REAL ZARAGOZA

“Ojalá mi gol sirva para darnos un chute de ilusión y confianza en lo que resta”

Cristian Álvarez señala que el tiempo determinará la dimensión del tanto logrado en Lugo: “Puedo pasar a la historia por ser un portero que marcó, pero espero que sea por devolver al Zaragoza a su lugar”

Zaragoza
Cristian Álvarez.
ALFONSO REYES

Cristian Álvarez se convirtió en héroe en Lugo al lograr el tanto del empate en la última jugada del encuentro. Se trata del segundo guardameta en la historia del Real Zaragoza en marcar un gol, tras Chilavert, pero el argentino se lo toma únicamente como un dato: “Con el tiempo tomará la dimensión de lo que significa. Puedo pasar a la historia por ser un portero que marcó un gol, pero espero pasar a la historia por formar parte del equipo que logró que el Zaragoza vuelva a estar en el sitio de donde nunca se tenía que haber ido”. Por ahora, el objetivo es lograr la permanencia cuanto antes y en ese sentido espera que dicho tanto sirva para darles “un chute de ilusión y confianza en lo que resta”.

—¿Cuántas felicitaciones ha recibido por el gol desde el pasado viernes?

—He recibido muchos mensajes de mucha gente que ha querido compartir ese momento conmigo y ha sido muy bonito. Hoy empieza una semana nueva y tengo muchas ganas de que comience el entrenamiento de la tarde para meternos de lleno en lo que es el partido del sábado porque todavía nos estamos jugando mucho.

—¿Qué le dijeron sus padres cuando pudo hablar con ellos tras el partido?

—Todo fueron demostraciones de felicidad y mucha alegría, tanto de la familia en Argentina como de mi hijo y mi hermano aquí, que al fin y al cabo son las personas que están cada día durante toda mi existencia. Fue muy bonito compartirlo y disfrutarlo con ellos.

—En más de una ocasión ha dicho que cuando le lanzan un penalti se visualiza parándolo. ¿Hizo lo mismo en el gol?

—No, visualizar un gol es algo muy surrealista. Cuando subí a rematar sentí que durante un momento mi mente se ponía en blanco y lo demás pasó todo bastante rápido.

—¿Pero soñaba con marca algún día un gol, aunque fuera de penalti?

—Sí, incluso al míster se lo dije en algún momento en La Romareda, que antes de retirarme me gustaría hacer un gol. Pero como me queda mucho para retirarme, igual tengo tiempo de marcar otro más. ¿Por qué no?

—¿Cuándo decidió subir? ¿Qué le dijeron desde el banquillo? ¿Cómo fue el remate?

—Cuando veo que es falta me voy a beber agua, como hago casi siempre. Después pregunto al banquillo cuánto tiempo faltaba para subir o no subir y me dicen que está acabado. Me hacen señales de que vaya y yo voy saliendo hacia el centro del campo. Allí miro al míster para pedir su autorización y enseguida me dice que vaya. Eguaras también estaba diciéndome que subiera y tiré para arriba. Y como siempre que lo he hecho voy corriendo al máximo, con ilusión, y al llegar al área estoy ahogado y no tengo aire, decidí ir tranquilo y guardarme las fuerzas por si las necesitaba para el remate. Me coloco en el segundo palo porque veo que hay mucho tumulto delante. Pensé que si se levantaba la pelota y sobrepasaba a los de delante, podía ir con todo lo que tengo y fue lo que pasó. Leí un poco la trayectoria, ataqué el balón lo más alto que pude y lo demás fue una sucesión de hechos fortuitos que acabaron con la pelota dentro. No sé si le pega al defensa o a mí. Sé que remato de cabeza, pero después no sé si me da en el hombro o si después da en el defensa y entra. No sé qué carambola sucedió ahí.

—Tanto en el partido de Fuenlabrada como el de Lugo está usted en la foto. En el primero por detener un penati que sirve para ganar y en el segundo por marcar el gol del empate en el 97’. ¿Cree que pueden ser dos partidos claves para lograr la permanencia?

—Lo que me gustaría resaltar es que son dos jugadas puntuales, pero es un trabajo enorme que hay detrás de todo un equipo. Muchas veces el que marca un gol o el portero que para un penalti son los que salen en la foto y en las portadas de los periódicos, pero luego hay un grupo de compañeros que tienen una gran entrega y sacrificio y realizan un trabajo sucio que muchas veces no se ve. En este tipo de situaciones es importante resaltar a esta gente porque al final se ve una parte muy pequeña de un trabajo enorme que están haciendo un montón de personas. Hoy me tocó a mí, pero hay un trabajo que hay que rescatar que es de todo un equipo. El fútbol es un deporte de equipo y no puede sobre sobresalir una individualidad si no hay un equipo detrás que está dándolo todo.

—Ahora mismo la estadística dice que usted lleva más goles que algunos delanteros.

—Resaltar eso me parece una falta de respeto a mis compañeros porque muchas veces no se ve el trabajo y el sacrificio que se hace en el día a día y yo lo veo y soy consciente de lo que trabajan. Que no esté siendo su año porque no están marcando goles, que es por lo que realmente se contrata a los delanteros, no quiere decir que no sean unos profesionales impresionantes y que no hayan dado por el equipo igual o más que yo. Hay que ser cuidadoso con esto porque puede manchar el trabajo de unas personas que lo han hecho en un año que no les han salido las cosas como querían de cara al gol. No se han rendido en ningún momento y han aportado muchísimo al equipo.

—El viernes se convirtió en el segundo portero de la historia del Real Zaragoza en marcar un gol tras Chilavert. ¿Qué le dice ese dato?

—Es algo increíble porque Chilavert fue un monstruo goleador en toda su carrera, pero únicamente es un dato que con el tiempo tomará la dimensión de lo que significa.

—¿Siente que va a pasar a la historia del Real Zaragoza?

—Eso lo dirá el tiempo, pero volviendo al dato de que soy el segundo portero que marca en la historia del Zaragoza, ahí ya hay algo para medir lo que puede significar. Creo que los jugadores que deben pasar a la historia de un club son los futbolistas que consiguen objetivos importantes. Puedo pasar a la historia por ser un portero que marcó un gol, pero espero pasar a la historia por formar parte del equipo que logró que el Zaragoza vuelva a estar en el sitio de donde nunca se tenía que haber ido y al cual volverá con más fuerza y mucho aprendizaje tras haber vivido tanto tiempo en los infiernos.

—¿Qué trascendencia puede tener el punto logrado?

—En los partidos siguientes veremos qué es lo que consigue este punto, pero aún tenemos cinco encuentros vitales, nos estamos jugando muchísimo y esperemos que este punto sirva para acercarnos todavía más a la tranquilidad y se pueda conseguir a falta de algunas jornadas, que eso sería fundamental para todo el zaragocismo.

—¿Pero considera que ese gol puede suponer un impulso anímico de cara a las cinco jornadas que restan?

—Ojalá sirva para darnos un chute de ilusión y de confianza en lo que resta. Son momentos importantes. Si bien nosotros teníamos en mente conseguir los tres puntos y habíamos trabajado para ello, el empate también, dadas las circunstancias y cómo se dio, nos da esa confianza para afrontar estas cinco finales que tenemos por delante, que ojalá sean menos.

—¿Considera que el equipo ha perdido algo de chispa tras la victoria frente al Almería?

—Desde el principio sabíamos que no iba a ser fácil. El equipo está dentro del partido en cada encuentro y está intentando ganarlos siempre. A veces las cosas salen mejor y otras peor. En el fútbol las cosas no son matemáticas y a veces entras a los partidos con más ilusión y chispa, acabas perdiendo y no sabes por qué. Los partidos los salimos a jugar todos de la misma manera, no creo que hayamos bajado la intensidad después del Almería, sobre todo porque tenemos un cuerpo técnico y un grupo de jugadores que están muy concienciados con lo que nos estamos jugando. El entrenador no nos deja bajar el pistón ni un segundo, así que empezando por ahí salimos a todos los partidos de la misma manera. Es cierto que los resultados en estos últimos partidos no han sido lo esperado y que nos fuimos contentos de Lugo por cómo se dio, pero creo que era un encuentro para ganarlo y de eso somos todos conscientes. Veremos qué pasa, pero seguiremos metiendo toda la fuerza para acabar el curso con tranquilidad y darle ese respiro a la afición, al club y a nosotros mismos, que realmente es lo más importante, ya que fue una temporada realmente mala para todos.

—¿Cómo afronta el equipo el partido contra el Espanyol?

—Esta tarde vamos a meternos de lleno en este partido, que va a ser duro, contra el mejor equipo de la categoría. Van a venir con ganas de conseguir el ascenso y nosotros, cargados de ilusión para seguir alejándonos de los puestos de abajo. Espero que sea un gran partido, un muy buen espectáculo, y por qué no lograr una victoria que tanto estamos ansiando.

—Al Espnayol le vale el empate para ascender matemáticamente en La Romareda. ¿Al Zaragoza le valdría ese punto?

—Vamos a pensar en lograr los tres puntos. Es la mentalidad que debemos tener, no podemos salir a conseguir un punto. Después, dependiendo de las circunstancias del encuentro, igual ese punto es bueno llegando al final, pero esta tarde ya vamos a entrenar pensando en lograr una victoria porque no puedes salir a empatar a esta clase de equipos, ya que tienen muchísimo potencial y necesitas dar el máximo para emparejar esa calidad que de sobra tienen.