POBLENSE 2-CASTILLA 2

Duro y Arribas salvan al Castilla

El filial blanco fue dos veces por detrás en el marcador contra el veteranísimo colista, el Poblense, pero logró esquivar la derrota (2-2). Cuarto tanto de Hugo Duro, pichichi castillista.

La apuesta de Raúl por onces tan jóvenes tiene la ventaja del atrevimiento pero el revés de la moneda es la falta de picardía. Y cuando les llega un rival tan fogueado como el colista Poblense, un equipo veteranísimo (Javi Moreno, uno de los titulares, cuenta con 36 años) y habituado a guerrear en Tercera División, armado además por el talento del controvertido Dani Benítez, el filial es todavía presa fácil. Le volvió a ocurrir en Sa Pobla, con un gol en contra en el minuto 4 que le pesó como una losa de granito de cien kilos a la espalda. Sólo la pudo acarrear el más experimentado castillista, su pichichi Hugo Duro, que salvó el primer matchball y luego Arribas se unió un partido loco que terminó 2-2 pero pudo haber visto fácilmente tres o cuatro goles más.

El primero en animarlo fue un viejo conocido del fútbol nacional. Dani Benítez como Maradona boicoteó su carrera con la cocaína, pero un ejemplo de que quien tuvo, retuvo. El talento nunca se esfuma. A los tres minutos había descubierto cómo perforar el corazón de la defensa castillista con un pase buenísimo para que Aitor Pons, con la ayuda de una salida muy inocente de Fuidias, hiciera el 1-0.

Con mil espectadores en Sa Pobla, algo que por desgracia aún es noticia en este fútbol pandémico, Raúl y su Castilla apenas encontraban respuestas al sólido juego balear. Lo único en la primera mitad vino de manos Arribas, al poste en un lanzamiento de falta directa en el minuto 37. Un chut sutil que Imanol miró, como un espectador más, irse al exterior de la madera.

Pons, Moreno y Dani Benítez imponían el tempo que quería el Poblense, que comparecía con cero triunfos en su casillero, pero Hugo Duro es un lujo asiático en Segunda B. Casi cada ocasión clara la envía a la red. Así lo hizo en el minuto 75 cuando empaló un balón complejo que hizo sencillo. Un 1-1 que animó al Castilla exactamente un minuto. El meta blanco Toni Fuidias tuvo que emplearse con un enorme paradón apenas lograda igualada y Alberto hizo el 2-1 casi en la jugada contigua a esa. Un palo al filial que estaba superado pero que se encontró un regalo caído del cielo. Cuatro minutos más tarde el cancerbero local Imanol no logró atrapar un cabezazo sencillísimo de Latasa, la dejó muerta en el área pequeña y el pequeñajo Arribas, gigante en inteligencia, se lo hizo pagar.

Un empate que no cesó el tiroteo, porque el Poblense y el Castilla se amagaron mucho más con un carrusel final de ocasiones que terminó de enloquecer un partido en el que el filial salvó los muebles. Raúl no logra establecer una regularidad de resultadosen su Castilla, pero le ha inculcado a sus chicos que vendan su piel muy cara. Que no es poco.