CELTA

Rafinha, la decisión

El brasileño, que este verano saldrá del Barcelona, reflexionará sobre su futuro cuando se despeje la incógnita de la continuidad del Celta en Primera.

Rafinha Alcántara levanta su brazo derecho tumbado en el campo durante el partido contra el Betis.
Lalo R. Villar DIARIO AS

Primero la permanencia y después reflexionar. Rafinha Alcántara no quiere ni oír hablar sobre su futuro mientras no se despeje la incógnita de la continuidad del Celta en la máxima categoría. El brasileño está totalmente enfocado en lograr la salvación, una meta que el cuadro vigués alcanzaría matemáticamente ganando uno de los dos partidos que restan, y ha aparcado momentáneamente la que quizás sea la decisión más importante de toda su carrera.

Lo único seguro al inicio de la última semana del curso es que el centrocampista se desligará en las próximas semanas del Barcelona. Su contrato con la entidad blaugrana finaliza el 30 de junio de 2021 y este verano representa para el club catalán la última oportunidad para hacer caja con el campeón olímpico en Río 2016. Su precio de salida al mercado es la de su cláusula de rescisión: 17 millones de euros.

A sus 27 años a Rafinha se le presenta un dilema. Tiene que decantarse entre quedarse en Vigo, junto a una parte de su familia y para ser el líder del equipo, o aceptar alguna de las ofertas que debería recibir atendiendo al nivel ofrecido sobre el césped en los últimos meses, propuestas más ambiciosas deportivamente y más suculentas en el aspecto económico que la celeste.

"Si quiere, seguirá en el Celta", afirmó el presidente céltico Carlos Mouriño el pasado mes de septiembre. No obstante, el fichaje del hijo de Mazinho presenta una doble dificultad financiera. Tanto la ficha del jugador como la cantidad solicitada por el Barcelona resultan inasumibles para el club porque Óscar García también ha pedido un esfuerzo a los directivos olívicos para quedarse en propiedad con el central colombiano Jeison Murillo, cedido por la Sampdoria italiana.

Rubén, operado

Rafinha llevará la manija de la medular local este jueves en Balaídos ante el Levante, un partido en el que tendrá que andar con pies de plomo al estar apercibido de sanción por acumulación de tarjetas. Una de las cuatro ausencias confirmadas del Celta para recibir al cuadro granota es la de Rubén Blanco. El portero pasó por el quirófano este lunes tras sufrir la semana pasada el arrancamiento completo del tendón del recto femoral derecho.

El doctor Juan José García Cota se encargó de una operación que se desarrolló sin complicaciones. El jefe de los servicios médicos del Celta indicó que "se reinsertó el tendón en el hueso en su posición anatómica y se pusieron además factores de crecimiento". El cancerbero estará alejado de los terrenos de juego entre cuatro y cinco meses.