SEGUNDA DIVISIÓN B

El fútbol de la nueva normalidad: 7.000 aficionados en un estadio de Segunda B, mientras en Primera y Segunda siguen sin público

La Segunda División B arranca este fin de semana. Al ser deporte no profesional, las Comunidades autorizan o no el acceso de público a las gradas.

El fútbol de la nueva normalidad: 7.000 aficionados en un estadio de Segunda B, mientras en Primera y Segunda siguen sin público

El fútbol va acoplándose como puede a la nueva normalidad. El fútbol profesional, que engloba la Primera y Segunda División, está saliendo del paso gracias al sustento millonario sustento económico que genera LaLiga, pero ningún club está a salvo de que se produzca un nuevo caso Fuenlabrada y que pueda dejar a la competición en el limbo. En Segunda B el asunto se complica más todavía. El fútbol modesto arrancará con un protocolo del CSD con la recomendación (que no obligación) de hacer test PCR antes del regreso a los entrenamientos y 72 horas antes de la competición. Pero a la hora de la verdad al final es el Ministerio de Sanidad y las distintas Consejerías de las Comunidades Autónomas quienes tienen delegadas estas competencias. Aunque ahora no estamos hablando del complejo sistema de competición de la nueva Segunda División B, en el que participan 102 clubes, sino de la vuelta del público a las gradas: el CSD recomienda primero que no haya (no lo prohíbe) o, en todo caso, aconseja que no sean más de 1.000 espectadores al aire libre. Pero la decisión seguirá estando en manos de las Comunidades, tal y como reza la Circular 14 de la RFEF sobre el Protocolo de Actuación para la vuelta de competiciones oficiales de ámbito estatal y carácter no profesional.

La COVID modifica el aforo de los estadios de Segunda B

Estadio Grupo Capacidad permitida Antigua capacidad
Riazor 1A 5.000 32.912
Los Pajaritos 1B 1.089 8.261
El Sardinero 2A 6.600 22.222
Rico Pérez 3B 1.000 30.000
Nuevo Mirador de Algeciras 4A 2.500 7.200
Nueva Condomina 4B 1.000 31.179
Cerro del Espino 5A 493 3.800
Nuevo Vivero 5B 7.000 14.175
Estadio Romano 5B 7.000 14.698

"La RFEF entiende que debe ser cada club que actúe como anfitrión en los partidos de las competiciones oficiales de ámbito estatal el que regule la afluencia de público en función de la normativa sanitaria dictada en el territorio donde se ubique y de su propia capacidad de cumplimiento de las exigencias de todo tipo (número máximo, protocolos específicos, autorizaciones, etc) que la normativa pública autonómica le fije", advierte la circular. Si bien el resumen de las 80 páginas de este protocolo podría ser "sálvese quien pueda". Nadie quiere quedar como el malo de la película en un momento de crisis y apuros económicos para muchos clubes y familias. Por eso, en pleno impacto de la segunda ola del coronavirus en España y sin público en los estadios de Primera y Segunda, se va a dar la paradójica circunstancia de que nos encontraremos este fin de semana con estadios como Riazor (Depor vs Salamanca UDS), en el que podrán reunirse entre 4.000 o 5.000 espectadores tras la autorización de la Xunta; El Sardinero (Racing vs Portugalete), con hasta 6.600 hinchas después de la autorización del gobierno autonómico de Cantabria; El Nuevo Mirador (Algeciras vs Marbella), con hasta 2.500 aficionados si la Junta de Andalucía concede una autorización, que ya ha dado en otros eventos, como por ejemplo para que Córdoba celebrase una corrida de toros con 2.350 personas el Día de la Hispanidad; o el Estadio Romano (Mérida vs Talavera), con hasta 7.000 asistentes tras el sí de la Junta de Extremadura. 

'Confinamientos selectivos' también en el fútbol

Vivimos en una realidad en la que debes cumplir restricciones en cuanto movilidad si te ha 'tocado' un confinamiento perimetral, pero al mismo tiempo tener la 'libertad' de ir al bar antes de las 22:00 horas siempre que se encuentre en tu área restringida y no tengas que cruzar una calle que te lleve a una zona no confinada. Esa locura de órdenes y contraórdenes, obligaciones o recomendaciones salpica de lleno también al mundo del fútbol. Muchos clubes no saben si serán capaces de asumir económicamente con esas medidas de seguridad a implantar para protegerse frente a la pandemia, pero se autoriza el acceso el acceso al público de forma limitada, porque la mayoría de estos clubes sobreviven económicamente de la taquilla y no de la televisión pero al mismo tiempo son los que tienen menos recursos para asegurar una efectiva prevención de los contagios. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el aforo máximo es el 50% de la capacidad del recinto hasta llegar como tope a los 600 espectadores; la Federación vasca autoriza el 60% del aforo del estadio con un máximo de 1.000 personas; la Junta de Andalucía deja un 65% del aforo hasta llegar a 800 espectadores, aunque varios clubes como el Algeciras, el Recre o el Córdoba negocian una ampliación de ese aforo porque la capacidad de sus estadios permiten cumplir esa regla general de ocupar un asiento y dejar dos libres; y en Extremadura es donde el Gobierno Autonómico se ha mostrado más flexible puesto que en el Nuevo Vivero de Badajoz y el Romano emeritense podrán entrar hasta 7.000 espectadores (50% del aforo).

Es decir, según la Comunidad donde se juegue al fútbol se autorizará un aforo u otro; según la tasa de incidencia de casos por coronavirus, se indicarán unas medidas sanitarias u otras para acceder a los estadios al aire libre; y así hasta poder llegar a encontrarse con la situación de que, por ejemplo, un abonado del Real Madrid, Barcelona, Atlético, Valencia o Villarreal no tiene opción de disfrutar de su localidad en Primera División, bajo una determinada tasa de incidencia por coronavirus, pero sí podría ir a ver a su filial con esa misma tasa si los clubes aceptan la posibilidad de que en el fútbol de Segunda B albergue tantos espectadores como permita tu Comunidad (no el Estado). Lo que sucede en el fútbol viene a ser el patrón de la nueva normalidad. No hay reglas inequívocas y universales sobre lo que se puede hacer o no en esta pandemia, al revés. Según quien esté al frente (ya sea LaLiga, RFEF, Comunidades o Estado) es válido una cosa y no la misma, en beneficio o perjuicio de la economía y/o la salud, o viceversa. Así que lo único que les podemos recomendar es que vengan por aquí de nuevo mañana, o la misma mañana en que juegue su equipo, porque seguramente se produzcan nuevas modificaciones porque vamos de patapúm en patapúm...