BARCELONA

Koeman no sabe ya qué hacer con Griezmann

Suplente en los dos últimos partidos fuera, intrascendente en el último partido en casa, la incomodidad del francés no remite y el técnico no logra encontrarle un sitio.

Koeman no sabe qué hacer con Griezmann. Pese a aquella buena declaración de intenciones de inicio de temporada, cuando insistió en que tanto el francés como Frenkie De Jong debían jugar en su mejor posición, y la del Principito era en la mediapunta, pasan los meses y Griezmann sigue sin calar con perfección en el sistema. Sea porque Koeman no esperaba la continuidad de Messi y pensaba en darle galones, sea porque el francés no es capaz de encajarse bien en los automatismos del equipo; o sea por falta de personalidad para imponerse, el caso es que Griezmann vuelve de manera repetida a la casilla de salida.

Los tres últimos partidos sólo han traído malas noticias para Griezmann. Primero fue suplente en Valladolid, donde no jugó ni un minuto y el Barça funcionó gracias a la sociedad Pedri-Messi. Luego, contra el Eibar, tenía la oportunidad de reivindicarse, pero ni siquiera quiso tirar el famoso penalti en el que Braithwaite rozó el ridículo. Finalmente, se quedó congelado en la grada de El Alcoraz, donde sólo jugó unos minutitos. Suplente de Braithwaite, Koeman intentó explicar como pudo el asunto.

Son días difíciles para Griezmann,porque es difícil explicar que un jugador de tanto talento y tan importante allí por donde ha pasado, se deshaga como un azucarillo en el Barça y cada vez que parece arrancar, cae. Al francés le resulta muy difícil aceptar que un parche como Braithwaite pase por delante de él en el equipo. Desde fuera, la situación tiene un punto de incomprensible. Griezmann es un buen profesional y su talento es incuestionable, pero su aportación de azulgrana no está al nivel de su precio, ni de su talento. Después de marcar tres goles entre las jornadas ocho y once, Griezmann lleva de nuevo siete jornadas de Liga sin marcar. Es demasiado para un jugador como él. De los 20 partidos que ha jugado esta temporada, sólo en cinco jugó los 90 minutos.

Ahí es donde entra en juego Koeman. Después de aquella prometedora declaración de intenciones del holandés, unas declaraciones del francés con su selección, donde presumió de la confianza de sus compañeros y de Deschamps, pusieron en alerta a Koeman, que le respondió rápido: "El entrenador manda". Desde entonces, lo ha seguido intentando, pero vueve a dar la sensación de que no sabe qué hacer con él. No vendría mal una conversación. Porque un jugador como Griezmann está obligado a dar más. Pero un entrenador también está obligado a sacar lo mejor de sus futbolistas. Otra vez, una más, Griezmann en la casilla de salida.