ATLÉTICO DE MADRID

El héroe de Anfield se mantiene

Llorente se hace vital para un Cholo que le incluye en cada once para Bilbao junto a los indiscutibles del Cholo. El capitán Koke, el multiusos Saúl, el totémico Thomas.

Marcos Llorente, en una sesión  del Atlético esta semana, tras el parón a causa de la COVID-19.
ATLETICO DE MADRID

A Marcos Llorente (25 años) aún se le pone la piel de gallina ante esos 30 minutos. Los de la prórroga de Anfield. Lo desveló él mismo, en una entrevista en El Larguero el jueves. "He visto el partido unas cuantas veces estos meses. Entero, un par. La prórroga, tres o cuatro. En casa tenía todo el tiempo del mundo, cada vez que lo veo se me pone la piel de gallina", dijo, aún con la voz emocionada. Un partido que ha cambiado su status en la plantilla rojiblanca.

Porque Marcos Llorente se ha convertido en indiscutible para el Cholo. Lo dicen todas las pruebas de once para el partido ante el Athletic (domingo 14 de junio, 14:00 horas). Hay jugadores que entran y salen. Arias por ejemplo en la última, que entró por Trippier. Costa sí, con Lemar o Correa antes de que éste se lesionara. Morata no hasta ayer, con Carrasco, pero algo siempre se mantiene: la línea media. Y esta la forman los indiscutibles del Cholo. El capitán Koke, el multiusos Saúl, el totémico Thomas, santísima trinidad del Cholo. Y un cuarto: el héroe de Anfield. Marcos Llorente (en el cuadro, el once de la última prueba de Simeone, la que desarrolló en el entrenamiento de ayer). "Es una maravilla jugar con Koke, Saúl, Thomas… Con balón hay muchos con calidad, pero el trabajo que tienen ellos sin balón no lo tienen muchos", encomiaba el rojiblanco en la SER.

Sobresaliente una vez más por su físico al iniciarse la particular pretemporada a la que los equipos se han enfrentado a causa de la crisis de la COVID-19, como cuando el pasado verano llegó al Atlético y destacó en el test de resistencia course-navette, también desveló sus emociones ante estos tres meses de ausencia de fútbol. "Se nos ha hecho muy largo, nunca hemos estado tanto tiempo sin tocar balón. Nos ha costado, cuando vuelves a entrenar aparecen molestias por todos lados", reconoció, como las voces que ahora se escucharán, en la reanudación, por cada rincón de los campos sin gente ("as butacas vacías...), sin público. "Va a ser una sensación muy rara. El fútbol es la gente, la afición. Va a perder su magia. Hay que adaptarse cuanto antes y mirar el lado positivo. Nos vamos a escuchar más. Que pase rápido y puedan volver cuanto antes", adujo. Eso sí, "alguno se tendrá que cortar", bromeó.

Él en el Atlético no se cortó. Y eso que al segundo fichaje más caro del Atlético el verano pasado, los 40 millones que costó sólo por detrás de los 127 de João Félix le costó mucho entrar, hacerse un hueco. En enero había jugado sólo 320 minutos, migajas ("Pero no contemplé salir en el mercado de invierno. Le hice saber a mi tío que no quería salir. Quería aguantar, confiaba en que algún día me iba a llegar la oportunidad y la iba a aprovechar", confesó en El Larguero), corría más en los entrenamientos. No había otra. Trabajo y trabajo. "Por mucho que no salgan las cosas, no dejo de currar y estaba preparado para la oportunidad. Con el paso del tiempo vas conociendo al míster. Me siento muy cómodo y muy a gusto donde me ponga", dijo.

Entonces, las lesiones. Herrera, se había hecho un hueco, cayó. João Félix también. Era finales de enero. De ahí al parón forzado el Atlético disputó diez partidos entre Liga (7), Copa del Rey (1), Supercopa de España (2) y Champions (2) y Llorente sólo se perdió uno, ante el Espanyol, el 1 de marzo. En el resto, estuvo en todos, su participación se había triplicado, 666' jugados en ese periodo, cinco partidos (Madrid, Granada, Valencia, Sevilla y Cultural Leonesa) y 64 minutos para la historia, los que jugó en Anfield.

"Al final disfrutamos muchos todos esa noche". Sobre todo él, con esos dos goles que le brindaron la remontada y el pase al Atlético. Un mirar hacia delante de un futbolista mirado por su pasado (Madrid). "Todos tenemos uno, no se puede cambiar. Como siempre digo, cuando haces las cosas bien eso no importa. El Atleti me ha respetado mucho. Me he sentido a gusto desde el principio con el equipo y la afición", adujo antes de referirse a un adiós, el del Mono Burgos. "Es un tío alegre y gracioso. Su decisión es entendible y respetable, le deseamos lo mejor. Tiene ganas de conseguir algo grande esta temporada". Algo como él con esa oportunidad de la que le hablaba a su tío. Anfield se llamaba.