REAL MADRID

Modric es incansable

El croata ha jugado el 88% de los minutos 
del último mes con el Madrid y con su selección. Destacó en Sevilla, la mejor forma de pedir la renovación.

Modric juega al fútbol como quien baila su canción favorita, y jugar al fútbol, igual que bailar, es de esas cosas que nunca se olvidan. Esta temporada sale a recital por actuación, lo que aviva un debate, el de su renovación, que parecía amortizado hace no tanto. En el Pizjuán brilló de nuevo para contradecir su partida de nacimiento: Modric no tiene 35 años, no al menos cuando se viste de corto y se pone las botas.

Ayer, diferencial en la distribución, fue el segundo jugador del Madrid en pases buenos (35, con un 92,10% de acierto) y en desplazamientos en largo (4), lideró en anticipaciones (3) y recuperaciones (8), y dejó una ocasión creada y un regate. El mapa estadístico enseña un futbolista de toque y trabajo, aprovechable para todo. Entre eso y el segundo aniversario, el jueves, de su Balón de Oro, esta es una semana especialmente oportuna para continuar desmitificando el peso de la edad, un empeño personal del centrocampista, que se ofende, como los señores y las señoras más coquetas, cuando surge este tema.

Modric espera la llamada del Madrid

El croata hizo aquella cima, rompiendo el duopolio Cristiano-Messi, hace dos años, ya en los 33, y por más que el tiempo avanza su nivel no pierde un gramo de vigencia. Es como si, al contrario, hubiera firmado un pacto con el diablo. De su resistencia a la acumulación de kilómetros habla este último mes maratoniano: desde el 8 de noviembre ha sido titular en seis encuentros seguidos, con 519 minutos de 540 posibles, un 96,11%. Y todavía hay que añadirles los 193 de 270 (71,48%) con Croacia, con la que también se mantiene en primera fila del pelotón: sólo se dosificó en el amistoso con Turquía. La minutada asciende a 712, un 87,9% del total, sin visibles rastros de fatiga.

Por eso Modric, y así lo reiteró el 24 de noviembre, quiere seguir de blanco, el color de su otra piel desde su fichaje en 2012 por 30 millones. El sueño en el que vive tiene hoy por hoy, sin embargo, fecha de caducidad: el 30 de junio. Pero El Vinagre, como le apodan por sus mosqueos cuando no gana en los entrenamientos, anda convencido de que habrá ampliación. Aunque el 1 de enero es libre para negociar con quien quiera, el Madrid no le ha llamado aún. Mientras espera, Luka se centra en lo que puede controlar: cuida al detalle su dieta, llega de los primeros a Valdebebas y se marcha de los últimos a casa. Se entiende, incansable, que juegue bailando.