ENTRE BAMBALINAS

De la anécdota con un joven talento del Atleti a cómo vivió el turbulento Valencia-Getafe

Cristina Bea es una de las caras de LaLiga en televisión. La periodista repasa para AS anécdotas, entrevistas espontáneas, cómo vivió aquel Atalanta-Valencia de hace un año...

Cristina Bea es una de las voces que conforman el equipo habitual de comentaristas de Movistar+. A pie de campo, fue una de las periodistas que se trasladó a Italia hace un año para contar el Atalanta-Valencia, en un momento en el que estaba a punto de estallar la crisis del COVID-19: "No fuimos conscientes de lo que se estaba gestando en ningún momento. Al llegar a Bérgamo sí que pasamos controles de temperatura. Vimos los primeros EPI y nos sorprendían las personas que veíamos con mascarilla en el avión". La periodista charla con AS sobre cómo fue volver a España tras el partido: "El revuelo empieza con el positivo de Kike Mateu. Además de periodistas, se habían desplazado 2.500 aficionados del Valencia. Yo recuerdo el Atalanta-Valencia como un partido más. El que ya no fue igual fue la vuelta en Mestalla, que se jugó a puerta cerrada y que hubo mucha polémica. Siempre se ha comentado que ese partido sí que no se debería haber jugado. Fue un día de trabajo seminormal, a puerta cerrada y desde fuera, pero la gente se congregaba con absoluta normalidad", y añade: "Realmente pasaron muchos días hasta que fuimos conscientes del peligro que generaba juntarnos con otras personas".

Tras la cuarentena, volvió el fútbol pero sin público. "Es una sensación extrañísima de vacío, que mantenemos a día de hoy. Es como otro deporte, estamos viviendo el fútbol de otra manera, porque lo que completa un partido de fútbol no está", destaca la periodista.

En detalle

—Ahora los partidos giran alrededor del ruido y el no ruido en los estadios.

—La sensación es que no escuchas nada y lo que escuchas es con eco. Además, a veces escuchamos más en la tele que lo que podemos escuchar estando allí, porque llevo los cascos para escuchar la retransmisión y muchas veces mis compañeros, que les llega el sonido limpio del campo, tienen más referencia que yo en ese sentido. Pero bueno, al final estar en el estadio es como el típico partido de fútbol sala que todos hemos vivido en un pabellón, con ese chirriar en la pista y los gritos entre ellos, pues es una sensación muy parecida.

—¿Cómo se viven los partidos ahora con la 'nueva normalidad'?

—El ser humano es tan extraordinario en todos los sentidos que nos adaptamos a todo, a la nueva normalidad que tenemos. Llegamos al estadio, piensas en hacer tu trabajo como siempre y ya está. Con ansias de que vuelva el público, que realmente volvamos a lo que hemos vivido y a lo que todos queremos volver a vivir estando en un estadio. Y sigue siendo descorazonador porque en cierta medida te sientes una privilegiada por estar dentro y seguir viviéndolo. Y, sobre todo, poder contarlo a quien no puede estar en el estadio. Pero, al mismo tiempo, te da mucha pena que esté pasando una temporada en blanco sin que el público pueda estar viviendo de cerca el fútbol con su equipo. Al final eso implica que las cosas no están bien, es la pescadilla que se muerde la cola. Y cuando el público esté dentro de los estadios querrá decir que las cosas han mejorado mucho y, por tanto, será una muy buena señal en todos los sentidos.