LEGANÉS

Javier Aguirre convierte Butarque en un simulador

El técnico del Leganés programa dos partidos entre sus jugadores en los que reproducirá las condiciones del reestreno ante Valladolid y Barça.

Javier Aguirre convierte Butarque en un simulador
PABLO MORENO LaLiga

Javier Aguirre ha convertido el Municipal de Butarque en un simulador. Simulador de fútbol, sí. Pero también de sensaciones. De pálpitos. De vértigos al sentir el balón sin público que aliente la caricia del cuero con el pie. Un simulador de ambientes, gritos y jadeos. Un simulador de la nueva normalidad. La que los pepineros afrontarán ya dentro de una semana. El sábado 13 de junio, a las 19:30 el estadio del Leganés reabrirá sus puertas para dar la bienvenida a la LaLiga. Será contra el Valladolid. Lo de antes, pero diferente. Por eso mismo Aguirre ha querido convertir Butarque en un simulador.

El objetivo: recrear las condiciones que se encontrarán sus chicos cuando se enfrenten con el reto de regresar a una competición disfrazada de entrenamiento. Sin público, ni ruido, pero con mucho calor y el vértigo de saber que, contra el Pucela, se juega una finalísima. Si vencen, los madrileños podrían salir del descenso. Pero es que además meterían a los blanquivioletas en la lucha y, de paso, sumarían un tesoro de tres puntos clave ante las dos salidas consecutivas (Barça, Mallorca) que tienen por delante. Sumen el subidón moral a esa ecuación. Pues eso, una finalísima.

Recrear la nueva nada

Pero esa finalísima se jugará con atmósfera de rutina. De día a día. De sesión preparatoria para un partido de los de verdad. La nada. El asunto preocupa a un Aguirre que confesó hace no mucho, les está metiendo a sus chicos dosis de concienciación para que entiendan que deben entrar a los partidos a tope. Mordiendo como si aquello fuera el Azteca en la final del Mundial 86. "Hay que meter al jugador que no es un partido de entrenamiento o pretemporada. Que son importante los tres puntos con o sin público", comentó esta semana en Onda Madrid.

Una cosa es decirlo. Otro, hacerla. Por eso, como otros equipos antes del retorno, el jueves pasado el Vasco metió a sus chicos en Butarque para jugar un partido amistoso (sin árbitros, sin rival porque todos los jugadores eran los del Leganés) en el que se fueran adaptando. Que notaran lo que notarán el sábado de la semana que viene. La hora, por cierto, fue casi la misma. El partidillo se disputó a las 19:00 y el choque se jugará a las 18:30. 

Mañana domingo repetirán plan. Sólo 72 horas después. Como les sucederá en casi todos sus partidos. Claro que la simulación de condiciones del segundo duelo serán distintas. Porque el siguiente partido será en el Camp Nou y por ahora el Leganés no puede desplazarse hasta el recinto culé para entrenar en su interior. Esa desventaja también la tiene el Valladolid para el redebut. Algo de lo que los pepineros querrán aprovecharse. Todo con tal de ganar tres puntos. Aunque eso suponga convertir Butarque en un simulador.