ATLÉTICO DE MADRID

El Supremo avala el plan de ordenación urbana del estadio Metropolitano

El Tribunal Supremo ha avalado el plan de ordenación urbana de Madrid aprobado en 2016 en lo que afecta al estadio Metropolitano al considerarlo ajustado al ordenamiento jurídico.

El Supremo avala el plan de ordenación urbana del estadio Metropolitano
Gonzalo Arroyo Moreno Getty Images

El Tribunal Supremo ha avalado el plan de ordenación urbana de Madrid aprobado en 2016 en lo que afecta al estadio Metropolitano al considerarlo ajustado al ordenamiento jurídico.

Así lo acuerda el alto tribunal en una sentencia en la que estima el recurso interpuesto por el Ayuntamiento, la Comunidad Autónoma y el Atlético de Madrid y anula la dictada por el Tribunal Superior de Justicia madrileño.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) anuló en 2018 el acuerdo de modificación del plan en lo relativo al área de ordenación especial del Parque olímpico-Sector Oeste y el estadio de La Peineta (como también se conoce al Metropolitano) en el distrito de San Blas-Canillejas de Madrid.

El TSJ estimaba de esa forma el recurso que interpuso Señales de Humo -una asociación formada por seguidores del equipo de fútbol rojiblanco- contra el acuerdo adoptado por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid el 30 de diciembre de 2016, por el que llevó a cabo la aprobación definitiva de la referida modificación del plan.

Según informa el Supremo, la Sala de lo Contencioso-Administrativo de este tribunal ha concluido las deliberaciones correspondientes a este asunto y ha decidido estimar el recurso de Comunidad, Ayuntamiento y Atlético de Madrid, lo que plasmará en una sentencia que será notificada a las partes, a las que ya se les ha adelantado el fallo.

El TSJM consideró en su sentencia, ahora anulada, que existían seis motivos para declarar nula la modificación del Plan de los siete planteados por Señales de Humo.

Entre los motivos alegados por Señales de Humo se encontraba la desafectación de sistemas generales en interés privado y la errónea clasificación del suelo.