MEMORIAS DE SUDÁFRICA | EL PERSONAJE

Los jugadores lloran por Maradona

El Pelusa estaba decidido a marcharse de la selección argentina tras caer 0-4 con Alemania, pero la plantilla quiso antes mostrarle su apoyo para intentar convencerle de seguir.

Di María y Maradona.
MORENATTI DIARIO AS

Nadie duda de lo querido que es Maradona en Argentina. Ni todas las polémicas extradeportivas podrían manchar la imagen del, para muchos, mejor jugador de la historia del fútbol. Sin embargo, en 2008 emprendió un proyecto que podría haberle convertido en enemigo de su propia afición, aceptando el cargo de seleccionador nacional.

El Mundial de Argentina fue perfecto hasta cuartos de final, cuando encajaron un doloroso 0-4 de Alemania. Maradona se planteaba dejar el puesto cuando se encontró con el apoyo de toda su plantilla. Se puede leer en este periódico hace diez años cómo Higuaín, con los ojos llorosos, acudió a la habitación de su técnico para pedirle que no se marchase. Así, también se lo habían dicho Di María, Messi, Bolatti, Otamendi, Tevez, Pastore, Agüero y hasta Julio Grondona, presidente de la AFA.

Maradona estaba decidido a marcharse, pero antes recibió el apoyo de la mayoría (se dijo que Verón, Heinze y Mascherano no pensaban lo mismo) del vestuario. Su continuidad hasta la Copa América de 2011 estaba apalabrada pero no firmada. El Pelusa se quiso guardar el poder de decisión sobre su futuro viendo cómo le iba en el Mundial y el golpe ante la apisonadora que fue Alemania resultó demasiado duro. "Siento como si me hubiera noqueado Ali", dijo. Por amor propio y por amor a Argentina, Maradona dejó el cargo.