PREMIOS AS DEL DEPORTE 2020

Un reconocimiento al Sevilla, hexacampeón de Europa League

Quieren más Castro, Monchi, Navas y este Sevilla que mañana, por cierto, recibe al Real Madrid en el mismo sitio donde AS premió un nuevo éxito.

José Castro Carmona (Utrera, Sevilla, 1958) y Jesús Navas González (Los Palacios y Villafranca, Sevilla, 1985) recibieron el Premio AS del Deporte en el teatro de los sueños sevillistas. Lo hicieron junto a seis de esos sueños que durante todos estos años de gloria se han acabado haciendo realidad. Junto a las seis Copas de Europa League, incluida la última ganada en Alemania durante el pasado mes de agosto que se convierte en el último testigo de la grandeza nervionense, representada por dos de los grandes pilares de la entidad durante los últimos lustros: el presidente y el capitán eterno. Aquel que levantó al aire en la noche repleta papelillos de Colonia su cuatro título europeo particular, el primero con el brazalete en esta su segunda etapa como futbolista nervionense.

A este último título conseguido en tiempos de pandemia hay que sumarle otra clasificación para la Champions League, una competición donde el Sevilla promete a pesar de la dura derrota ante el Chelsea el miércoles. Hace días que los nervionenses andaban ya clasificados para octavos de final y con la ilusión de llegar por primera vez en su historia más allá de los cuartos. “Tenemos mucha ilusión por la Champions, para los jugadores y por darles otra alegría a los aficionados”, afirmó el incombustible futbolista palaciego nada más atrapar el Premio. A sus recién cumplidos 35 años, Navas debe firmar en los próximos meses un nuevo contrato como sevillista porque a su carrera no se le ve el fin. A día de hoy no sólo es imprescindible en la banda del Sánchez Pizjuán para Julen Lopetegui; también Luis Enrique le tiene como principal candidato a la titularidad en el lateral derecho durante la Eurocopa.

José Castro ha sabido lidiar como nadie en medio de la tormenta institucional que, contra todo pronóstico, suele hacer temblar de vez en cuando los cimientos del Ramón Sánchez-Pizjuán sin que se atisbe por cierto la caída del proyecto. “Todos los títulos de Europa League que hemos ganado nos han producido la misma ilusión, y tienen un gran valor. La de Eindhoven, la primera, fue importante e ilusionante por ganar un título después de tantos años, pero la más difícil ha sido la última por los rivales que hemos batido”, dice el presidente del Sevilla, un hombre tranquilo y de tremenda mano izquierda que trabajó para la vuelta de Monchi desde la Roma en marzo de 2019, cuando parecía que la nave comenzaba a zozobrar tras dos planificaciones de plantilla nada buenas. Monchi apostó por Julen Lopetegui en el banquillo y renovó el equipo con una serie de nombres y/o hombres (Koundé, Ocampos, Diego Carlos, Jordán...) que han puesto al Sevilla de nuevo en la elite continental, una referencia capaz de pelearse con clubes de mucho mayor presupuesto, que no exigencia.

Quieren más Castro, Monchi, Navas y este Sevilla que este sábado, por cierto, recibe al Real Madrid en el mismo sitio donde AS premió un nuevo éxito y también, de paso, la trayectoria ejemplar que durante el siglo XXI ha cambiado por completo a un club del Sur de Europa que llevaba varias décadas sin jugar siquiera una final. El drama, ahora por Nervión, es no llegar al partido decisivo... y ganarlo, como ha hecho siempre que llegó al último escalón de la que ya se puede considerar su competición, la Europa League.