REAL MADRID

El paso en falso de Zidane

Las decisiones del francés en el Etihad, echar mano de un Hazard bajo de forma o no sacar a Vinicius y sí a Jovic, han generado algunas dudas en el club.

La de Mánchester fue una noche aciaga para el Madrid. Si todo era euforia cuando se levantó la Liga a mediados de julio, ahora, en agosto, la entidad se mueve en un mar de dudas para el proyecto de futuro. Incluso el mismo Zidane tuvo que ser preguntado en cuatro ocasiones para que confirmara, con la boca pequeña, que seguiría en el banquillo del Madrid la temporada que viene. Vuelve el runrún de que la plantilla, con gente importante como Ramos, Marcelo, Kroos, Modric o Benzema por encima de los 30 años, necesita una renovación. Los dos fallos de Varane, desde luego, anulaban cualquier posibilidad de éxito del plan de Zidane en el Etihad, pero sus decisiones, a la postre controvertidas, tampoco ayudaron mucho al éxito del técnico que ha pasado a la historia del Madrid por rescatarlo dos veces y ganar tres Champions y dos Ligas en cuatro temporadas.

Hazard.

A posteriori se demostró que no era una buena idea hacerle titular. Su aportación fue un disparo raso pegado al poste y una combinación con Benzema que terminó en ocasión clara. Y nada más. Ni un desborde, ni un destello de calidad. Se le vio al terminar el partido con una bolsa de hielo en el tobillo operado por segunda vez. Y eso que había tenido 22 días de descanso desde el final de la Liga, en el que tampoco jugó por molestias en la zona. Y saltan las alarmas porque, a la espera de que Mbappé se ponga a tiro, es el fichaje franquicia. Tiene 29 años y costó 100 millones de euros, y sólo ha marcado un gol esta temporada...

Falta un matador.

El Etihad puso de manifiesto que en el Madrid falta un matador. Poco importa que Benzema haya dado un paso adelante sin Cristiano (esta campaña, 27 goles, la pasada, 30). Es insuficiente. En los despachos del club se pensaba que entre Hazard y Asensio meterían los 50 goles que promediaba el portugués. Al tanto del belga, esta temporada, hay que sumar tres del joven mallorquín.

Jovic.

Su participación en el Etihad fue testimonial. Entró en lugar de que lo hiciera Vinicius. Con 22 años el serbio es el delantero que el Madrid escogió como complemento a Benzema. Costó 60 millones de euros y entre incumplimientos de confinamiento, lesiones extrañas y adaptación al entorno español se le ha ido la campaña marcando solo dos goles en 27 partidos.

La maldición de Ramos.

La noche de dudas arrancó con la sanción de Ramos. Una vez que se fue Cristiano parece claro que, sin el camero en el campo, el Madrid está huérfano. Hay una especie de maldición en el equipo cuando él no juega en la Champions. Sergio Ramos ya ha visto desde la grada (por sanción) cuatro eliminaciones del Madrid en Copa de Europa: 1-2 con el Roma en 2008; 1-1 ante el Barça en 2011; 1-4 frente al Ajax en 2019 y, finalmente, 2-1 ante el City el viernes. Las cuatro veces el equipo cayó apeado de la competición.

Vinicius.

El brasileño es, junto a Kubo, uno de los futbolistas en el que Florentino Pérez tiene depositada más confianza. No debió agradarle mucho que el futbolista con más desborde no disputase ni un minuto en la aciaga noche del Etihad. “Han jugado otros, pero cuando un equipo pierde se pueden buscar cosas”, se limitó a explicar Zidane al término del encuentro. Eligió para ser titular a Rodrygo, arriesgado. Este justificó su aparición con el pase de gol a Benzema, pero hizo poco más. Había dejado el entrenador en el banquillo a hombres de peso como Isco o Fede Valverde.

Valverde.

Guardiola ganó la partida a Zidane en el centro del campo. Modric y Kroos no eran capaces de abarcar tanto espacio en la medular y, Casemiro, exigido en exceso, era un desatino con el balón en los pies. A Zidane le había funcionado antes la fórmula de meter en el campo a Valverde, como interior diestro, junto a Casmeiro, Modric y Kroos. Lo hizo en el último Clásico (ganó el Madrid 2-0, aunque jugó Isco por Modric), en la ida ante el City (aunque volvió a jugar Isco, esta vez por Kroos), y en el segundo partido ante el PSG en la fase de grupos (empate 2-2).

Cambio de táctica.

Si algo ha caracterizado al Madrid de Zidane esta temporada es su fútbol directo, la idea de alcanzar la portería contraria en pocos toques y la seguridad defensiva. Había sido el Madrid el equipo menos goleado en LaLiga. Encajó 25 goles en las 38 jornadas, el segundo Madrid con mejor promedio de goles en contra de la historia. En la 64-65 acabó con 18 goles recibidos en 30 partidos (0,6 por encuentro). Pero la idea de jugar con tanta insistencia el balón desde atrás del técnico francés resultó muy perjudicial para el Madrid, que terminó recibiendo dos goles y 20 remates (por los nueve que realizó). No sólo falló en las entregas Varane, también Casemiro, Militao, Carvajal, Courtois...

Pánico atrás.

La persistencia en jugar el balón desde atrás ante el City quedó patente en el hecho de que el Madrid no jugase en campo contrario hasta el minuto 1:50 de partido, siendo siempre hasta ese momento la posesión suya, o que entre Courtois (48), Carvajal (44), Varane (72), Militao (51) y Mendy (31) dieran 246 pases. Casemiro se quedó en 38, Hazard solo en 25, Benzema en 27...

Pierna blanda.

Pudo haber una cierta relajación. El Madrid se fue haciendo tres faltas, el partido en que menos en esta Champions e igualando los dos registros de menos faltas de los últimos 15 años: ante Schalke en la 13-2014 (un plácido 1-6) y un intrascendente Madrid-Dortmund de 2017.