VILLARREAL

Parejo: "Ahora me he liberado, en Valencia lo pasé mal"

Dani Parejo (Coslada, 1989) habla con la tranquilidad con la que juega. El mediocentro habla con AS de su salida del club ché y de su realidad en el Villarreal.

Dani Parejo (Coslada, 1989) habla con la tranquilidad con la que juega. Lo hace de su pasado más reciente por Mestalla y de sus expectativas de futuro en el Villarreal, un club en el que le ha sorprendido su "estabilidad y que todos los empleados van cada día con una sonrisa a trabajar". Dani Parejo protagonizó uno de los movimientos de mercado más sonoros en España. Tras 9 años en Mestalla, donde era capitán, Peter Lim le dio la carta de libertad para ahorrarse su salario y el Villarreal le abrió sus puertas. Allí ha encontrado un proyecto liderado por Emery con el que "me represento y en el que estoy disfrutando de mi trabajo".

¿Qué priorizó en su decisión de fichar por el Villarreal?

El proyecto. Me llamaron, me lo explicaron y el proyecto lo comparto plenamente. Es ambicioso, con un entrenador top, que ha entrenado a varios de los mejores del mundo. El Villarreal ha hecho un proyecto a medio plazo interesante.

El Valencia es una montaña rusa y el Villarreal es lo contrario. ¿Está de acuerdo?

Sí, claro. Aquí estás como aislado. Vienes, entrenas y te vas. Hay tranquilidad, estabilidad. Es lo que se respira y lo que ves en el día a día. El club te pone todas las facilidades para que tú rindas al cien por cien. En Valencia, por las circunstancias que son, es como dice una montaña rusa. Cada semana pasa algo y ese algo siempre perjudica al grupo. Y así es más difícil.

¿Le ha cambiado la vida?

Sí, la verdad. Por mi forma de ser, yo en Valencia asumía una presión. El fútbol es mi vida y me afecta todo lo que pasa alrededor del vestuario. Lo he pasado mal y ahora estoy disfrutando. Me he liberado un poco. Aquí no hay una atmósfera como la que había en Valencia, que no transmitía positividad. Alli me levantaba pensando qué pasaría hoy o mañana, porque cada semana había un problema o se generaba un problema para hablar de algo.

¿Necesitaba esa liberación?

Me he dado cuenta qué sí. En Valencia me cargaba con excesiva responsabilidad; mucha gente del club venía a pedirme ayuda en cosas en las que no podía. Era una mochila que iba cargando y cuando no encuentras solución a los problemas o cuando aportas una solución pero no dependen de ti... eso me repercutía, porque me dolía que gente a la que quería estuviera en situaciones complicadas.

¿Qué le ha sorprendido del Villarreal dentro y fuera?

Gerard (Moreno) me parece top; por cómo interpreta el juego, por cómo se mueve... Fuera del campo me ha sorprendido la estabilidad del club y que todos los empleados van con una sonrisa al trabajo.

Hablaba de la presión de Valencia y en Vila-real siempre se dice que quizás faltaba algo de presión para dar el salto…

A ver. Una presión controlada es positiva. Y lo que yo he percibido es que esa presión sí la tenemos. Nos la transmite el club, el míster... pero no es una presión desmedida.

Ha hablado varias veces de la figura de Emery. Usted lo tuvo en el Valencia hace años. ¿Ha cambiado?

Sí, claro. Yo también. Los dos somos distintos. De aquello hace 9 años. Yo venía de Getafe e iba a un club top como el Valencia, que con Emery era tercero con mucha distancia al cuarto. Yo era joven y tenía mucho que aprender. Tuve compañeros como Albelda de los que aprendí y el míster, en este tiempo, también ha cambiado. Entrenar al Arsenal, al PSG… eso da experiencia.

¿Y qué se plantea este Villarreal?

Creo que estamos haciendo una temporada notable. Por juego, puntos y sensaciones. Es una Liga un poco rara, porque el tema del Covid condiciona mucho. Pero estamos en buena dinámica, sin perder la perspectiva de que es un proyecto nuevo, con un entrenador nuevo… No es fácil que en pocos meses el engranaje vaya perfecto, por eso hay que valorar cómo estamos. Somos protagonistas en cada partido y estamos en el buen camino. Estamos en la parte alta de la clasificación y solo hemos perdido un partido (Barcelona).

¿La igualdad de la Liga viene por exceso de calidad o por defecto?

La Liga es más competitiva. Creo que solo el Atlético y ahora el Real Madrid están mostrando un nivel superior. Pero el Barcelona se está dejando puntos y eso hace que los equipos medianos y los que pelean por salvar la categoría estén sacando puntos contra cualquiera y eso equipara todo. Pero la Liga son 38 jornadas y es muy larga. Creo que va a estar igualada para luchar por todos los objetivos, pero queda mucho, aunque así es más bonita.

Ustedes quieren protagonismo, aunque estamos en una Liga en la que la mayoría se hace fuerte atrás.

Es verdad. Pero no es nuestro caso. Hay equipos que su fortaleza es defender y salir al contraataque. Eso depende también del tipo de jugador de cada equipo. Pero nosotros estamos a gusto cómo jugamos. El Villarreal es un equipo hecho para jugar siendo protagonista y con el balón. Si jugásemos a otra cosa seríamos más vulnerables. Y la ausencia de público influye, porque ahora es tan difícil ganar en casa como fuera.

Pero son de los pocos equipos que apuestan por el talento.

Pero es con la forma de jugar con la que nos identificamos los que formamos parte de ese vestuario. Nos gusta jugar en campo contrario, tener la pelota… que hay que sufrir a veces, claro, como todos, pero nos gusta esa forma de jugar y es la que el míster nos inculca.

A la vuelta de la Navidad ya tienen que encauzar los objetivos, ¿irán a por Champions o irán a por un título?

Ganar un título es muy difícil. En España hay equipazos y en Europa cualquiera te complica la vida. Somos un equipo con gente veterana y gente joven. La mezcla es interesante: experiencia y hambre. Si esa mezcla fluye, pueden surgir cosas bonitas. Pero estamos en diciembre y queda mucho. Hablar de títulos ahora sería un error. Lo positivo es seguir compitiendo en Liga, Copa y Europa y seguir en la zona alta de la tabla. Démosle importancia a cada competición.

¿Se ven con capacidad de pelear por un título?

Sí, por supuesto.

¿Y usted por ir a la Selección?

Sería bonito. Queda una convocatoria y, sin obsesionarme, no descarto pelear por estar en ella.