BARCELONA-REAL MADRID

Un Clásico a puerta cerrada: ¿Barcelona o Real Madrid, a quién le ha ido mejor sin público?

El Real Madrid ha lidiado ligeramente mejor que el Barça con la ausencia de público, hecho que le llevó a firmar la remontada liguera del curso pasado.

Clásico entre Madrid y Barça de marzo de 2020.
David Ramos Getty Images

Llega el día 'C'. Con 'c' de Clásico. El partido por antonomasia tanto dentro como fuera de nuestras fronteras se enfrenta a la nueva normalidad, con la historia de la antigua como carta de presentación. Las gradas del Camp Nou estarán vacías y las gargantas sólo se quebrarán en los hogares y en los bares. Cuando el árbitro haga sonar el silbato a las 16:00 horas del sábado 24, Barcelona y Real Madrid pondrán en marcha un partido en el que no habrá jugador número 12. El pasado mes de marzo la pandemia obligaba a cerrar las puertas del fútbol y, en nuestro país, la lucha contra la expansión de la misma no ha permitido que vuelvan a abrirse. Habitualmente se entiende como algo positivo contar con la afición a favor del conjunto local, pero seguro hay malas rachas en las que se agradece la ausencia del sonido del viento. Así, en lo que respecta a jugar a grada vacía, ¿cómo les habrá ido a Barça y Madrid sin público en los estadios? Echemos un vistazo.

Mínima ventaja blanca convertida en trofeo liguero

El Real Madrid ha jugado 18 partidos a puerta cerrada desde la clausura de los estadios, por los 17 disputados por el Barça. 13 victorias, 2 empates y 3 derrotas madridistas, que suponen 41 puntos de los 54 posibles (2.3 por partido). 11 triunfos, 4 empates y otros 3 partidos perdidos por parte blaugrana, 37 puntos de los 51 posibles (2.2 por partido). Una diferencia mínima que se acrecenta si tomamos sólo los partidos ligueros. En Champions, el Madrid perdido sus dos partidos sin público (ante City el pasado año y el bochorno ante el Shakhtar), mientras que el Barça ganó dos (al Nápoles en octavos del pasado año y al Ferencvaros esta semana) y sólo perdió uno, aunque muy sonado (el 2-8 ante el Bayern). Esta eficacia liguera llevó a Zidane y a sus hombres a voltear un campeonato que Setién y los suyos tenían de cara cuando el virus se inmiscuyó en el devenir futbolístico.

Balance de Barça y Madrid sin público

Barça Real Madrid
Partidos 17 18
Victorias 11 13
Empates 4 2
Derrotas 3 3
Prom. puntos 2,2 2,3

Las diez victorias y el empate que encadenaron desde la capital en las últimas once jornadas, tras el reinicio, pasaron por la derecha a un Barça que sumó de uno en uno en demasía (7 victorias, 3 empates y una derrota en el rush final). Utilizando el Alfredo di Stéfano como argamasa de un esquema sin fisuras, la ausencia de público tanto en casa como fuera jugó a favor de un Real Madrid que se centró en ganar y dejó el gustar en un segundo plano. El Barça, por su parte, quizás hubiese necesitado algún que otro silbido que les hubiese recordado que sin intensidad no se superan rivales.

Balance local del Barça y visitante del Madrid sin público

Barça Real Madrid
Partidos 7 8
Victorias 4 6
Empates 2 2
Derrotas 1 0
Prom. puntos 2 2,5

En lo que al Camp Nou respecta en Liga, los resultados no son negativos para el Barça, aunque tienen una excepción que pesa más que la propia regla. Siete partidos, cuatro victorias, dos empates (ante el Atleti el curso pasado y el Sevilla, este) y el suicidio final ante Osasuna (1-2). Una sola derrota, esta última, que le hubiera costado una sonora pañolada tanto a la plantilla como, especialmente, a Bartomeu y a su cuerpo directivo. El Madrid, por su parte, no conoce la derrota liguera fuera de casa con la grada vacía, ya que su único partido perdido en la competición doméstica llegó en el Di Stéfano ante el Cádiz. Aunque, gracias a esa derrota, se quitó de encima la maldición del liderato y llegará libre de pecado, pero en racha dudosa, al Clásico.

Último precedente, con público sobre la bocina

El último Clásico se disputó el pasado 1 de marzo. Con el cierre ya barruntándose. Sin embargo, casi 80.000 personas asistieron en el Bernabéu al asalto blanco al liderato, gracias a una media hora final cargada de empuje, corazón y la pegada de la que normalmente adolece el equipo. Dos goles, uno de Vinicius, peleado con la puntería, y otro de Mariano, peleado con los minutos, sellaron un triunfo a la antigua que sentaría las bases de la remontada en medio de la nueva normalidad.