se plantean la venta del club. Los hooligans han iniciado una campaña para que la Premier legisle como la Bundesliga y aplique la ley 50+1. La norma establece que para obtener una licencia para competir en la Bundesliga, un club debe tener la mayoría de sus propios derechos de voto. Dicho de otra manera, el 50% +1 del voto tiene que estar en manos del club y sus socios.

En este escenario, la Superliga esperará que se publiquen las cuentas anuales para volver a la carga. Sólo en el Club de los 12 se esperan pérdidas por casi dos mil millones de euros. "Habrá quiebras en cadena", advierte el presidente de la Superliga, Florentino Pérez, para quien "ni el formato actual de la Champions ni el que se quiere poner en marcha a partir de 2024 solucionarán el problema... si es que los clubes pueden resistir hasta 2024".