REAL MADRID

Modric, renovación ineludible

La nueva exhibición del croata, ahora en Milán, aviva el debate sobre su situación: acaba contrato en junio y el club sigue sin moverse. Zidane le quiere como mentor de Odegaard.

Ha pasado de seguir en el Real Madrid casi de tapadillo, en parte como derivada de la pandemia, a ser indispensable. Luka Modric quiso arriesgarse a entrar en su último año de contrato en la temporada de su 35 cumpleaños y su rendimiento aviva el debate: su renovación, por méritos, parece ineludible. Pese al empuje de Valverde y el tránsito generacional, el croata se hace valer. "Quiero retirarme en el Madrid", volvió a insistir esta misma semana. Y viendo su brío, no parece que esa retirada vaya a ser inminente...

Porque Modric no escatima sudor aunque tenga el Balón de Oro en el salón de su casa. En menos de una semana ha tenido que hacer dos veces de Casemiro y no se le cayeron los anillos ni le importa la edad que indica su pasaporte. La mejor muestra es que el pasado sábado en el Estadio de la Cerámica en el 1-1 contra el Villarreal, recuperó nueve balones, el que más de los 30 futbolistas que disputaron el partido. De hecho, triplicó en robos a su compañero en el doble pivote, Kroos... Contra el Inter, de nuevo sin el acorazado brasileño, Modric volvió a dar el callo. De nuevo nueve recuperaciones, de nuevo el que más de su equipo. Una segunda juventud.

El mapa de calor de Modric en San Siro: se desplazó sin parar por todo el centro del campo, un auténtico torbellino.

La presencia de Modric sigue siendo oxígeno puro para el conjunto blanco. También en la distribución de la pelota, donde está más en su salsa. Con el 97 por ciento de acierto, ningún madridista fue tan infalible como él contra el Villarreal, superó a un controlador del centro del campo como es Parejo (96%) y sólo Moi Gómez fue más fiable (97,2%). En una noche de más posesión, la de San Siro, superó los cien pases durante el partido (109).

Un maestro para la nueva joya

Zidane está empleando a Modric como guía para Odegaard, al que quiere involucrar cada vez más en la dinámica madridista. El croata es el patrón para confeccionar en el escandinavo a una futura estrella. Entre Modric y Odegaard hay química, se palpa. El balcánico no duda de que hay un pupilo ahí ("Es un chico buenísimo, muy talentoso, nos va a ayudar con sus virtudes", aseguró en la previa del confrontamiento con los nerazzurri) y los consejos que le traslada en privado también los hace públicos: "Sólo tiene que estar relajado, disfrutar del juego y dar el máximo de sí mismo". Un disfrute en el que interviene decisivamente el propio Modric, que libera de preocupaciones defensivas al recién llegado y le permite 'saltarse' cualquier rigidez táctica

Modric le da una instrucción a Odegaard en 2015, su primer año en el Real Madrid.

Modric honró y elevó su dorsal, el diez, en el día del adiós de Maradona. Su renovación, si a méritos se debe, pone cada día que pasa la pelota en el tejado del Madrid. Como las de Sergio Ramos y Lucas Vázquez. Tres veteranísimos de la causa blanca que están sosteniendo a este Madrid que alterna días gloriosos en Europa con otros menos lúcidos en nuestra Liga.