REAL MADRID

Valverde: del infinito al cero

El centrocampista uruguayo no repunta tras superar la lesión que le tuvo un mes fuera de los terrenos de juego: sólo ha terminado un partido de los nueve que ha disputado el equipo blanco

Fede Valverde (Montevideo, 1998) se está estancando. El uruguayo no se parece en nada al jugador que fue uno de los grandes protagonistas del título conquistado la pasada campaña. Valverde, comprado por apenas 5 millones de euros cuando tenía 16 años y era una de las figuras de la Selección uruguaya, está pasando del infinito a ser un jugador irrelevante. Tras haber despuntado en las filas del Peñarol y de las categorías inferiores de la selección charrúa, el centrocampista llegaba al Madrid, tras un paso previo en el Deportivo donde una horrorosa lesión le impidió brillar. Y eso que su fue la gran apuesta de Zidane a comienzos de la campaña 2019-20. El entrenador francés impidió su salida en el mercado veraniego.

Ya en el conjunto madridista debutó de la mano de Julen Lopetegui en octubre de 2018, en un encuentro de Champions ante el Viktoria Plzen. Tras destacar sobremanera en una temporada aciaga para los intereses blancos, la campaña 2019-20 iba a ser la de su estallido en un centro del campo que fue de lo más efectivo para los intereses blancos. Después de que Zidane frenase su salida a otro equipo, su irrupción fue clave en duelos como ante el Sevilla en el Pizjuán (ganaron los blancos 1-0) y ante Osasuna (2-0 en el Bernabéu). Sus actuaciones le hicieron que se ganase la titularidad en el derbi ante el Atlético de Madrid (0-0). Desde entonces arrancó una carrera que prometía ser meteórica. Alternando con jugadores como Casemiro, Modric, Kroos e Isco, el Madrid con él en el campo alcanzó 19 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Es más, se ganó el aplauso de la afición madridista al evitar, con una peligrosa falta sobre Morata, que el Atlético pudiese ganar la primera Supercopa celebrada en Arabia con el formato de final four: forzó que ambos equipos se dirimiesen el título desde la tanda de penaltis. Él, además, fue elegido Mejor Jugador de la Final...

Sin embargo, el parón por la pandemia del coronavirus parece haberle frenado en seco. Estabilizado familiarmente (por entonces fue padre), jugó en los 11 últimos encuentros finales de la campaña 2019-20. Mezcló titularidades y suplencias a partes iguales. Algo que llamó la atención al no ser un jugador que tendiera a desaparecer en tramos grandes de partidos. Ahí empezó a resquebrajarse la fe de Zidane en el joven talento uruguayo.

También jugó en el último encuentro de Champions ante el Manchester City. La campaña 2020-21 iba a comenzar mejor: fue el autor del primer gol de los blancos en esta campaña (lo logró ante el Betis). Sin embargo, sorprendió su autocrítica al asegurar que no había hecho las cosas adecuadamente “como debe hacer un jugador del Real Madrid”, en referencia a esa etapa post-pandemia. Volvió a abrir el marcador en el Clásico disputado en octubre, pero una lesión ante el Valencia volvió a apartarle de los terrenos de juego… y desde entonces su nivel no ha vuelto a ser el mismo: desde su regreso, el Madrid ha jugado nueve encuentros y sólo ha acabado uno (precisamente ante el Alcoyano). Lo negativo no es esa estadística: su rendimiento ha disminuido: ya no es el centrocampista box-to-box tan determinante como la pasada campaña. Tal vez la idea de Zidane de escorarle a la derecha tenga algo que ver, pero un jugador de su edad, con la veteranía asimilada y la experiencia de casi 90 encuentros (entre todas las competiciones) con la camiseta blanca deberían bastar. Como dijo el mismo día del Betis: “Son muchos partidos y somos personas”. Pero Valverde, llamado a ser uno de los futuros líderes del Madrid, parece estancarse. En sus manos está volver a despegar.