BARCELONA - REAL MADRID

El Clásico quita entrenadores

En las últimas dos décadas, caer ante el Barça supuso la sentencia o una cornada mortal al técnico del Madrid: Lopetegui, Benítez, Luxemburgo...

Zidane se presenta en el Camp Nou bajo el foco tras las traumáticas derrotas sufridas por el Madrid ante Cádiz y Shakhtar en Valdebebas, que han minado parte de la confianza depositada en el francés. Un peligro si se echa mano de la hemeroteca. Enfrentarse al Barça caminando sobre el alambre le ha supuesto graves cornadas a varios de los últimos entrenadores madridistas que llegaron al Clásico entre dudas. Unas mortales, como la que desangró a Lopetegui, y otras que fueron sentencias en diferido, como la que hundió a Benítez o dejó tocado a Solari, al que sólo la Champions le podía salvar pero que naufragó. Curiosamente fue Zidane quien sustituyó a estos dos últimos...

En la 2003-04, el Real Madrid de Queiroz recibió al Barça en el Bernabéu en pleno derrumbe. La derrota en la final de Copa contra el Zaragoza, con aquel gol de Galletti, desencadenó una crisis en los blancos: perdieron en cuartos de la Champions ante el Mónaco y se quedó, sólo unos días después, sin opciones en LaLiga. Los de Queiroz encaraban aquel Clásico segundos, empatados a 70 puntos con el Valencia, líder. Pero los goles de Kluivert y Xavi remontaron el tanto de Solari y el Barça asaltó Chamartín. Aquel traspié dejó groggy a Queiroz y al Madrid, que perdió los cuatro partidos de Liga que quedaban y acabó cuarto, a siete puntos del Valencia, campeón. Este fracaso acabó con Queiroz fuera del Madrid y un terremoto en el banquillo: Camacho, García Remón, Luxemburgo, López Caro…

Luxemburgo y la ovación del Bernabéu a Ronaldinho

Los dos primeros duraron poco. Camacho sólo estuvo 117 días en el banquillo y se marchó al no sentirse cómodo en el club (no se enfrentó al Barça) y García Remón, algo menos (101), aunque su derrota en el Camp Nou (3-0), el 20 de noviembre de 2004, no fue su puntilla. Fue despedido en Navidad y en su lugar Florentino fichó a Luxemburgo. Un año después (19 de noviembre de 2005), el entrenador brasileño vivió (y sufrió) en sus carnes una de las imágenes que han quedado grabadas en la historia del fútbol: el Bernabéu aplaudiendo a Ronaldinho después de marcar dos goles y protagonizar un show que pulverizó al Madrid. Aquel descalabro dejó 'tocado de muerte' a Luxa ("Si me tengo que ir, me iré", dijo). Fue despedido dos jornadas después... Ganó al Getafe pero una fuerte discusión con Florentino por sustituir a Ronaldo terminó eyectándole del banquillo.

Ronaldinho salió aplaudido del Bernabéu el 19 de noviembre de 2005.

Los Clásicos han sido determinantes a la hora de decidir el futuro del entrenador en el Real Madrid de las últimas dos décadas. Incluso antes de disputarse. Le sucedió a Schuster. El alemán fue despedido a pocos días de un Barça-Madrid por declarar tras caer 3-4 ante el Sevilla que "me parece imposible que podamos ganar el sábado al Barça en el Camp Nou". Aquello le fulminó. Le sustituyó Juande Ramos, que poco tiempo tuvo para preparar su estreno contra los azulgrana (cayó 2-0). El de Pedro Muñoz logró reactivar al equipo, que acumuló en Liga 17 victorias y un empate, ante el Atlético de Madrid. Nada menos que 52 puntos de 54 posibles. El Madrid llegó al Clásico de la segunda vuelta en el Bernabéu a cuatro puntos del Barça, pero los de Guardiola dejaron en ruinas a los blancos y eso quemó a Juande y cualquier opción de continuidad. El Madrid se dejó ir y perdió los últimos cuatro partidos de Liga. El Barça, por su parte, caminaba hacia el Sextete…

Benítez, Lopetegui y Solari

Los últimos entrenadores que padecieron los rigores del Clásico fueron Benítez, Lopetegui y Solari. Aunque cada caso fue distinto. En 2015, el Madrid apostó por el perfil duro y táctico de Rafa para suplir a Ancelotti, pero tras la buena sintonía con el italiano el vestuario nunca conectó con él. El equipo estaba desnortado, tercero en la Liga y a cinco puntos del Barça, y eliminado de la Copa tras el sainete con Cheryshev. Sin embargo, lo que le sentenció fue el 0-4 del Clásico en el Bernabéu y los gritos de "¡Florentino, dimisión!". Aquella crisis acabó con un finiquito y la llegada de Zidane, que fue un maná de nueve títulos (tres Champions seguidas).

Pero Zizou pegó la espantada en mayo de 2018 y Florentino movió ficha contratando a Lopetegui, entonces seleccionador español, a tres días del estreno de España en el Mundial de Rusia. Aquello provocó un seísmo que acabó con Julen fuera de la Selección. El reto que asumió era mayúsculo, pues no sólo relevaba al técnico más laureado de la historia reciente del Madrid, sino que cogía a un equipo que se quedaba sin Cristiano, el máximo goleador histórico del club. La era Lopetegui arrancó perdiendo la Supercopa de Europa contra el Atlético y, aunque el inicio de Liga y Champions fue ilusionante, el Madrid entró en crisis y el 28 de octubre de 2018, sólo cuatro meses y medio después de empezar su etapa como técnico blanco, fue destituido tras un 5-1 del Camp Nou. El Clásico fue su sentencia.

Lopetegui, en el Camp Nou.

Le sustituyó Solari, que también iba a salir trasquilado del Clásico. En cuatro días, los que transcurrieron entre el 27 de febrero de 2019 y el 2 de marzo, el Barça tumbó al Madrid en semis de Copa (0-3) y dio un golpe definitivo a LaLiga (0-1). Solari quedó muy tocado. Se hundió definitivamente días después, tras un 1-4 del Ajax que le dejó fuera de la Champions y con el equipo fuera de cualquier opción de título en marzo. Fue despedido y en su lugar volvió Zidane, que en un año y medio logró levantar de nuevo al equipo hasta llevarle a ganar la última Liga. Sin embargo, el Madrid ha vuelto a las andadas y ya hay dedos que señalan al banquillo justo cuando aparece en escena en Clásico...