CELTA

Emre Mor pierde el control

Está apartado del equipo desde que regresó de Dubái, aunque la versión oficial es que está lesionado. En el cuerpo técnico se sienten "decepcionados".

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Emre Mor durante un partido con el Celta
Lalo R. Villar DIARIO AS

La carrera futbolística de Emre Mor ha vivido un último capítulo hacia la deriva. Su extraño viaje a Dubái para tratarse de la pubalgia que padece ha sido la gota que colma el vaso de la paciencia de Coudet. "No volverá a jugar más" o "nos ha decepcionado" son algunas de las frases que salen desde el entorno del cuerpo técnico. En la rueda de prensa previa al encuentro contra el Real Madrid, el Chacho ya dejó alguna señal de su malestar: "Lo único que te puedo decir es que se hizo la PCR un día más tarde porque no encontró la clínica...", manifestó el técnico argentino con cierta sorna.

A su vuelta de Dubái, Coudet fue cuestionado por si estaba decepcionado con el comportamiento de Emre Mor. Si uno lee entrelíneas al Chacho es fácil descifrar su conclusión: "No hablo de casos particulares, sólo exceptualmente para resaltar a algún jugador. No estoy para cuestionar públicamente nada. Las cosas que tengo que hablar con mis jugadores, las hablo internamente. Las cosas se dicen internamente, no públicamente.  Se fue a Dubái autorizado por el club, no se trata de que me guste o no".

La excusa durante los primeros días del regreso de Emre Mor fue que no había pasado las dos PCR necesarias para incorporarse al trabajo con el equipo. Ahora, la versión oficial del club es que se entrena al margen porque está lesionado. El caso es que el excéntrico futbolista otomano lleva más de un mes en el dique seco por una pubalgia. Está por ver si se trata de su última salida de tono, pero cada día parece más claro que no volverá a vestir la camiseta celeste en un partido oficial.

Las fotos que Emre Mor subió en su cuenta de Instagram durante su estancia en Dubái son otra de las cuestiones que no han gustado en el club. Quizás ese haya sido uno de los motivos por los que el turco ha decidido eliminar su perfil. Sea como fuere, el coach contratado en verano para dominar su convulso carácter debe haber dimitido de sus funciones. Emre Mor ha perdido, una vez más, el control. Le queda otro año de contrato, aunque Miñambres ya le busca una salida.