BARCELONA

Voto de censura: Grafólogo, SMS y llamada al socio

El Barça quiere imponer unas condiciones draconianas en el proceso de revisión de las 20.687 firmas que presentó la oposición el 17 de septiembre.

Voto de censura: Grafólogo, SMS y llamada al socio

La Junta directiva del Barça está dispuesta a imponer unas condiciones draconianas en el proceso de revisión de las 20.687 firmas que Més que una Moció, plataforma formada por tres precandidatos (Jordi Farré, Víctor Font y Lluís Fernández Alá) y ocho grupos de opinión, presentó el pasado 17 de septiembre. El Barça, que aportará dos miembros a la Mesa del Voto de Censura que estará compuesto por cinco miembros, pretende que cada firma pase por un análisis grafológico para comprobar la autenticidad de la firma. También pretende enviar un SMS y llamar telefónicamente al socio para que este verifique que participó en la moción poniendo su firma.

Cabe recordar que la Junta Directiva del Barça aportará dos miembros a la Mesa del Voto de Censura. En principio, serán Marta Plana y Oriol Tomás. Completarán la Mesa dos representantes de la moción. Son Jordi Farré, promotor de la misma, y su mano derecha, Josep Triadó. El quinto elemento, que será también el presidente de la Mesa, será, salvo sorpresa, Josep Maria Vallbona, que representará a la Federació Catalana de Fútbol. Será la mesa la que ponga las condiciones definitivas pero el deseo del Barça está claro.

El proceso de revisión de firmas empezará, en principio, este martes 29 de septiembre. Las duras condiciones que quiere imponer la Junta ya ha sido criticada por Jordi Farré, que acusa al Barça de poner "palos en la rueda" a una cosa "tan bestia" como hemos hecho. Marc Duch, cara visible de Més que una Moció, ironizó en su cuenta de twitter. "Después del análisis grafológico, el SMS y la llamada al socio, deberemos llevar el cuerno del unicornio y la sangre del centauro a la Oficina de Atención al Barcelonista o al Auditori 1899?". El proceso de validación de firmas dará que hablar, más después de la insinuación de la directiva, que filtró la semana pasada que sospecha que 5.000 firmas pueden ser ilegales.