CHAMPIONS LEAGUE | CHELSEA-REAL MADRID

Mendy y el americano de ingrato recuerdo para España

Bob Bradley fue su entrenador en Le Havre. Se interesó por él e intuyó su potencial aún en Segunda. Eliminó a España de la Confederaciones con EEUU.

Mendy y el americano de ingrato recuerdo para España

Verano de 2009. España viaja por 'primera' vez a Sudáfrica. Es flamante campeona de Europa y la mejor selección del momento. Del Bosque hereda el equipo de Luis y viaja a la Confederaciones. Allí, se espera repetir título pero se cruza una Estados Unidos con la que nadie contaba con tropezar.

En el once había varios mitos modernos del 'soccer': Howard, Dempsey, Altidore, el niño prodigio y Michael Bradley. En el banquillo, su padre, Bob Bradley, que llegó como interino y estuvo cerca de lograr el primer título del fútbol USA masculino fuera de su confederación. Dejaron fuera a España y poco les faltó para acabar con Brasil, contra la que perdieron por 3-2 en una final en la que todos esperaban a La Roja.

Bradley no se quedó para siempre en el Team USA. Pasó por Egipto, el Stabaek noruego y de ahí, a Le Havre, equipo de Segunda francesa reconocido por ser uno de los que mejor trabajan con futbolistas jovenes a nivel mundial en los últimos años. Por allí pasó Pogba, Mahrez, Lass Diarra, Steve Mandanda, Payet y los dos Mendy que se pueden cruzar en la próxima final de la Champions: Benjamin y Ferland.

El del Real Madrid se coincidió allí con Bradley en su largo camino a la élite. Aún jugaba en las inferiores del PSG cuando tuvo que pasar por el quirófano en ocasiones por una lesión de cadera que le derivó en artritis. Le dijeron que el fútbol no volvería y él se empeñó en hacerles incurrir en un error de diagnóstico. Ferland estuvo en silla de ruedas y aprendió a andar, correr y volver a jugar al fútbol de nuevo. Dejó el PSG y marchó al infrafútbol profesional francés. Destacó en el Mantois y de ahí, llegó a Le Havre.

Primero llegó Mendy y luego, Bradley, que intuyó rápido su potencial aunque le destacaron, para mal, su carácter. El norteamericano no se dejó llevar por los comentarios y le sentó en el despacho. "Cuando le pregunté a los entrenadores de allí sobre Ferland no me dijeron grandes cosas. Cuestionaron su motivación. No pensaban que fuera un gran chico o un gran profesional. Tuve la sensación de que nadie se había sentado como es debido con él. Era un chico orgulloso y se podía malinterpretar. Se podría pensar que era retador en ocasiones, pero nunca fue el caso. Era solo un chico", asegura el entrenador sobre él a The Athletic. Este reconoce que esperaba su llegada a la élite. "Tenía talento real. Un superdotado físicamente, fuerte y muy buen pie izquierdo. Tenía mucha ventaja. Le dije que tenía cosas importantes por delante. Sin el problema de la cadera, todo habría pasado más rápido", añade.

La explosión defintiva

En Le Havre, Mendy debutó con Thierry Goudet en el banquillo. Con Bradley ganó algo de protagonismo, pero fue el cambio a Tanchot el que acabó por convertirle en uno de los jugadores más destacados de la división de plata francesa y fichar por el Olympique de Lyon.

De hecho, aunque Bradley hable maravillas de Mendy, el propio Ferland quedó satisfecho con la salida del norteamericano. "Luego, al año siguiente, alterné entre jugar y no jugar. Tenía a Bob Bradley. No estaba funcionando. He jugado 5 partidos y, de repente, me ha quitado. Sin explicación, sin nada. Yo era joven. Me metí en el ritmo y luego, cuando me quitó, recibí un gran golpe de moral. Me ha venido a la cabeza. A nivel humano, no me pareció bien. Bob no es una persona que hable. Es reservado. Se quedará en la esquina y hablará cuando las cosas vayan mal. Cuando eres joven, necesitas tener más relación con el entrenador", reconoció en 2016.

No fue nada fácil el camino desde Meulan-en-Yvelines, donde nació, hasta llegar este miércoles a Londres, donde se espera que sea titular ante el Chelsea en la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. Los médicos no lo veían posible, pero Mendy les hizo cometer el mejor error de su carrera.