REAL MADRID

Isco toca fondo

Ante el Cádiz se le vio torpe y fue sustituido en el descanso. Sus mejores números datan de hace siete años... Y está muy lejos de esa versión.

Entre los escombros de la batalla ante el Cádiz se ven muchos soldados heridos, pero destaca uno: Isco. El malagueño fue titular en detrimento de Casemiro, retrasando a Kroos a una posición más defensiva y, por tanto, asumiendo galones en la salida de balón. Pero el resultado fue de suspenso: estuvo lento, descolocado, sin peso y torpe en ataque. Lleva tiempo sin encontrar su mejor versión y en el laboratorio blanco ya se abre expediente.

Esta es su octava temporada desde que llegase a la capital como una joya del Málaga. La temporada 2013-14, su primera en el Bernabéu, cuajó sus mejores números y desde entonces ha ido cuesta abajo. Cifras puras y duras. Aquella temporada disputó 53 partidos (un total de 3.166 minutos), en los que marcó 11 goles y dio 9 asistencias. No pudo tener una guinda más bonita: el Real Madrid ganó la Décima en Lisboa (cabezazo de Ramos en el 92' mediante). Él no fue titular en ese partido, pero salió desde el banquillo para jugar 61 minutos. Era sólo un chaval, pero ya se dejaba ver por los grandes escenarios.

El año siguiente jugó más minutos, marcando casi la mitad de goles: 3.762' para anotar 6 dianas y dar 13 asistencias (ahí mejoró livianamente). En total, exactamente los mismos partidos que en la temporada antecesora: 53. La campaña posterior bajó otro escalón, jugando diez partidos menos (43) y quedándose en 5 goles y 10 asistencias. En cuanto a minutos, disputó nada más ni nada menos que mil menos, para establecer un acumulado de 2.627'. Ese año llegó la Undécima en Milán: tampoco fue titular, pero sí jugó 48 minutos saliendo desde el banquillo. Otra vez, la noche en las que más focos apuntaban, tuvo su oportunidad.

La siguiente temporada, 2016-17, jugó aún menos minutos, quedándose en 2.338' divididos en 42 partidos diferentes. Marcó 11 goles y dio 9 asistencias. Al final esos números le hicieron rozar el notable, porque lo que tuvo lo aprovechó. De hecho fue titular en la final de la Duodécima, en Cardiff ante la Juventus. También el año siguiente en la de la Decimotercera, en Kyev ante el Liverpool. Ese año pegó una mejoría y se lo ganó: marcó 9 goles y dio 10 asistencias en los 49 partidos que disputó.

La cuesta abajo

Pero sería su techo. Inmediatamente después comenzó a registrar números muy lejos de su mejor nivel. En la temporada 2018-19, recordada con tintes fúnebres por la parroquia blanca como "la de la eliminación ante el Ajax", sólo jugó 1.738', en los que marcó 6 goles y, lo más llamativo, dio una sola asistencia. Cabe recordar, a estas alturas, que en su segundo año en el Bernabéu disputó 3.762 minutos, más del doble que en la presente citada.

Podía ser un bache, no todos los días son viernes, pero el año siguiente (la temporada pasada, eliminación contra el City), lejos de redimirse, reafirmó que no está en un buen momento. Los minutos jugados marcaron un nuevo mínimo histórico, el vigente: sólo 1.618' en toda la temporada, repartidos en 30 partidos diferentes. Marcó 3 goles y dio 2 asistencias.

Isco, durante un partido con el Madrid.

Un soldado de Zidane

Sus números pueden abrir un debate en la afición, pero no en la cabeza de Zizou. El técnico lo tiene claro, Isco es uno de sus jugadores predilectos y reflejo de ello es que, incluso ahora que no está bien, sigue gozando de oportunidades. Salvo en San Sebastián, donde se ausentó por lesión, ha jugado en todos los partidos, dejando una imagen insuficiente para lo que debe ofrecer. Pocos dudan de su calidad, es un jugón, pero no está al nivel esperado.

En el Benito Villamarín salió como salvavidas para un Madrid que se ahogaba y no sólo lo rescató, sino que lo llevó a uno de los puertos más bonitos de la bahía. Hizo un gran partido, acertado en el toque y fresco físicamente. Pero fue un espejismo. Ni ante el Valladolid, ni mucho menos contra el Cádiz ha conseguido reafirmar esas buenas sensaciones, dando rienda suelta de nuevo a las dudas en torno a su figura.

Isco busca un pase durante el partido ante el Cádiz.

Una mala tarde ante el Cádiz

No fue su partido y por eso Zidane le quitó en el descanso. Durante la primera parte no hizo ni un solo disparo (ni a puerta ni fuera), falló el 17% de los pases (5 en total), todos fueron cortos (no dio ni uno en profundidad ni largo), envió un solo centro (sin rematador), no protagonizó ninguna recuperación y perdió 8 balones intentando regates. Todo eso en los 44 toques que dio a la pelota.

No le salían las cosas y el Madrid hizo uno de las peores primeros 45 minutos de los últimos años. "Si el Cádiz nos mete dos o tres goles en la primera parte no podemos decir nada...", señaló Zidane en la rueda de prensa posterior. Y con eso se resumiría todo. Isco está lejos, muy lejos de su mejor versión y si se le exige más es porque puede darlo. Porque con la camiseta del Madrid, de hecho, ya lo ha dado. A veces hace falta tocar fondo para despertar. Una de dos: puede reforzar ese dicho o convertirse en la excepción que confirma la regla.