BARCELONA

Koeman, fuera de sus casillas

El holandés, harto de los fallos infantiles de su vestuario. Los errores individuales en LaLiga, la falta del 2-2 en la Supercopa y, este jueves, los penaltis fallados en Cornellà.

"No es serio fallar dos penaltis en el Barça". A Koeman se le pueden acusar de algunas cosas, pero no de guardarse nada en público. "Tenemos que hablar", dijo contrariado al final del partido contra el Cornellà. Los errores individuales de sus jugadores, impropios de un club como el Barça, están agotando su paciencia hasta tal punto de que sus jugadores empiezan a sacarle de sus casillas. No es que Koeman está insatisfecho con la actitud de sus jugadores, pero se diría que en algunos casos sí con sus aptitudes, que condenan al equipo con errores groseros. La lista empieza a resultar interminable.

Koeman cree en su fuero interno que si están prácticamente fuera de la carrera por LaLiga es exclusivamente por errores individuales. El lío que se hicieron Piqué y Neto contra el Alavés en Vitoria; el incomprensible gol de Cádiz con un triple error de Alba, Lenglet y Ter Stegen; el penalti que De Jong cometió contra el Getafe; el gol de Carrasco en el Wanda...

La última semana ha terminado de encender a Koeman. Con la Supercopa ganada, recriminó a De Jong su falta de experiencia para ir al suelo en el área en una acción de los últimos minutos de la final de la Supercopa que podía haber significado un penalti para cerrar el partido. Luego vino la falta infantil y la tierna defensa que permitió el 2-2 de Vllalibre y que tuvo continuación en el 2-3 de Williams... La gota que colmó el vaso fueron los penaltis de Cornellà. Koeman lo explicó bien. Siempre se puede fallar un penalti, bien lo sabe él que ha sido uno de los mejores especialistas de siempre. Pero dos, y que eso arrastre al Barça a jugar su tercera prórroga seguida en una semana, le enciende. No parece, sin embargo, que media temporada después de empezar, el Barça está a tiempo de cambiar esa dinámica. Tantos errores indviduales no son casualidad. "Tenemos que hablar", fue la frase que mejor expresó que el holandés está cansado de la repetición de errores en el Barça.