EL MUNDO DE RONCERO

Un hincha irreductible llamado Juanito

Se cumplen 35 años de aquella UEFA con la que el Madrid rompía una sequía en Europa de casi dos décadas. Y el mítico '7' dejó una imagen para la historia.

Un hincha irreductible llamado Juanito

La imagen es icónica para todos los madridistas. El 22 de mayo de 1985 conquistaba el Madrid su primer título europeo en casi veinte años. La Copa de la UEFA, que en aquella época era como una Champions de ahora al disputarla el segundo, tercero y cuarto de las grandes ligas del continente, era levantada por el equipo entrenado por Luis Molowny en un Bernabéu abarrotado.

Cierto que el rival no era de gran alcurnia, el Videoton húngaro, pero hasta la final llegaron los magiares después de eliminar, entre otros, al Partizán (subcampeón de Europa en 1966) y al mismísimo Manchester United. Pero el 0-3 de la ida en campo húngaro hacía presagiar una goleada que no llegó. A los seis minutos falló Jorge Valdano un penalti (lo detuvo el barbudo Peter Disztl) y el Videoton llegó a marcar en los últimos minutos (Majer, 86'), dejando un sabor agridulce en la celebración...

Hasta que apareció Juanito. Siempre genio y figura. El de Fuengirola compartía con muchos de sus compañeros el sabor amargo de la final de la Copa de Europa perdida en París ante el Liverpool (1981) o la semifinal con el Hamburgo un año antes, que impidió jugar en Chamartín la final de la Copa de Europa. Juanito tenía esas frustraciones en su cabeza y entendió que a pesar del 0-1 lo importante era el hecho en sí. El Madrid había eliminado en esa Copa de la UEFA al Anderlecht (con una remontada épica tras el 0-3 de Bruselas, al ganar 6-1 a los de Enzo Scifo), al Tottenham y al Inter de Milán, al que levantó el 2-0 de San Siro con un 3-0 imperial.

El mérito fue eliminar a esos grandísimos equipos europeos y por eso Juanito lo celebró sobre el césped por todo lo alto. De un aficionado cogió la gorra del ‘Madrí’ y una bufanda del equipo de sus amores. De esa forma salía el Juanito aficionado, ese que dijo un día que "con 15 años hubiese sido ultrasur si no hubiera sido futbolista". Juan tenía alma de hincha. Padecía las derrotas como un seguidor más y celebraba los triunfos sin remilgos, sin complejos, con la euforia lógica de quien es feliz y hace feliz a los demás. Esa imagen de Juanito con gorra y bufanda nos identificó a muchos madridistas de mi generación (yo tenía 20 años recién cumplidos). Juanito se saltaba simbólicamente la valla y se convertía en un merengue más. Eso le acercó a la grada para siempre. Todo ello, unido a su terrible accidente mortal de tráfico en 1992, lo elevó al grado de leyenda blanca para los restos. ¡Illa, illa, illa, Juanito Maravilla!

Juanito, en una imagen para la historia.