INGLATERRA

De 'Neymar inglés' a 'jardinero guerrillero de Grenfell'

Hayden-Smith, talento británico al que comparaban con el brasileño, narra en la BBC su increíble historia: padre a los 17, el incendio en su barrio...

De 'Neymar inglés' a 'jardinero guerrillero de Grenfell'

Estarán habituados a leer a diario 'el nuevo', seguido de un nombre destacado. Cuántos juguetes rotos deja el fútbol. Las comparaciones son odiosas y la mayoría de jóvenes talentos se quedan en el camino. En ocasiones, no están bien asesorados; otras, simplemente su rendimiento no evoluciona con el paso de los años; otros prefieren salir en busca de minutos y acaban siendo superados por las expectativas. Hay mil y una historias que contar de aquellos que soñaron alto y se quedaron por el camino. Pero la de Tayshan Hayden-Smith es especialmente llamativa. La BBC ha entrevistado al que denominaron en su día el 'Neymar inglés' y que ahora es más conocido como 'el jardinero guerrillero de Grenfell'. En su libro vital, el futbolista ha pasado por todo y demuestra con su testimonio que el deporte no es más que lo más importante de lo menos importante. Primero dejó el fútbol por el nacimiento de su hijo. Después, sufrió graves insultos racistas en Austria, perdió a su madre y regresó a su hogar para ayudar al barrio tras el incendio de la Grenfell Tower. Por partes. Pese a sus orígenes humildes, era un talento de primera clase.

En su adolescencia, hizo pruebas en grandes clubes de Inglaterra como el Crystal Palace, el Fulham, el Newcastle o el Watford. Siempre encontró trabas, por su tamaño. A los tres años, ya disfrutaba de su gran pasión en los campos de Westway, al oeste de Londres. Él mismo se definía como alguien que no podía separarse de la pelota. En la calle nacen las grandes estrellas. Hayden-Smith coqueteaba con el balón en las líneas de banda, cuando todos los campos estaban reservados. La escuela de la calle le dio un espacio y una esperanza: "Crecí jugando al fútbol. Era mi forma de expresarme y de encontrarme".

Kevin Green, jugador de fútbol sala de Inglaterra y que también tuvo un cargo en el Chelsea, fue el primero que le denominó el 'Neymar inglés'. Era parte de su naturaleza, el juego rápido, el regate, el toque... Su mentor le colocó en el lateral izquierdo para que tuviera espacios para expresar sus ideas con la pelota. A los 13 años, dejó el barro para unirse a academias del más alto nivel. Pasó siete meses en Fulham, siempre a prueba. Reconoce el protagonista que le comunicaron que era un sobresaliente en habilidades sociales, tácticas, técnicas y psicológicas. Incluso en físicas, aunque su apariencia le jugó malas pasadas.

La altura fue su traba

"Siempre me decían que era demasiado bajo", explica en la BBC. "No importaba a dónde fuera, siempre tenía que completar formularios y me preguntaban sobre la altura de mis padres. El Reino Unido está muy atrasado en la filosofía del físico. España, por ejemplo, no lo está". No obstante, Hayden-Smith no tiraba la toalla, ya que confiaba en que su habilidad compensase sus limitaciones de altura. Se define como un futbolista agresivo y con grandes capacidades defensivas. Siempre hacía un esfuerzo extra para lidiar con los contratiempos que se le plantaban en el camino.

No parecía suficiente: "Siempre era algo como 'te amamos como jugador, creemos que eres genial, pero no ahora'". Finalmente, el Brentford le dio la oportunidad soñada. Es entonces cuando recordó de dónde venía, de un fútbol callejero, que era la felicidad para una familia que creció con los recursos limitados. Su madre era madre soltera con cuatro hijos y vivían en una casa del estado. Para colmo, a los 13 años del futbolista, a su madre le diagnosticaron cáncer y, un tiempo después, enfermó gravemente. Falleció cuando Tayshan tenía 23 años.

El propietario de mi casa entró una noche y me profirió insultos racistas

Hayden-Smith

Su hijo cambió su vida

Mientras en casa no llegaban las mejores noticias, Hayden-Smith seguía luchando por hacer realidad su sueño de jugar al fútbol. Pasó por numerosas academias y en algunas de ellas se quedaron impregnadas de su talento y compromiso. Cuando su representante le llamó anunciando que su vida iba a dar un giro de 180 grados, algo lo trastocó todo. A los 17 años, antes de recibir su primer contrato profesional, se enteró de que iba a ser padre. Quizás hubiera sido más sencillo lidiar con la paternidad con un importante sueldo anual. Pero el joven futbolista tenía claro cuál era el camino que debía tomar.

"Fue muy inesperado y tuve que adaptar mi vida. Mi padre nunca estuvo presente conmigo y eso me mostró lo que no tenía que hacer. Así que no había ninguna duda en mi cabeza: yo estaría ahí para mi hijo", relata en la BBC. Cuando quiso regresar a su gran pasión, el tiempo había pasado para él. Había perdido habilidad y no olvidaba las malas experiencias que había vivido en algunas canteras. Fichó por el FC Kitzbuhel, de la cuarta división austriaca. Lo que era una nueva oportunidad de disfrutar, pronto se convirtió en otra pesadilla.

Pese a los éxitos deportivos, ganando el campeonato, sufrió episodios racistas que no le permitieron recuperar la felicidad. Según su testimonio, el propietario del apartamento en el que vivía entró al domicilio en mitad de la noche y entonó sin reparo insultos racistas contra su persona. El asunto llegó a mayores: "Hubo un período de tiempo en el que dormía en el coche mientras me mudaba a otra casa porque el propietario me echó sin motivo alguno. Ni siquiera dije nada en el club, no quería causar ningún problema".

El incendio de Grenfell

Como ya se expuso anteriormente, Hayden-Smith creció al oeste de Londres, jugando como podía en la calle y en los anexos a campos. Creció al lado de la Grenfell Tower, una torre residencial de 24 pisos abandonada a día de hoy y que en el año 2017 sufrió un fuerte incendio. Él jugaba en un pequeño terreno al que daba sombra el edificio y soñaba con que algún ojeador del Chelsea le mirara desde ahí.

El día del incendio, el jugador cogió un vuelo exprés para estar en su barrio y con su gente. Aquel incidente fue de enorme trascendencia y sigue investigándose a día de hoy. Hayden-Smith decidió volver a casa, dejar Austria y estar con sus seres queridos. Entonces, algo cambió en su cabeza y el fútbol pasó a un segundo plano. "Me empecé a hacer preguntas como '¿quién soy yo?', ¿qué es lo que estoy defendiendo?'", recuerda así su cambio de vida.

"Recuerdo estar tan enfadado con el sistema, la injusticia y la negligencia después de ver personas de diferentes culturas, comunidades diversas e inmigrantes siendo tratados como ciudadanos de segunda clase... Experimentamos la pérdida de una comunidad en masa. Algunas personas perdieron hijos, otros perdieron padres. Familias enteras fueron aniquiladas. Estaba tratando de averiguar cómo ayudar y encontré terapia en la jardinería. Fue algo espontáneo e impulsivo".

Tras el incendio me pregunté qué estaba defendiendo

Hayden-Smith

El jardinero guerrillero de Grenfell

Así se le conoce a día de hoy. Una transformación total del que incluso apuntaron que podía ser el nuevo Neymar. Comenzó a recoger plantas de los viveros locales y creó con ellas un jardín comunitario, con ayuda de las personas del barrio. "Hicimos una declaración masiva. No necesitábamos vivir de la autoridad para organizarnos como comunidad. Estamos creando nuestros propios modelos y sistemas. A veces me pregunté qué hacía ahí, si normalmente estaba en el verde del campo y no en un jardín". Pese a sus dudas, continúa con el proyecto y ha anunciado que en los próximos meses van a hacer un jardín en honor de los Mangrove Nine.

Una nueva vida, al servicio de la comunidad y con la meta de hacer felices a los que menos tienen. Pero sin olvidar sus sueños. Hayden-Smith sigue jugando al fútbol. Después de casi tres años en el Rising Ballers, se mudó en diciembre al Grenfell Athletic, un modesto club de Londres. Hayden-Smith no habrá sido el nuevo Neymar, pero también dejará un legado. Un camino lleno de obstáculos le ha llevado a volcarse con la gente de a pie. Eso también es una victoria. Y de las que valen mucho más que tres puntos.