ATLÉTICO DE MADRID

Giménez-Savic-Hermoso, el nuevo acorazado de Simeone

La posición de Hermoso ha variado el esquema del Cholo, cerrando en la izquierda y formando una línea de tres que libera a los centrocampistas y a Trippier.

Savic, Giménez y Hermoso
AS

No es necesario que cambie el entrenador para ver una variación táctica de categoría en sus esquemas. Es lo que está ocurriendo este año con Simeone, el más veterano en los banquillos de LaLiga, pero que está modificando su habitual 1-4-4-2 según el encuentro que vaya a enfrentar y principalmente según elija al inquilino de su banda izquierda

El equipo está acostumbrado a una defensa de cuatro, la más recurrida por el momento cuando ha situado a Lodi como lateral, pero desde el inicio de curso ha comenzado a formar una línea de tres centrales cuando es Hermoso el cuarto defensa del equipo, colocando en banda a un jugador con la capacidad de ejercer de carrilero, como ocurrió con Carrasco ante el Barcelona, con Saúl frente al Cádiz o con Vitolo en El Sadar, en todos los casos con un rendimiento fantástico. 

Y es que Hermoso ha encontrado por fin una situación ideal en el Atlético. Como lateral izquierdo no se le veía cómodo, fuera de sitio y sufriendo mucho cuando el extremo rival le encaraba. En el centro de la zaga la competencia con Giménez, Savic y Felipe le cerraban las puertas a los onces, ya que el jugador español es el menos expeditivo de los cuatro. Sin embargo, posee una salida de balón única que está comenzando a explotar en esta nueva versión. En esta línea de tres, Hemoso se sitúa basculado a la izquierda, con un interior muy abierto por delante y la capacidad de romper líneas y encontrar a João Félix por delante, el foco del ataque rojiblanco al que le gusta mucho caer al perfil izquierdo. 

Por delante se sitúa Koke, el jugador más inspirado del centro del campo y siempre un apoyo. Sin embargo, la posición de Hermoso permite liberarse a uno de los mediocentros, ya que siempre tiene a tres compañeros cerrando por detrás. Algo muy beneficioso para jugadores con la llegada de Saúl, el propio Koke o Herrera. Además, el madrileño tiene con su toque la capacidad de oxigenar el juego cambiando de banda y buscando por dentro a Llorente, Correa o en la otra banda a Trippier, liberadísimo en esta nueva formación. 

El inglés se siente feliz con Savic por detrás. El montenegrino es el encargado de desplazarse a la derecha y cubrir la espalda de Trippier, que se descuelga constantemente en ataque. Savic lleva unos meses a un nivel enorme, y aunque los focos no suelen recaer sobre él, está haciendo una temporada fantástica. Tanto es así que únicamente ha descansado los 90 minutos del partido contra el Huesca. Los otros 900 ha estado sobre el césped, rápido, certero, fuerte en el cuerpo a cuerpo, intenso y enorme por arriba. Pero además, se está manejando con balón con mucha inteligencia, sin arriesgar innecesariamente pero sin que le queme el balón en los pies, mostrando una salida más limpia que en años atrás.

Una mayor tranquilidad que puede venir ayudada por saber que Giménez siempre está atrás. El central más rápido y agresivo si tiene que medirse en un cara a cara con el delantero, es el vértice del trío y aunque se perdió el inicio de temporada por contraer el coronavirus y posteriormente sufrir una lesión muscular, ha recuperado el punto de forma y como siempre cuando está sano, es un central colosal. Además, el uruguayo es un seguro con el balón en los pies a pesar de la responsabilidad de ser el último hombre.

Una línea de tres que se complementa a la perfección, libera a sus compañeros en la versión más ofensiva del equipo y que puede regresar en cualquier momento a una zona de cuatro abriendo a Hermoso al lateral. El madrileño ha sido titular en seis partidos de Liga, donde el equipo tan solo encajó el gol de Budimir en El Sadar. Por contraposición no ha entrado nunca de partida en Champions, donde el Atlético suma siete goles en contra en tres encuentros. Un nuevo esquema que está dando rédito a Simeone, que ha encontrado un filón en una zaga que aúna contundencia, salida de balón y un desahogo para Trippier y sus centrocampistas.