REAL MADRID

Camavinga, en el aire

El jugador valora aceptar algunas de las ofertas que le llegan antes que esperar un año al Madrid, que no va a hacer fichajes este verano. Le quieren PSG y Bayern.

La Liga del coronavirus conquistada por el Real Madrid ha reforzado a su presidente, Florentino Pérez, en la idea de no realizar grandes fichajes este verano. Se considera que la plantilla es lo suficientemente amplia y joven como para no hacer sufrir más las finanzas de la entidad, maltrechas por los ingresos que se han dejado de percibir por la crisis económica. La noticia ya ha llegado a los agentes de los futbolistas que estaban en la órbita del Madrid, el mejor colocado, Camavinga. Ha sido un jarro de agua fría para el centrocampista francés de 17 años, que albergaba esperanzas de ser traspasado este mismo verano a la entidad blanca. El problema es que, según ha podido saber AS, el propio agente del jugador, Moussa Sissoko, ha expresado a la entidad blanca que no sabe si será posible esperar a que sea el mejor momento para el Madrid en el futuro. Tiene Camavinga ofertas importantes y valora aceptar alguna de ellas.

Camavinga, la sensación del fútbol internacional, integrante del once ideal de L'Equipe y France Football de esta temporada, está por tanto en el aire. Los últimos meses han sido una montaña rusa para él. Tiene contrato hasta 2022, estaba en el momento ideal para dar el gran salto y el Real Madrid había dado el paso de iniciar los contactos a través de Juni Calafat, jefe de fútbol internacional de la entidad. Pero hay más equipos pendientes del joven centrocampista. De atrás viene el interés del PSG, y hay uno nuevo, el Bayern de Múnich está haciendo mucha fuerza en los últimos días para convencer al futbolista. Parece el mejor colocado para hacerse con sus servicios en estos momentos.

Según ha podido saber AS del entorno del futbolista, Camavinga está un poco molesto porque, ante la negativa de ser traspasado, esperaba que el Rennes ya se hubiera puesto en contacto con él para intentar la renovación. Cuando Mourice, el nuevo director deportivo que llegó desde Lyon, tomó posesión del cargo, hizo una declaración en la que aseguró que no venderían a Camavinga por menos de 80 millones de euros. En realidad y sin quererlo, lo estaba poniendo en el mercado. Es la joya de la corona del Rennes, pero no recibir esa oferta de renovación le ha hecho pensarse muy seriamente la necesidad de dar el salto ahora que su fútbol está al alza.

El problema, para el Rennes, es que está pendiente de si se clasifica para la Champions. De ser así, entrarán 20 millones de euros más en caja por derechos de televisión y destinaría parte de ellos a subir el sueldo del centrocampista, que ahora cobra dos millones netos. De no clasificarse, puede que entienda que es mejor sacar tajada por el futbolista e intentaría venderlo mejor que a Dembele: fue traspasado por 20 millones al Borussia que luego lo vendió al Barça por 140. En el Rennes no quieren repetir ese ridículo.

No haciendo la operación este verano el Real Madrid la pone definitivamente en peligro. Tenía una posición de auténtico privilegio por la gran amistad que une a Zidane con Françoise-Henri Pinault, hijo del magnate propietario del Rennes, una de las mayores fortunas de Francia y del mundo. Cuentan desde Rennes que la llave de todo lo que pueda pasar con Camavinga la tiene precisamente el magnate, que se ha volcado mucho más en el equipo con el cese de muchas de sus actividades por los impedimentos de movilidad derivados del coronavirus.

Los Pinault están esperando a ver si el equipo se clasifica para jugar la Champions esta temporada. Ha de jugar dos rondas de la fase previa a finales de agosto a no ser que el equipo que gane la Europa League ya se haya clasificado de forma directa para la propia Champions en su Liga (podría ser, por ejemplo, el caso del Sevilla). Entonces, el Rennes entraría de forma matemática en la máxima competición y es más fácil que Camavinga se quede, sabiendo que tendría ese gran escaparate. De no ser así, a día de hoy, valora más la posibilidad de forzar al Rennes a aceptar una de las ofertas que llegarán del Bayern o el PSG. El Madrid ya ha decidido correr el riesgo de esperar.