OSASUNA

El Comandante regresa 435 días después de lesionarse

Chimy Ávila se rompió el cruzado de su rodilla izquierda en enero de 2020 y el de la derecha en septiembre

Pamplona
El Comandante regresa 435 días después de lesionarse
AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Chimy Ávila se lesionó el 24 de enero de 2020 en el partido que medía en El Sadar a Osasuna y Levante. Saltaron todas las alarmas. El Comandante, el pichichi del equipo abandonaba el terreno de juego en camilla, ovacionado por su afición. La cosa pintaba mal y el diagnóstico definitivo confirmó los peores presagios, el argentino sufría una rotura de ligamento cruzado de su rodilla izquierda. A través de las redes sociales, además de recibir decenas de mensajes de ánimo, mostró su carácter asegurando que volvería más fuerte. De hecho, en Pamplona se consideraba que el mejor fichaje para hacer frente a la actual temporada iba a ser el regreso de Chimy.

Totalmente restablecido, llegó a jugar algún partido de pretemporada, pero unos días antes de que comenzara la actual campaña, en un entrenamiento en Tajonar, concretamente el 9 de septiembre, volvían a saltas las alarmas. El Comandante se había lesionado de nuevo. Esta vez se había roto el cruzado de la otra rodilla. Esto supuso u enorme varapalo tanto para él como para la hinchada rojilla. Sin lamentarse comenzó la recuperación con el único deseo de volver a sentirse futbolista lo antes posible.

Lo consiguió ayer, 435 días después, cuando en el minuto 76 de partido saltaba al terreno de juego para sustituir a Barja. La semana pasada ya había jugado unos minutos en el amistoso que jugaron los rojillos frente al Eibar.

El argentino difícilmente olvidará el 3 de abril de 2021. El Comandante está de vuelta y lo único que le duele es que no haber podido regresar con la afición rojilla llenando El Sadar: “Es una sensación muy linda, que te pone piel de gallina. La gente que me aprecia mucho habrá sentido lo mismo desde el otro lado del monitor. No fue fácil, pero aquí estamos. Me hubiese gustado que El Sadar estuviera lleno. Es mucho lo que le debo a la afición, a la familia y a toda la gente que pasó por este gran camino conmigo. Si hoy se me cae una lágrima es de felicidad”, apuntaba.

A la hora de vaticinar dónde estará Osasuna la próxima temporada, no duda: “El equipo ha demostrado que tiene para mucho más tiempo en Primera. Se lo merece por el trabajo que hacemos día a día y para agradecerle a toda esa gente que no puede venir pero no sigue apoyando. No será fácil, pero podremos”.