MEMORIAS DE SUDÁFRICA | DIARIO DE LA ROJA

¡Paul se comió el mejillón!

El 'Rappel' de los pulpos clavó todos los resultados del Mundial, y por eso las televisiones emitieron en directo su viaje al fondo del acuario para comerse el mejillón de España.

Los jugadores de la Selección rodean a Vicente del Bosque antes de comenzar el último entrenamiento antes de la final del Mundial de Sudáfrica.

"Un país pendiente de un pulpo...", así comenzó la crónica de los enviados especiales la víspera de la final contra Alemania. Paul, el Rappel de los cefalópodos, tardó sólo tres minutos en comerse el mejillón de España con las cámaras de Cuatro y Telecinco en directo. La euforia se había desatado en nuestro país y la fama de Paul había traspasado fronteras. Hasta Relaño se dejó llevar por la corriente. Con gusto diría yo, que le conozco bien: "Sí, el fútbol se juega con la cabeza y con los pies, ese es su misterio, y el pulpo es un cefalópodo, ¿no? ¿Y eso qué quiere decir? Pues que es todo cabeza y patas. Bien mirado, puestos a pedirle opinión sobre fútbol a algún animal no se me ocurre otro más indicado", escribió don Alfredo. Paul clavó todas las eliminatorias de Sudáfrica 2010. Le colocaban dos mejillones en el fondo de su acuario y el pulpo se comía el que llevaba la bandera de la Selección destinada a ganar el partido. La víspera de la final ante Alemania, con Canal+ Fútbol y Cuatro en directo (su actuación también fue seguida por Antena 3 y por TVE) se comió primero la almeja de Alemania, selección a la que da vencedora del marrón por el tercer y cuarto puesto (3-2), y después el mejillón de España (1-0). Efectivamente, Paul calcó los resultados del Mundial. El programa de Paul fue seguido también por los jugadores de la Selección.

Los enviados especiales de AS tenían una cita con Iniesta (¡qué buen tino!) la previa del partido, y Maroto se retrasó unos minutos porque había comentado con Carreño la gesta de Paul. Iniesta le recibió con una broma: "Caray, Maroto, nunca pensé que me ibas a dejar por un pulpo...". Matallanas, testigo de la escena, se moría de la risa. "Estamos felices de vivir este momento. Pero nos queda por delante el reto de ganar un Mundial. Somos prudentes porque sabemos que aún nos queda el último paso, que es el más difícil, pero también el más bonito. Tenemos un país detrás y queremos hacer felices a todos los españoles", dijo el futbolista manchego a este periódico la víspera de la final, en la que posó para AS con la bufanda de la Selección. Al día siguiente, Iniesta iba a ser el protagonista del día más bonito en la historia de la Selección. Este era el ambiente que se vivía en la Selección la víspera de la final, con periodistas y jugadores conviviendo no ya en paz y armonía, sino en camaradería, en el cuartel general de concentración, en Potchefstroom.

Ese día, como tantos otros en Johannesburgo y en toda Sudáfrica, el frío era intenso. Tres grados a las nueve de la mañana, con viento racheado. Pero todo lo demás eran buenas noticias. Tres de nuestros jugadores, Iniesta, Xavi y Villa, fueron nominados al Balón de Oro del Mundial, ocho de los 23 jugadores de Del Bosque eran candidatos al equipo ideal, España arrasaba en las apuestas...