INGLATERRA

Bale: "Estoy un poco rígido"

El galés estrenó titularidad con el Tottenham y agradeció la confianza mostrada. "Es una gran razón por la que juego bien (..) Lo daré todo", añadió.

Gareth Bale.
DANIEL LEAL-OLIVAS AFP

El Bale del Tottenham tiene otra cara. Sonríe y está feliz. De la misma forma que puede hacerlo José Mourinho, su gran valedor, tras observar el estreno Spur en Europa League. No solo por el resultado, 3-0, si no por la forma y por los jugadores que protagonizaron el choque. Gareth jugaba su primer partido de inicio con el Tottenham, siete años después de cambiar capitales europeas, y dejó destellos del jugador que fue. Él mismo sabe que está "en una especie pretemporada", pero tras un debut marcado por el infortunio (entró con su equipo 3-0 y sufrieron un apagón final que permitió al West Ham empatar a tres), ha conseguido celebrar una victoria de la que ha sido partícipe. El segundo gol llegó tras un pase suyo que iba dirigido a Carlos Vinícius, el otro protagonista del choque, aunque Andrés Andrade lo acabó introduciendo en su propia portería. El abrazo tras el tanto mostraba a un Gareth alegre y sonriente, un semblante que le acompaña desde su vuelta a Londres este verano.

Tras el partido, analizó su estado de forma y, principalmente, de ánimo. Pero, destacan por encima de todo, sus palabras de agradecimiento hacia el Tottenham, Mourinho y la afición. "Es una gran razón (el apoyo recibido) por la que juego bien. Tú quieres ser querido y apreciado. Al volver aquí lo daré todo por esta camiseta". Hay que recordar que Mou no quiso apuntar hacia Bale tras la remontada del West Ham, la cual llegó, gol a gol, desde que el galés hiciese su redebut con los Spurs. El de Setúbal siempre ha sido un gran admirador de extremo y ya le quiso fichar para el Manchester United en 2018, cuando todavía entrenaba a los Diablos Rojos.

En su etapa final en el Madrid, el mal feeling con Zidane era manifiesto y, pese al intento del francés de limar asperezas tras el famoso "si se va mañana, mejor", los brotes verdes iniciales (fue titular cuando el curso pasado amanecía) fueron un espejismo que los problemas físicos y las polémicas terminaron por enterrar. Bale no se sentía querido, como desliza en estas palabras, y su rendimiento se vio afectado por ello. De esta manera, tras no llegar la oferta monetaria deseada, el conjunto blanco cedió y le cedió, valga la redundancia, al club donde floreció. En el Tottenham, como decimos, ha cambiado de cara.

Bale, celebrando el primero del Tottenham al LASK Linz con Lucas Moura y Carlos Vinicius.

"Estoy un poco rígido, es como una minipretemporada, de momento. Estoy tratando de volver a toda velocidad, mientras disfruto estar de vuelta en el terreno de juego y en este extraordinario club. Cuando esté completamente en forma estaré más incisivo y espero poder contribuir todavía más", añadía respecto a su estado de forma, ya que, a la par que firmaba su nuevo contrato se confirmaban unos problemas en la rodilla que le hacen ir todavía al tran tran.

Puzle completo

A sus 31 años, no es el mismo que fichó en 2013 por el Madrid, como bien reconocía Mourinho en la previa del choque ante el LASK: "En siete años, los futbolistas cambian. A veces no es para cambiar a mejor o a peor, sólo es cambiar: una evolución de sus cualidades o de su estilo de juego". No obstante, y aunque en el fútbol no es cómo se empieza, si no cómo se acaba (su etapa blanca es el mejor ejemplo), las piezas del puzle parecen encajar tanto para Bale, como para el Tottenham, como para su entrenador. Unas piezas que, ya sea por falta de cariño, como nuestro protagonista desliza, o por razones propias al rendimiento, hacía tiempo que no encajaban en la carrera del otrora jugador más caro del mundo.