DEPORTIVO 1- MARINo 0

El Deportivo gana por impulso

Un discreto Deportivo se impone a un disciplinado y serio Marino con un solitario gol de Miku de penalti. Cuarto triunfo consecutivo de los coruñeses.

Miku celebra su gol ante el Marino.
Jesus Sancho (Sanchofoto) Diario as

El Deportivo iniciaba su camino hacia la Primera RFEF ante el Marino de Luanco tras el golpe de la semana pasada que lo dejaba fuera de la carrera por el ascenso pese a ganar. En la balanza positiva coruñesa estaban tres victorias consecutivas, en la negativa ver cómo reaccionaría el equipo tras saber que ya no jugaba por el premio máximo. Y el resultado fue una cuarta victoria en un discretísimo partido gracias a un penalti, gracias al casi único error que cometió un Marino muy ordenado, disciplinado y con las ideas mucho más claras que los locales. El triunfo sirve para acercar un poquito más a A Coruña la meta de la Primera RFEF, pero también para avisar que todavía hay que remar para llegar a la orilla. El colchón sigue siendo de cuatro puntos, pero el Racing de Ferrol y el Numancia ya han avisado que también quieren la tarta.

La puesta en escena fue la esperada, con un Marino refugiado en una defensa de cinco y un Rubén de la Barrera apostando por Lara en lugar de Borges para cubrir la ausencia del sancionado Uche como única novedad. Y lo que se encontró el Depor fue un equipo serio, organizado y sin prisas que exigía paciencia. Y la aplicaron los blanquiazules en la circulación, en la posesión, pero descubriendo lo complicado que era crearle una ocasión clara a los de Manel. Y tanto, porque los blanquiazules fueron incapaces de encontrar la mínima grieta en la defensa rival en toda la primera parte, en la que la mejor ocasión fue un remate del visitante Arias cerca del descanso que exigió a Lucho. Posesión para uno, comodidad en la espera y peligro para el otro. Preocupante panorama para un Depor plano, lento en la circulación e incapaz de crear el mínimo peligro en lo colectivo y en lo individual.

La siesta deportivista se transformó en el segundo tiempo en somnolencia total, porque el Marino, visto lo visto, incluso se animaba a dominar el partido ante un Depor previsible que jugaba a cámara lenta. Todo desesperante hasta el minuto 59, en el que Morilla hizo un penalti absurdo sobre Lara. Y como era de suponer, Miku no perdonó el regalo. El gol obligó y animó más al Marino, a la vez que comenzó a dar los espacios que habían sido incapaces de encontrar los herculinos por sí mismos. Con estas condiciones el partido ganó en dinamismo, pero muy poco en claridad. Intención visitante, limitada por sus limitados recursos, y oficio local para sellar un triunfo más por impulso que por méritos