LIVERPOOL

El día que Jurgen Klopp pudo ser destituido como técnico del Liverpool

Jurgen Klopp vive el mejor momento de su trayectoria como técnico del Liverpool, pero hubo un momento en el que fue cuestionado y su cargo corrió peligro

El día que Jurgen Klopp pudo ser destituido como técnico del Liverpool

Jurgen Klopp es uno de los mejores entrenadores del mundo actualmente. Su proyecto en el Liverpool se ha consolidado de una forma notoria, rotunda, en las dos últimas temporadas y su fútbol se ha instalado en el primer escalón del fútbol mundial.

Anfield está viviendo el mejor año en varias décadas. La pasada temporada fueron subcampeones de la Premier League con unos 97 puntos que le hubieran dado el título en un 99% de los casos. Fueron campeones de Europa ante el Tottenham, supercampeones de Europa ante el Chelsea y, recientemente, campeones de liga. Un rendimiento como pocos recordaban a orillas del río Mersey, pero hubo una época en la que la figura de Klopp estuvo muy cuestionada.

El técnico alemán siempre se ha caracterizado por un rendimiento competitivo muy alto. Esto, sumado a una personalidad de cercanía, carisma y simpatía, ha conseguido crear una marca personal en torno a su figura muy positiva. Sin embargo, la felicidad, entusiasmo e ilusión que se instaló en Anfield tuvo momentos delicados meses después. Incluso en la temporada siguiente.

Para empezar, su primera victoria llegó en el cuarto partido. Los tres primeros encuentros finalizaron en empate. Tres partidos que se tradujeron en tono de tropiezo, pero a la cuarta fue la vencida y la dinámica, automáticamente, se convirtió en positiva. Por arte de magia, los que apoyaron su fichaje afirmaban que eran cuatro partidos sin perder, pero sus detractores afirmaron que si hubiera sido derrota hubieran sido cuatro partidos sin ganar.

Sin embargo, 2016 comenzó de forma negativa y la alegría de su fichaje se convirtió en decepción nuevamente por el historial liguero del equipo. Un total de 11 tropiezos (empates y derrotas) en los primeros 16 partidos del año supusieron un toque de atención que, evidentemente, apagó la llama candente de la ilusión. Pero la llegada de Klopp se veía a largo plazo y aquella racha irregular no tuvo demasiada relevancia. Es por ello que, además, tampoco tuvo demasiadas consecuencias en febrero una racha de 5 encuentros (Stoke, West Ham, Leicester, Sunderland, West Ham en copa) seguidos sin ganar.

A finales de marzo y comienzos de abril de 2016 sumó 4 partidos sin ganar (Manchester United, Southampton, Tottenham, Borussia Dortmund). Una nueva racha sin demasiada importancia, ya que las aspiraciones del club y de los aficionados ya estaban puestas en la siguiente temporada. Un nuevo curso que, entonces sí, serviría para evaluar su trabajo, ya que la temporada 2015/16 se iniciaría con Klopp en el banquillo, gestionando una lista de peticiones, fichajes y traspasos decididos plenamente por él.

Pero habría más. En los últimos 10 encuentros de aquella primera temporada, sólo 4 victorias. Se llegaba al fin sin demasiadas consecuencias negativas, pero tampoco demasiados cambios.

En la temporada 2016/17 encadenó una irregular dinámica que vuelve a dejarle fuera de todos los títulos antes de lo esperado, con 10 tropiezos en 12 partidos. Fue la primera alarma, la primera situación en la que la luz roja se activó. El momento en el que su sonrisa, su buen rollo, su show en la banda, empezó a dejar de ser valorado como un argumento a favor. Un sector de la zona Red en Liverpool comenzó a pedir y exigir resultados, comenzaron a colocar sobre la mesa su sueldo y las comparativas respecto al rendimiento del equipo ya comenzaba a no tener el equilibrio deseado.

Aquel momento fue clave, fue el primer gran punto de inflexión. El Liverpool decidió apoyar públicamente a Klopp. El club oficialmente emitió un comunicado afirmando que la confianza era plena. En aquel momento sus detractores pusieron en duda la decisión del club, ya que los resultados seguían preocupando, pero el tiempo ha dado la razón a la entidad, al técnico y a los aficionados que estaban a favor de su continuidad.

La pasada temporada 2018/19 el Liverpool consiguió 38 victorias en 53 partidos. Cifras extraordinarias. Subcampeón de Premier League con 97 puntos y campeón de Europa. Y ahora, en la temporada 2019/20, todo comenzó también de forma positiva cuando, en agosto, batieron al Chelsea en la pasada Supercopa de Europa. Pero el gran premio estaba en el horizonte, justo cuando se cumplen 30 años.

El Liverpool es campeón de la Premier League. Jurgen Klopp es considerado uno de los mejores entrenadores del mundo. Pero hace años, cuando todo parecía muy diferente, hubo un instante en el que el destino pudo cambiar para el técnico alemán y para el club inglés. La decisión: que no hubo decisión. Confianza plena, tranquilidad, y paciencia. Ahora, por suerte para ellos, sólo lo recuerdan como un lejano recuerdo que tiene poca relevancia en un contexto plenamente dorado a orillas del río Mersey.