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ESPANYOL

Ciudad Cooperativa custodia la memoria de Dani Jarque

De su cuadrilla de amigos hasta los chavales a los que entrenó, el barrio del eterno capitán del Espanyol mantiene su recuerdo en un aniversario sin él doblemente aciago.

Actualizado a
El Estadi Municipal Dani Jarque.
Gorka LeizaDIARIO AS

Da tono el teléfono del Estadi Municipal Dani Jarque, que suena una y otra vez. Pero nadie responde. Lógico. En lo alto de la Ciudad Cooperativa, la puerta de las instalaciones permanece cerrada a cal y canto. Y no por tratarse de agosto, que también. Un cartel amarrado a la reja con bridas atestigua cuándo pudo ser la última vez que alguien entró para dar toques a un balón.

Es una nota que data del 12 de marzo, y que avisa del cierre hasta el día 27 de ese mes. Las fechas del primer estado de alarma, del ingenuo inicio de un confinamiento que lo cambiaría casi todo. También el estado de ánimo en el decimoprimer aniversario, que se cumple este singular 8 de agosto de 2020, sin su paisano más popular y querido.

Entre la asfixia de la ola de calor y el sonido de las cigarras, basta con caminar unos pocos metros, acaso diez, pared con pared, para detectar actividad. En el Complex Esportiu Municipal Pau Gasol, el otro ciudadano ilustre de Sant Boi que da nombre a una suerte de pabellón con gimnasio y piscina. Allí va a entrar a ejercitarse Víctor Medina, vecino del barrio de toda la vida. "Aquí todos nos conocemos. Por supuesto que Dani era seguido y querido. Incluso si eras del Barça, como es mi caso, deseabas que le fuera bien", asegura. "¡Sobre todo cuando le marcó al Madrid!", exclama, a modo de guiño. Y se pone serio: "Así que su defunción nos golpeó, lógicamente. Fue dura de digerir".

Víctor Medina, vecino de Ciudad Cooperativa.
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Víctor Medina, vecino de Ciudad Cooperativa.Gorka LeizaDIARIO AS

En un paseo cuesta abajo hacia las entrañas del barrio, entre los bloques que se construyeron hace medio siglo como ciudad dormitorio innovadora, mayoritariamente destinada a la migración interior y encaminada a facilitar la solidaridad vecinal –de ahí su nombre–, pocos son los vecinos que pisan la calle. "O están en sus casas resguardándose de este bochornoso agosto, o han ido a la playa", advierte un transeúnte. Lo que no cierra es la farmacia. Y encima, se está fresquito. Bingo.

"Dani era de nuestra cuadrilla de toda la vida", comenta Rosa Hidalgo, farmacéutica y amiga de Jarque. "No hemos faltado ningún año a la Puerta 21 del estadio, a ver cómo lo hacemos en esta ocasión con las medidas sanitarias", considera. No en vano, este sábado podrán acceder un máximo de diez personas a la vez, en un horario acotado, entre las once de la mañana y las dos de la tarde.

Rosa compartió incuantificables vivencias con Dani, con su grupo de amistades y con la que fue la pareja del eterno capitán. Fines de semana en casas rurales. Comidas en el Txalaka de Castelldefels. "Le encantaba y, como era tan generoso y bondadoso, casi siempre nos invitaba", evoca con una sonrisa la farmacéutica, quien admite que no hay día en que no recuerde a Jarque. "Además, vivo en el bloque de pisos que está enfrente de donde residen sus padres", apunta.

Rosa Hidalgo, amiga de Dani Jarque, trabaja ahora en la farmacia del barrio.
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Rosa Hidalgo, amiga de Dani Jarque, trabaja ahora en la farmacia del barrio.Gorka LeizaDIARIO AS

Estremece escuchar de su voz el pasaje de ese maldito día de agosto de 2009. Cómo se enteró de la desgracia sucedida en Coverciano, durante la concentración del Espanyol. Y cómo se juntaron los amigos para ir a su casa. "Lo que nunca podré olvidar es que su perrito iba de un lado para otro, ese día y muchos más, buscando a Dani, esperando su llegada".

Ni siquiera el pegajoso sol, de vuelta a la calle, deshace la piel de gallina generada por el relato de Rosa. La última parada de este paseo, junto al mercado municipal y detrás del Casal del barrio, no puede ser más céntrica ni, de nuevo, más providencial. En una terraza de bar apura un café con hielo Cristian Junyent. "¿Que si conocía a Dani? ¡Claro! Él me entrenó cuando yo era cadete en el Ciudad Cooperativa", despeja.

Cristian Junyent tiene ahora 29 años: Dani Jarque lo entrenó en edad cadete.
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Cristian Junyent tiene ahora 29 años: Dani Jarque lo entrenó en edad cadete.Gorka LeizaDIARIO AS

"Debía de ser hace 15 años. Por entonces, él ya había debutado en el Espanyol y jugaba con regularidad. Pero era de lo más natural y cercano del mundo. Tímido, incluso, hasta que se hacía con la persona y se soltaba", concede Cristian, quien explica: "Nosotros teníamos nuestro entrenador, pero Dani –quien había jugado hasta infantiles en el equipo, que entonces se llamaba Cooperativa-Ases– se añadía todas las tardes que podía. Muy a menudo. Nos ayudaba mucho en cuestiones de técnica, táctica, en mentalidad… Era muy buena persona".

A Cristian, como Rosa, igual que a Víctor, le costó horrores creerse la noticia que llegaba de Italia aquel fatal 8 de agosto de 2009. Como a todos los seguidores del Espanyol. Y al mundo del fútbol en general. Pero, especialmente, a Ciudad Cooperativa, este barrio de trabajadores y trabajadoras que conmemora el triste aniversario con la añadida depresión sanitaria y económica surgida de la pandemia –"aquí un segundo confinamiento tendría consecuencias calamitosas", alerta Rosa– pero que, como siempre ha hecho, resistirá y saldrá adelante. Como la memoria del eterno capitán.

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