COPA | LEVANTE - VILLARREAL

El derbi copero de la caída del muro

Martín Palermo se partió la tibia tras la caída de un muro del Ciutat de València en el único precedente en Copa del Rey entre Levante y Villarreal.

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El derbi copero de la caída del muro
JUAN NAVARRO DIARIO AS

Hace prácticamente 20 años que Levante y Villarreal se encontraron en una eliminatoria de Copa del Rey, el único precedente entre ambos equipos en la competición y un episodio que sin duda nadie en el Villarreal ha olvidado. Esa eliminatoria a partido único, que se disputó un 29 de noviembre de 2001, cambió el paso al equipo amarillo y a su gran estrella del momento: Martín Palermo.

Los amarillos de clasificaron en la tanda de penaltis (3-4), tras empatar a cero durante el transcurso de los 90 minutos y a un gol en la prórroga. El gol de los castellonenses dio paso a uno de los episodios más surrealistas y desgraciados de la historia amarilla. Y es que en esa prórroga, concretamente en el minuto 98, Palermo lograba marcar el gol más amargo de su vida. Tras aprovechar un rechace del portero local, el punta remachaba a gol ese balón suelto desde dentro del área. Su primera reacción fue ir a celebrar con una veintena de seguidores amarillos que estaban ubicados de pie, tras esa portería.

En aquella época el campo del Levante estaba delimitado por un muro de bloques de más o menos un metro de altura, al que el punta se subió para recibir el abrazo de los suyos. Un abrazo multitudinario entre aficionados y jugadores, que acabó con el muro al suelo y la avalancha de aficionados encima de Palermo y sus compañeros.

Una avalancha en la que el punta amarillo fue el único mal parado, sufriendo una doble fractura de tibia y peroné. Una lesión que le apartó seis meses del equipo, justo en el momento en el que tras unos meses de adaptación, parecía entrar ya en el ritmo de competición. Imaginen a los dirigentes y seguidores amarillos viendo que el jugador que era su referente y que debía dar el salto de calidad al equipo, caía lesionado por un muro y su gente encima.

Martín Palermo tras la caída del muro del Ciutat.

Aquella lesión descolocó a los amarillos, que lamentaron que ese muro no fuera más seguro, ya que no se entendía una situación como aquella. Desde el Levante (su directivo Paco Fenollosa) se defendieron atacando las instalaciones amarillas, recordando que hasta su llegada a la élite era más “un corral de vacas que un campo”. Aquello generó cierto revuelo y malestar, aunque no pasó a mayores.

El Villarreal pasó esa ronda, para caer en cuartos de final con el Athletic Club. Palermo volvió a los terrenos de juego ese mismo año, a mediados de abril, para estar vistiendo de amarillo hasta la temporada siguiente, en la que se marchó al Real Betis.

El punta argentino nunca llegó a ser el de Boca, nunca alcanzó el nivel esperado tras su fichaje estelar. Palermo puso en el mapa al Villarreal con su llegada, siendo noticia de alcance mundial. Su otro gran impacto fue la la caída del fatídico muro, ese que muchos piensan partió su tibia y su proyección.